Así trabajan los ‘riders’, los nuevos ‘esclavos’

Varios ciclistas de Deliveroo y Uber, en Burdeos, durante una concentración./AFP
Varios ciclistas de Deliveroo y Uber, en Burdeos, durante una concentración. / AFP

«Tienes que reventar haciendo pedidos, arriesgando tu vida y la de otros, para sacar un sueldo», denuncia un empleado de Deliveroo

LUCÍA PALACIOS

De día o de noche. Haga frío, llueva o el termómetro marque 40 grados. Sobre tu bici o, en el mejor de los casos, tu moto, con el cuerpo como única protección. No hay tregua ni pausa. Un pedido tras otro porque, si no es así, no cobras. Eso sí, el salario mínimo, no esperes mucho más. Y debes estar con disponibilidad total aunque también puede ser que no llegues a trabajar, o apenas hagas uno o dos pedidos.

Son los repartidores de comida a domicilio, también denominados ‘riders’, una nueva figura del mercado laboral en el ojo de la polémica por unas condiciones que en muchos casos rozan el fraude y la ilegalidad. A muchos se les antojan ya los ‘nuevos esclavos del siglo XXI’.

Ni siquiera pueden definirse como trabajadores de las nuevas plataformas digitales del sector como Deliveroo, Glovo, Uber Eats (las más conocidas) o incluso la incorporación más reciente de la francesa Stuart, sino que estas empresas se refieren a ellos como ‘colaboradores’ o incluso ‘clientes’. Y es que en realidad no tienen contratos laborales, sino en el mejor de los casos mercantiles (en Deliveroo y Glovo, porque en las otras dos empresas ni siquiera), por lo que no gozan de la protección ni los derechos de los asalariados.

En Uber, con cierto eufemismo, lo definen como «una nueva forma de asociarse». En su web incluso ‘vende’ ese trabajo de una forma que casi parece el paraíso. «Tú decides. Eres tu propio jefe y puedes elegir cuándo y cuánto trabajas... Y tan solo necesitas registrarte... Empieza a ganar dinero hoy mismo».

Lo mismo en Deliveroo, donde hay más de 1.000 trabajadores solo en España. «¿Te gusta pedalear? ¿Estás buscando un trabajo flexible?», es su reclamo en la web. Solo piden tres requisitos: tener bicicleta o moto con un equipamiento de seguridad, un móvil y darse de alta como autónomo. Solo necesitas 5 minutos... y ya estás apuntado para empezar a «ser tu propio jefe», como dicen.

4,25
euros es lo que cobra por pedido un trabajador de Deliveroo. Ya no se paga por el tiempo que dedican, aunque hasta julio pasado sí eran 8,5 euros por hora.

«Todo esto es una mentira», afirma tajante Rubén Sanz, dirigente de UGT, que ve «pernicioso» ese tipo de relación laboral. «Bajo el paraguas de la digitalización están volviendo viejas formas», advierte. «Es casi una vuelta al feudalismo del siglo XIX», abunda Carlos Gutiérrez, secretario de Juventudes de CC OO.

¿Qué hay que hacer para trabajar? Es algo tan sencillo como bajarse un par de aplicaciones y asistir a una reunión grupal sobre organización y normas de funcionamiento. En el caso de Deliveroo y Glovo, además, firmas un contrato ‘on line’. Y siempre que te hayas dado de alta como autónomo, ya puedes empezar a pedalear para ganar dinero.

Así lo hizo Daniel (nombre ficticio para evitar represalias), un joven que lleva diez meses trabajando para Deliveroo. Tuvo que darse de alta como autónomo, pagando 50 euros los seis primeros meses (con la tarifa plana) y a partir del séptimo unos 138 euros mensuales (desde el 1 de enero la tarifa plana puede extenderse un año).

Este estudiante denuncia que en julio Deliveroo cambió las reglas y ahora están mucho peor. Ya no les pagan por horas (8,50 euros por una) sino por pedidos (4,25 euros por entrega), y se han visto obligados a firmar un contrato como ‘trade’ (trabajador autónomo económicamente dependiente), para quienes reciban un 75% de sus ingresos de esta empresa.

Falsos emprendedores

«Se supone que cada uno somos emprendedores, dueños de nuestra pequeña microempresa de reparto a domicilio. Pero esa empresa sería nuestro cuerpo, y tenemos que reventarlo porque no tenemos dinero», explica Daniel, que denuncia que es «mentira que sean emprendedores». «Somos asalariados», asevera.

Así, cansados de ser falsos autónomos, el colectivo se movilizó en Valencia y casi un centenar de trabajadores interpusieron una denuncia colectiva contra la empresa británica. A mediados de diciembre la Inspección de Trabajo de Valencia determinó que tenían razón, esto es, no son autónomos sino que deberían ser considerados asalariados y, por tanto, la empresa incurre en un «fraude de ley». Así, la sentencia la obliga a pagar 160.000 euros por las cotizaciones no abonadas a la Seguridad Social.

Pese a que Deliveroo ha anunciado que recurrirá la sentencia, esto parece que es solo el comienzo de una guerra que tiene muchas batallas por delante. A este respecto, la Comisión Europea quiere también poner un poco de orden en la llamada economía colaborativa y ya ha avanzado que en primavera prevé aprobar una nueva normativa para proteger a los trabajadores más precarios del mercado laboral. Y es que esa figura, lejos de ir a menos, tiene pinta de que irá poco a poco a más, salvo que se tomen medidas al respecto.

«Estábamos firmando, en realidad, la total inestabilidad de nuestros ingresos mensuales», se lamenta Daniel, que puntualiza que ahora nadie tiene asegurado un sueldo porque dependen solo de la demanda. «El tiempo que se pierde lo pagamos nosotros». Y es que muchas veces acuden a un restaurante y tienen que esperar a que esté listo el pedido. «A Deliveroo le sale gratis tenernos así», denuncia. Además, con este nuevo tipo de relación laboral ha contratado a mucha más gente, pues así se aseguran que el pedido se haga lo más rápido posible. Pero el trabajo es más escaso.

«Tienes que reventar haciendo pedidos, arriesgando tu vida y la de los demás, para poder sacar un sueldo con el que puedas vivir», lamenta este joven latino, que en ocasiones se salta los semáforos, va en dirección contraria y más rápido de lo que debería para llegar cuanto antes para poder cumplir con las nuevas condiciones impuestas. Pero no le queda otra porque tiene que sobrevivir y por eso traga.

Tiene que entrar entre el lunes y el miércoles en la aplicación y decir qué horario tiene disponible para trabajar la siguiente semana. «Como la gran mayoría vivimos de esto, generalmente ponemos todo el horario laboral puesto que necesitamos trabajar lo más posible». Cuanta más disponibilidad tengas y más pedidos realices en menos tiempo, mejor puntuación. Y cuanta más alta sea ésta, más trabajo te asignan.

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