Sólo un 1,8% de los agricultores de l'Horta tienen menos de 35 años

El dueño de este campo trata de espantar a quien le roba. / v. martínez
El dueño de este campo trata de espantar a quien le roba. / v. martínez

El documento del Consell asume que los cultivadores deberán cobrar compensaciones ambientales por el servicio de mantener el paisaje agrícola El borrador del Plan de Desarrollo Agrario reconoce la falta de viabilidad y de relevo generacional en los campos protegidos

VICENTE LLADRÓ VALENCIA.

El primer borrador del Plan de Desarrollo Agrario de l'Horta reconoce la falta de viabilidad actual, de competitividad y de relevo generacional en las explotaciones de este espacio agrario ahora ya protegido por ley. Unas conclusiones de partida que coinciden con las advertencias que vienen señalando muchos agricultores y los técnicos especialistas que conocen bien la situación real de l'Horta y lo difícil que será recuperar el esplendor hortícola que tuvo en décadas pasadas.

La Ley de Protección de l'Horta fue aprobada el pasado 22 de febrero en Les Corts con los votos mayoritarios del PSPV-PSOE, Compromís y Podemos, frente a los votos contrarios de PP y Ciudadanos. Para desarrollarla y empezar a aplicar sus postulados hay que aprobar el Plan de Acción Territorial (PAT) y el Plan de Desarrollo Agrario (PDA), ambos en fase de borradores y debate entre las consellerias de Territorio y Agricultura y representantes de organizaciones y entidades agrarias. Para el próximo día 26, la Consellería de Agricultura ha convocado a representantes agrarios para hablar del PDA y tratar de alcanzar líneas de consenso.

Sin embargo, el primer borrador de PDA que se ha divulgado desde el Consell ya parte del reconocimiento de algunas premisas que sitúan un panorama bastante negativo y distante del porvenir idílico al que algunos aspiran, sin poner sobre la mesa, hasta ahora, medidas que incentiven claramente tal dirección.

De 244 expedientes de agricultores jóvenes aprobados en 2016, sólo 4 fueron de l'Horta

El citado borrador, que se define como «Documento Inicial Ambiental Estratégico», consta de 237 páginas, muchas de ellas nutridas de postulados teóricos, en muchos aspectos reciclados de documentos anteriores, de cuando el Consell del PP también estuvo en el intento de proteger y revitalizar la huerta.

En la página 38 reconoce este borrador un dato que es muy revelador de la situación real de l'Horta. Dice que sólo el 1,8% de los agricultores de esta comarca tienen menos de 35 años. Casi la mitad de los titulares de las explotaciones tienen más de 65 años. Y el proceso de envejecimiento avanza de manera acelerada. Es más, si se diferenciara este tipo de datos entre las zonas norte y sur, aún se notaría más la falta de relevo generacional en el sur, donde cunde en mayor proporción el abandono. En parte de L'Horta Nord aún se mantiene mayor actividad por el impulso diferencial del cultivo de la chufa.

Otro dato que ilustra el problema del envejecimiento y de la huida de los jóvenes es la escasa relevancia que éstos tienen en los planes de incorporación y de mejora de explotaciones subvencionados por la Conselleria de Agricultura. En 2016, de 244 expedientes de incorporación de jóvenes aprobados en toda la Comunitat Valenciana, sólo 4 correspondieron a l'Horta, lo que denota el escaso interés en esta área y también las limitaciones de dimensión y de cultivos posibles que desincentivan o impiden que un joven pueda vislumbrar el sueño de conseguir una viabilidad económica.

En esta línea, el propio borrador detalla la 'lista negra' de cultivos que tuvieron gran relevancia en la huerta pero que hoy en día han desaparecido prácticamente o están en trance de desaparecer, como tomate, zanahoria, pepino, maíz, calabacín, cacahuete, pimiento... En unos casos desaparecen por los precios ruinosos, en otros por invisibilidad agronómica: se mueren las plantas sin llegar a producir lo necesario, como ocurrió también con el melón y ahora ya pasa con la sandía. Además, dos de los productos clásicos, patatas y cebollas, el año pasado tuvieron que destruirse en gran medida por la falta de precios y de compradores.

Ante este panorama desalentador en lo productivo, el borrador de PDA asume que tiene que haber «pagos por servicios ambientales», que define así: «una necesaria retribución por parte de la sociedad a los agricultores», reconociendo «su labor como mantenedores de un paisaje agrícola» y «compensándoles por su labor».

El mismo documento propone también que, ante la falta de sostenibilidad económica de los cultivos, se fomenten actividades alternativas y se incentive «un uso público y recreativo», lo que sin duda contribuirá a añadir mayores inquietudes entre los agricultores.

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