Una veintena de barcos, bloqueados en el Puerto por las vacaciones de los estibadores

Barcos a la espera de entrar a descargar en el Puerto de Valencia ayer. / irene marsilla

La falta de acuerdo entre sindicatos y empresas para cubrir las vacantes deja el Grao con un 30% menos de efectivos

ÁLVARO MOHORTE VALENCIA.

La crisis generada en el Puerto de Valencia por el conflicto de la estiba no da tregua ni en vacaciones. De hecho, ha sido el descanso estival lo que está provocando un nuevo impacto sobre la actividad de la instalación valenciana. Una veintena de barcos ha llegado a quedar bloqueada en la zona de fondeo del Grao ante la imposibilidad de realizar las labores de carga y descarga de mercancía, denominada estiba. Aunque lo habitual es que esperen a entrar a puerto entre cuatro y diez barcos, según el día de la semana y la carga de trabajo, en julio la situación se ha desbordado.

La causa de esta situación está en la falta de acuerdo entre los sindicatos y los representantes de las empresas en la negociación de la manera de cubrir las vacantes generadas en los meses de verano, cuando un 30% de los estibadores se van de vacaciones. A diferencia de otros años, fuentes portuarias señalan que, desde la parte de los estibadores, se ha rechazado opciones de abrir la mano y permitir la entrada de inscritos en la bolsa de trabajo y la opción de reducir el número de personas por equipo de trabajo, o 'mano'.

En un sector caracterizado por el nepotismo, la primera opción daría opción a trabajadores ajenos actualmente al Puerto a que adquirieran derechos de cara a la próxima contratación de forma estable de los miembros de la profesión por parte las empresas, después de la liberalización a la que obliga Bruselas. Esta medida, conocida simplemente como 'la subrogación', se acordó hace unas semanas y de su importancia da una idea el hecho de que fuera lo que permitió parar la huelga.

A su vez, la opción de reducir los miembros de las manos facilitaría el trabajo este verano pero sería dar argumentos a las empresas en su rechazo a asumir la totalidad de los trabajadores actuales. Si con menos personas por mano se funcionara bien, ¿por qué contratar a todos los actuales y no sólo a los necesario para que el puerto funcione?

A su vez, la parte empresarial también tiene sus diferencias. Fuentes portuarias advierten que no todas las grandes compañías están manteniendo la misma actitud. Así, se señala a Noatum Ports como una de las más rígidas. La causa que se considera la clave de esta actitud es que está en plena asimilación de la compra del 51% de su accionariado por parte de la china Cosco Shipping y sus responsables están más centrados en el cumplimiento estricto de las indicaciones financieras remitidas por Madrid que en actuar con una flexibilidad que pueda dar resultados a medio y largo plazo.

El presidente de la Autoridad Portuaria de Valencia (APV), Aurelio Martínez, estima que esta situación ha generado un impacto en la actividad del 10 al 15%. El dirigente considera que esto pone en peligro la continuidad de los tráficos, que son el paso de la carga de buques mayores a otros más pequeños con destino a otros puertos. De hecho, recordó ayer que casos similar hundieron en su día un 30% la actividad de Barcelona en un año, haciéndole perder el liderazgo con el que contaba.

En la presentación del Informe Económico de los puertos de la APV, Martínez también advirtió de que la instalación necesita confianza entre los agentes que la componen y no el enfrentamiento actual. A su vez, defendió otros aspectos como la creación de zonas de actividad industrial, a pesar de su imparto ecológico. Para ello reclamó la puesta en marcha de Parc Sagunt II, ante el impulso de Parc Sagunt I, tras la venta de buena parte de él este año.

Martínez reconoció el efecto negativo que pueden tener este tipo de actividades en el medio ambiente, pero advirtió que hay que tener en cuenta lo que se recibe a cambio. Como ejemplo puso a Ford Almussafes, que se instaló por la proximidad del Puerto y que, si no se hubiera ubicado en la zona, se conservaría más huerta pero no se habría obtenido el impulso económico alcanzado en las últimas décadas.

En ese sentido, uno de los objetivo que se plantea es el desarrollo de la ampliación Norte, que se quiere sacar a concurso en 2018 o 2019, «en función de que un gran operador muestre interés», según Martínez. Respecto a la Zona de Actividades Logísticas (ZAL), el plazo de alegaciones se ha ampliado en agosto y puede estar a punto entre finales de 2017 y principios de 2018. Hay varias empresas interesadas y para finales de 2018 puede empezar a tener efecto en el empleo, especialmente de Nazaret. «Una parte de la industria vendrá de otros sitios, trayendo su plantilla, pero puede decidirse ampliar y generar nuevos empleos», apuntó.

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