Tubérculos que van desde Valencia a Dubái

Tubérculos que van desde Valencia a Dubái

Patatas Aguilar, que provee a cadenas de alimentación como Consum y Carrefour, registra una facturación anual de 19 millones. Cumple 50 años y lo celebra con una inversión de cuatro millones de euros en la ampliación de la planta

ELÍSABETH RODRÍGUEZ

valencia. Allá por 1946, el valenciano Vicente Aguilar Martínez comenzó un humilde negocio con la venta de abonos para cultivos. Hoy, bajo el mando de su hijo, lo que empezó como un pequeño almacén es ahora una de las empresas de patatas más fuertes de España, con una facturación de 19 millones de euros.

No obstante, no fue hasta 1967 cuando se constituyó Patatas Aguilar, año en el que la empresa empezó vender este tubérculo, al que posteriormente se ha ido sumando la comercialización de cebollas y boniatos. Actualmente, sus principales clientes forman parte de la gran distribución. Entre ellos, destacan Consum y Carrefour. En concreto, la empresa francesa le ha dado la oportunidad de llevar sus patatas a otros países como Rumania e incluso Dubái.

La nave, instalada en el polígono Poyo de la Reva -en Riba-Roja-, se encuentra ahora en pleno proceso de ampliación para instalar la nueva maquinaria, una operación que coincide con la celebración de su 50 aniversario y que ha requerido una inversión de cuatro millones de euros. «Empezaremos a trabajar con las nuevas máquinas a principios de octubre», afirma Vicente Aguilar Montoro, hijo del fundador y ahora director general de la mercantil, mientras mira con satisfacción los equipos adquiridos. «Me gusta tanto ver la maquinaria en marcha como el propio negocio», sentencia con rotunda seguridad.

La innovación, clave para la firma: «Empezamos con lo ecológico hace diez años»

Y, es que, entre las prioridades de la familia Aguilar siempre ha estado la innovación para adaptarse a las crecientes exigencias del mercado. «El negocio ha evolucionado mucho, pero sin apenas haberlo percibido. Para nosotros siempre ha sido importante invertir en mejores máquinas y mejores servicios para estar entre los primeros», explica la segunda generación de la firma valenciana, que comenzó a trabajar en la empresa cuando tenía sólo quince años.

En concreto, las instalaciones de la compañía cuentan con una planta de envasado de 10.000 metros cuadrados, ubicada en una parcela de 20.500. «Cada año tenemos que invertir en actualización de las máquinas, tratamos de innovar en precisión y eficacia, así como en producto», insiste Aguilar. En ese sentido, el dirigente subraya la apuesta de la empresa por las patatas ecológicas como parte de su filosofía innovadora: «nosotros empezamos con las primeras patatas BIO hace diez años, cuando la gente apenas sabía lo que era».

Principales clientes y la crisis

Patatas Aguilar cuenta con una red de clientes muy amplia pero también variada. Aunque dio el salto con la gran distribución en los años 80, no ha dejado de lado a los mercados mayoristas, tales como Mercovasa y el Mercado Abastos de Castellón. «Desde nuestro puesto de Mercovasa distribuimos patatas, cebollas y boniatos a nuestros clientes mayoristas, a minoristas del canal tradicional y al sector Horeca (Hostelería, Restauración, Cafeterías)», explican fuentes de la empresa.

Por lo que respecta a la gran distribución, proveen a empresas como Consum y Carrefour, entre otras. «Envasamos tanto con nuestra marca, como con marca de distribuidor en formatos desde 400 gramos hasta 10 kilos», afirman. Sin embargo, entre sus clientes también estuvo Mercadona, empresa con la que dejó de trabajar hace 19 años. «Mercadona era cliente nuestro, pero cuando vino con la experiencia del interproveedor decidimos seguir nuestro camino. En ese momento, yo tenía mucho que perder y poco que ganar. Ahora, sin embargo, fuera de esa compañía, que tiene una cuota de mercado importante en Valencia, nosotros somos el mayor comercio de este producto», cuenta el director general.

Por lo que respecta a los años de crisis, Vicente Aguilar asegura que la compañía ha podido capearla con solvencia. En su caso, la factura de los peores años se ha cobrado con las exigencias de la gran distribución, que han apretado los márgenes. «Es cierto que hemos seguido vendiendo y que nos han pagado. Pero desde 2008 hasta hace dos años, hemos tenido que ajustar más los beneficios», recuerda el hijo del fundador después de admitir que el hecho de comercializar un producto de primera necesidad es una ventaja en ese sentido.

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