El turismo rural coge impulso en la Comunitat

Alojamiento rural en Altura (Castellón). / Jose Plasencia
Alojamiento rural en Altura (Castellón). / Jose Plasencia

Los alojamientos de interior dejan atrás la crisis y alcanzan ya cifras récord de clientes

I. HERRERO/S. AMORÓS VALENCIA.

La Comunitat Valenciana es mucho más que el 'sol y playa'. Este mensaje, repetido incansablemente por los empresarios turísticos, va calando en los esfuerzos públicos y privados por ofrecer distintos productos turísticos y desestacionalizar la oferta para atraer visitantes a lo largo de todo el año. Y es ahí donde cobra importancia el turismo de interior, que complementa al centrado en la costa, con cerca de 15.300 plazas en apartamentos y 14.500 en hoteles, otras 12.000 en campings, 8.000 en casas rurales, 3.000 en albergues y 2.500 en hostales, según datos de la Agència Valenciana del Turisme, que reflejan el auge de los apartamentos.

Cada vez más personas buscan alojamientos rurales para sus escapadas a lo largo del año, sobre todo los valencianos y el resto de viajeros españoles, protagonistas del reciente crecimiento de estas propuestas turísticas, mucho menos populares entre los extranjeros.

Así lo reflejan los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), que muestran cómo este tipo de negocios están dejando atrás la crisis, aunque todavía con un notable margen de crecimiento en relación a otros destinos nacionales como Castilla y León, Cataluña o Baleares.

Los balnearios consolidan su recuperación y vuelven a atraer a familias y parejas jóvenes a lo largo del año

Los alojamientos de turismo rural de la Comunitat superaron el pasado año el pico de viajeros registrado en abril de 2007, un mes tradicionalmente bueno gracias al tirón de la Pascua, y una década después dejaban el nuevo récord de la serie histórica en los 20.890 usuarios contabilizados el pasado mes de abril. Desde entonces, estos negocios han aguantado el tirón, con cerca de 18.000 usuarios en julio y más de 20.300 en agosto, cifra estival próxima al máximo histórico que daría paso a una más discreta en septiembre, 12.420, último dato disponible y en el que el viajero nacional se mantuvo su hegemonía (10.360).

El turismo rural había ganado adeptos de forma constante hasta abril de 2007, tendencia que se invirtió con el estallido de la crisis económica, hasta registrar los peores datos en 2013 y empezar a remontar, poco a poco, hasta alcanzar su nivel máximo el pasado mes de abril.

Ahora, los empresarios se esfuerzan para consolidar la recuperación del sector, más allá de la buena marcha en viajeros y pernoctaciones, de la mano también de la Generalitat, que valora la «evolución muy positiva» del turismo rural y su «gran potencial para seguir creciendo».

Según Josep Gisbert, director de Estrategia Territorial Turística, es momento de «afrontar los retos de formación y crear una oferta ligada al producto: el turismo de aventura o activo, el cultural, el vinculado a la naturaleza, la gastronomía de interior o a rutas como la de los Borja, el Grial o 'Camins de Dinosaures'».

Clubes de producto

Desde Turisme pretenden crear un entramado de empresas, agrupadas por su interés en un producto concreto y que, con el tiempo, puedan constituir «clubes de producto» y sellos de calidad por categorías: mediterráneo rural, natural y cultural.

Los grupos de amigos realizan una media de tres escapadas anuales a destinos de interior

«El interior tiene mucho que decir, aunque en este momento la Comunitat Valenciana no ocupe una posición muy relevante», recalca Gisbert, que incide en la creciente demanda y en las oportunidades que ofrecen las parejas y grupos de amigos, que aseguran realizar hasta tres escapadas rurales al año, mientras las familias salen una única vez.

Las parejas jóvenes y familias son también protagonistas del buen momento en los balnearios, a los que vuelven a acudir en verano y fines de semana a lo largo del año, según Miguel Ángez Fernández, vicepresidente de Interior de la Unión Hotelera de Valencia, que mantiene que «la crisis de hace cinco o seis años ha desaparecido» y urge a «trabajar mucho más en crear un producto concreto e ir a un segmento específico que en la promoción».

Los balnearios, responsables del 80% de la ocupación rural, viven «un año bueno, con un 14% más de pernoctaciones en Cofrentes por ejemplo, y no crecen más porque están llenos, a más del 90% de ocupación en esta época y con niveles altísimos todo el año». Además, detectan mayor alegría en el gasto: «el cliente ya no va a lo mínimo incluido».

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