Los regantes preparan planes propios para resistir las sequías

Situación generalizada; embalses bajo mínimos. / álex domínguez
Situación generalizada; embalses bajo mínimos. / álex domínguez

Fenacore lanza un protocolo general para casos de emergencia | Cada comunidad de agricultores dispondrá de un manual para anticiparse a la escasez, saber qué pueden hacer y repartirse el agua que les quede

REDACCIÓN VALENCIA.

La Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore) ha activado un protocolo de actuación para facilitar que cada entidad o agrupación de agricultores pueda decidir con conocimiento de causa la puesta en marcha de su propio plan de gestión de sequía.

La aspiración general es que en cada plan se contemplen las medidas necesarias para hacer frente con anticipación a la situación de falta de lluvias y escasez de caudales disponibles, una situación que sufre España de forma cíclica y que ahora mismo sigue afectado de forma acusada a varias áreas del país, especialmente en la Comunitat Valenciana y Murcia, donde las precipitaciones caídas son muy insuficientes aún para las necesidades reales.

El presidente de Fenacore, Andrés del Campo, ha explicado que los planes oficiales de sequía de las diferentes demarcaciones hidrológicas recogen medidas de actuación, pero no de prevención. Con los planes anunciados, los regantes toman la iniciativa para llevar adelante una planificación de la campaña de riegos que minimice los perjuicios económicos que ocasiona la reducción de caudales por la falta de lluvias.

Dichos planes propios deberán discutirse y aprobarse en situación de normalidad para garantizar la objetividad de las medidas y evitar los conflictos derivados de la falta de recursos. Su disponibilidad permitirá, en casos de escasez, fijar el reparto equitativo de las dotaciones, de manera que los agricultores sepan de forma orientativa con qué agua van a poder contar, de modo que cada cual conozca con tiempo qué puede producir o no y tome sus decisiones.

El reparto de agua no sólo se basará en criterios objetivos, como el tipo de cultivo o el sistema de riego utilizado, sino también en la experiencia adquirida a lo largo de los años en situaciones similares. De esta forma, la información histórica de cada comunidad o agrupación de regantes sobre los consumos se convertirá en un indicador básico para fijar la escala de prioridades. Por ejemplo, en situaciones extremas, es normal que se opte por garantizar la supervivencia de plantaciones de arbolado, primándolas sobre el riego de hortalizas que aún no se hayan plantado.

Según Fenacore, las comunidades de regantes con sistemas de riego modernizado juegan con ventaja, ya que al disponer de herramientas tecnológicas que permitan controlar el consumo, podrán tomar decisiones en tiempo real y ajustar al milímetro las reservas de agua, en lugar de la opción clásica de limitarse a reducir la dotación y espaciar los riegos.

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