Salvar la huerta costaría 40 millones de euros al año

Parcelas aún cultivadas entre espacios degradados y alquerías 'okupadas' en L'Horta Sud. / jesús signes
Parcelas aún cultivadas entre espacios degradados y alquerías 'okupadas' en L'Horta Sud. / jesús signes

AVA pide un Plan Agrario que prime la viabilidad económica | Aguado dice que el 'Pla d'Acció Territorial' es un «abuso y una burla» porque «sólo se fija en lo social y lo ambiental y se olvida de los agricultores»

V. LLADRÓ VALENCIA.

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) ha evaluado en 40 millones de euros el presupuesto anual necesario para asegurar la viabilidad agraria de l'Horta a través de la aplicación del 'Pla d'Acció Territorial' (PAT), la ley de protección de este espacio, que comienza a debatirse esta semana en Les Corts.

Sin embargo, hasta el momento no se ha mencionado ninguna intención oficial clara de aportar dinero al PAT, por lo que el presidente de AVA, Cristóbal Aguado, ha arremetido contra el mismo, advirtiendo que «esta ley es un abuso, una burla y un despropósito digno de profanos, puesto que se fijan en lo social y en lo medioambiental, que está muy bien, pero se olvidan de los agricultores, que son los que viven y trabajan en esa misma huerta que se aspira a proteger».

Aguado recuerda que el propio proyecto del PAT «habla de desarrollar antes un Plan Agrario, que debería realizar la Conselleria de Agricultura, pero esta es la hora que no se ha efectuado nada al respecto, ni se está escuchando a los propios protagonistas, los agricultores».

Dicho Plan Agrario deberá contener «las medidas que se aplicarán para conseguir el objetivo buscado: una Huerta protegida que, suponemos, tendrá que mantenerse al mismo tiempo viva, porque si se deja morir a base de pretender cosas ilusorias, no quedará nada que proteger». Y precisamente, para llevar a cabo dichas medidas «hace falta dinero, nosotros calculamos que unos 40 millones de euros». Este dinero se destinaría, según ha explicado José Francisco Sales, técnico de AVA, a compensaciones «por los servicios ambientales prestados», que es un concepto que está en la misma ley, así como a ordenar cultivos, crear una figura de calidad, promocionar su comercialización, etc.

Sales puntualiza que «la sociedad ha de saber que no se trataría de unas subvenciones directas a los agricultores porque sí, sino ayudas para poder materializar lo que se pretende: mantener una Huerta viva, productiva y rentable, que justifique el mantenimiento de los valores culturales y paisajísticos que se quiere preservar, y eso, naturalmente, representa limitaciones y sobrecostes que se traducen en dinero que la propia sociedad deberá aportar».

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