Stadler invertirá nueve millones en su planta de Valencia el año que viene

Un trabajador de Stadler Rail Valencia, ayer en la factoría de Albuixech (Valencia). / j. signes
Un trabajador de Stadler Rail Valencia, ayer en la factoría de Albuixech (Valencia). / j. signes

La instalación remonta el vuelo en su 120 aniversario y se postula para fabricar los nuevos trenes regionales y de cercanías de Renfe

INÉS HERRERO VALENCIA.

La planta de Stadler en Albuixech celebró ayer su 120 aniversario, en un clima de «moderado optimismo» ante un futuro en el que aspira a fabricar trenes regionales y de cercanías para Renfe, dentro de la renovación de flota prevista para 2018.

«Vamos a atacar por primera vez este tipo de concursos desde la planta valenciana», avanzó Íñigo Parra, presidente de Stadler Valencia, que también reclamó mayor apoyo del Gobierno para «financiar proyectos de infraestructura en terceros países». Si logran el pedido de Renfe, sería la encargada de adaptar la ingeniería, fabricar y acometer el ensamblaje final de las locomotoras Flirt que alabó durante su intervención, ante el presidente de Renfe, Juan Alfaro, y la subsecretaria del Ministerio de Fomento, Rosana Navarro, quien aludió al plan de inversiones en material para distintos servicios que lanzarán en el primer trimestre.

Parra, por su parte, confía en convencer a Renfe a base de tecnología, con un producto que combina las necesidades de regional y cercanías y que le permitiría ahorrar costes y mejorar su consumo energético. A la espera de conocer los detalles de ese concurso, la factoría recibirá un fuerte espaldarazo de su matriz en 2018. Nueve millones de euros de inversión, tres en la planta y seis para desarrollar nuevos productos, básicamente una locomotora para el mercado sudamericano, de peso variable, y adaptable a varias infraestructuras.

Dos años después de que la multinacional suiza comprase a Vossloh la instalación, Parra prevé cerrar 2017 como «un año positivo, también en contratación», un apartado en el que «todavía quedan por cerrar algunas pequeñas cosas» pero espera «remontar el vuelo de unos años todavia difíciles de contratacion», con una cartera de proyectos que se mantiene en torno a 500 y 600 millones.

Nació como una fábrica de calderas y lleva más de un siglo construyendo tranvías, locomotoras eléctricas y de vapor, a los que incorporó modelos diésel en 1959. Con 900 profesionales en plantilla, cerca de 300 ingenieros dedicados a diseño e I+D, la planta vincula su futuro a infraestructuras como el corredor mediterráneo y a la reindustrialización a la que apeló Ximo Puig, satisfecho por tener ya un 20% de PIB industrial.

En la visita, Puig comprobó el proceso de construcción de los seis trenes para el TRAM de Alicante, adjudicados por 43 millones y que hoy comparten instalaciones con varias locomotoras encargadas por Sudáfrica. Según Parra, están «razonablemente tranquilos» en relación al contrato de 250 millones anulado por la justicia sudafricana, ya que «no va a afectar» al cierre del ejercicio, y esos trenes, ya abonados, «cuando se resuelva el contrato, se entregarán».

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