Los retrasos de dos años en licencias de obra disuaden a las empresas de elegir Valencia

Calle del centro de Valencia con una importante planta de oficinas. / jose marin
Calle del centro de Valencia con una importante planta de oficinas. / jose marin

Muchos edificios del centro necesitan ser actualizados y los clientes sólo disponen de dos o tres meses para instalarse

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

«Lo que está pasando en el centro de Valencia con el mercado de oficinas es una desgracia», lamenta José Ángel Sospedra, delegado de la consultora inmobiliaria internacional CBRE. Aunque la demanda de espacio por parte de las empresas para instalarse en el centro de la ciudad supera ampliamente la oferta disponible, la adaptación de los inmuebles que pudieran acogerlas se enfrenta a obstáculos como esperas de hasta dos años en la concesión de licencias de obra por parte del Ayuntamiento de Valencia.

Esto está haciendo que muchas de las compañías que llegan a la Comunitat para abrir nuevas delegaciones, quieren mejorar su ubicación en la ciudad o llegan de Cataluña huyendo de las inestabilidad que causa el proceso soberanista estén teniendo que recurrir a otras alternativas en municipios próximos, como el Parque Tecnológico o Táctica en Paterna y, si ya están en la ciudad, conformarse con lo que tienen y aplazarla, cuando no suspender esta inversión.

«El cliente no puede esperar tanto», advierte Sospedra. Lo habitual es que la empresa que busca nuevas oficinas cuente con un plazo de entre dos o tres meses para instalarse y no de más de 24, como obliga el ritmo actual de la burocracia municipal. Aunque en líneas generales el edificio pueda estar exteriormente bien, lo cierto es que se requiere cableado, adaptaciones a nuevas normativas de distinto ámbito o arreglar desperfectos en la fachada

El Parque Tecnológico y el polígono Táctica de Paterna se están viendo beneficiados

En el caso de las empresas que llegan huyendo de Cataluña, este obstáculo contribuye a explicar porque Zaragoza ha sumado un mayor número de compañías procedentes de su comunidad vecina frente a la valenciana. Aunque la Comunitat tiene una distribución económica más equilibra, especialmente entre Valencia y Alicante, que la que la capital maña tiene con Teruel y Huesca, lo cierto es que el Registro Mercantil ofrece una imagen significativa. El informe de cambios de domicilio que elabora Informa D&B con datos oficiales señala que Valencia ciudad ganó entre el 1 de octubre de 2018 y el 9 de marzo un total de 83 compañías catalanas, mientras que Zaragoza le superó ampliamente con 113.

Aunque es cierto que 21 compañías eligieron trasladarse a Alicante, entre ambas capitales valencianas suman 104, casi una decena menos que la capital aragonesa. Sin embargo, la Comunitat acogió en su huida un total de 305 compañías frente a las 213 de aquella automonía. De este modo, especialmente municipios con instalaciones industriales de calidad son las grandes beneficiadas. Éste es el caso de Paterna o Ribarroja del Turia, donde por ejemplo se ubicó MRW Courier Group, la empresa de paquetería que hasta entonces estaba domiciliada en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona). Aunque muchas de las grandes han encontrado acomodo en determinados inmuebles de la avenida de Aragón, Pintor Sorolla o Lauria, pero no hay espacio para todos.

Demora generalizada

Estos retrasos no son un caso único del mercado de oficinas. Una residencia en el barrio del Carmen que solicitó licencia de intervención y declaración responsable en julio de 2015, seguía esperando a finales de 2017 respuesta del Ayuntamiento de Valencia. Un edificio que realizó los mismos trámites en abril de 2016 no obtuvo la concesión de la licencia hasta julio del año pasado, gracias a que se había tramitado por procedimiento de urgencia.

Estos son algunos de los ejemplos que la Cámara de Contratistas de la Comunidad Valenciana pone sobre la mesa desde hace meses para denunciar estas demoras de más de dos años en la obtención de licencias de obra o ambientales en la capital del Turia. «Lejos de mejorarse con el tiempo, va a peor si nadie lo remedia», denunció recientemente el director-gerente de esta entidad, Manuel Miñés, que lamentó el «larguísimo proceso» burocrático del consistorio con los «enormes costes añadidos» para los profesionales y las empresas.

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