El regadío europeo suma sus fuerzas ante Bruselas

Balsa de riego; las bombas funcionan con paneles solares.
Balsa de riego; las bombas funcionan con paneles solares. / lp

Los regantes de España, Portugal, Italia y Francia se unen

REDACCIÓN VALENCIA.

Las asociaciones de regantes de España (Fenacore), Italia (ANBI), Francia (Irrigants de France) y Portugal (Fenacreg) han unido sus fuerzas para poner en marcha una nueva federación de carácter internacional que, con el nombre de 'Irrigants d´Europe' (IE), haga valer los intereses de la agricultura de regadío ante Bruselas. El nuevo organismo representa al 75% del regadío de la Unión Europea, con una superficie de 7,7 millones de hectáreas, y nace en un momento de especial trascendencia para el sector, ya que se encuentra sumido en el marco del debate por la reforma de la Política Agraria Común (PAC) y la transposición de la Directiva Marco de Aguas (DMA) a las legislaciones de los distintos países. Los representantes de los regantes de los cuatro países han decidido por unanimidad que la presidencia del primer mandato, hasta 2020, la asuma Portugal.

Con la fundación de IE, el sector refuerza su posición en las negociaciones ante los organismos internacionales, donde aspiran a que se entienda que «garantizar el abastecimiento de los mercados a precios competitivos exige a los agricultores vender sus productos a precios de hace más de 20 años aunque se produzcan con costes actuales».

Y precisamente esa será la principal labor de la nueva federación europea: presionar y explicar en los foros correspondientes para que se entienda la situación real de la agricultura de regadío, que necesita una aportación garantizada de agua, no por capricho, sino para producir alimentos, y precisa además que el caudal utilizado tenga unos precios soportables. Los regantes aspiran a que el trabajo de la federación internacional sirva para que se acaben adoptando decisiones oficiales favorables a los intereses agrarios, no contrarias, como viene siendo tan frecuente.

Una de las preocupaciones principales estriba en que la directiva europea del agua tenga en cuenta las singularidades de los diferentes países al adaptar su aplicación, reconociendo la diversidad de la agricultura mediterránea, principal productora de alimentos del mundo. En este sentido perseguirán que, a la hora de fijar el reparto de agua, la directiva no priorice en extremo los objetivos ambientales sobre los socioeconómicos, ya que elevar innecesariamente los caudales ecológicos de los cursos fluviales reduciría los recursos para regadío, con el impacto negativo que supondría para asegurar la producción de alimentos, la creación de empleo y el crecimiento del Producto Interior Bruto.

Fotos

Vídeos