Urbem, el recobrado impulso de la construcción

El fundador de Urbem, José Pastor, con su hija y actual consejera delegada de la compañía, Vicenta Pastor. / LP

La compañía fundada en 1977 prepara varios proyectos en Malilla, Tres Forques y Paterna, a la espera de la reactivación del PAI de Benimaclet

INÉS HERRERO

valencia. El 20 de abril de 1977 nació Urbem, fruto del encuentro un lustro antes de las familias Pastor, Enguídanos, March y Miravalls y de la amistad surgida entre proyectos de construcción en el barrio de Patraix, que les llevó a fundar Construcciones Compama. Capitaneados por José Pastor, pusieron en marcha una compañía que, entre los años 70 y 80 del siglo pasado construyó más de 500 viviendas en Vara de Quart, Benicalap y Primado Reig, el 95% de protección oficial. A finales de los noventa, alcanzó un punto de inflexión en el Programa de Actuación Urbanística de la Avenida de Francia, uno de los más ambiciosos llevados a cabo en la ciudad.

En 2007 llegaría la inauguración del Hotel Primus Valencia, que este año celebra su décimo aniversario en un contexto de renacimiento, en el que la compañía pisa fuerte para dejar atrás el concurso de acreedores, con todas las deudas saldadas.

Más de una década ha cumplido también el conflicto por el control de Urbem, que en vísperas del estallido de la burbuja inmobiliaria era una de las principales promotoras y constructoras de la Comunitat, con activos valorados en unos 1.000 millones de euros.

Tras el fallecimiento en 2006 de uno de los socios de Pastor, sus herederos, la familia March, vendieron su participación a Inversiones Mebru, constituida por Carlos Turró (Cleop) y Vicente García Ojeda, con apoyo del Banco de Valencia, que compra el 36% de las acciones por 110 millones de euros, en una operación considerada hostil por las familias Pastor y Enguídanos.

Después vino una intensa batalla judicial que acabó ante el Tribunal Supremo, que aún debe pronunciarse sobre la última ampliación de capital, y ambos bandos se enzarzaron en un pulso que parece decantarse ahora del lado de la familia fundadora, que asegura haber tenido siempre el control. Entre las consecuencias más duras de esa guerra para José Pastor, sin duda, la condena a siete meses de prisión por administración fraudulenta, a raíz de una denuncia de Cleop.

Actualmente el bloque que lidera Pastor controla un 67,26% del capital y asegura tener blindada la mayoría «en cualquier escenario». Entre otras cosas porque Vicenta y su hermana Maribel Pastor compraron hace un año a CaixaBank créditos que Cleop, a través de su filial Inversiones Mebru, nunca pagó al Banco de Valencia. Ahora, si su eterno rival no les paga treinta millones, se quedarán las 46.000 acciones incluidas como garantía y elevarán su participación entre un 10 y un 15%.

Vicenta Pastor, que ha cogido el testigo de su padre y ejerce ya como consejera delegada, relataba esta semana cómo esa operación les ha convertido además en acreedores de Cleop, al incluir una póliza suscrita directamente por la matriz. Gracias a esa condición, las hermanas Pastor han instado la liquidación de Cleop junto a otras entidades a las que debía dinero, en una jugada digna del mejor maestro de ajedrez.

Filosofía de hormiguita

Con esa pugna accionarial de fondo, Urbem se centra ahora en dejar atrás la crisis, manteniéndose fiel a su filosofía de «constructora pequeña, de ir acumulando patrimonio como una hormiguita» y a operaciones como la venta a Neinor por 27 millones de un solar en Malilla para 400 viviendas, mientras espera la licencia municipal para empezar a construir sus 104 inmuebles de VPO en ese barrio, frente a La Fe, y prevé duplicar el número de viviendas en construcción en 2018.

Con la provincia de Valencia como ámbito de actuación fundamental, prepara proyectos en Tres Forques o en Paterna y , a medio y largo plazo, sitúa la reactivación del PAI de Benimaclet y el desarrollo de suelos como los que tiene en San Marcelino. Mientras, estudia oportunidades para comprar solares, hoteles o construir nuevos establecimientos urbanos, en paralelo al alquiler de oficinas y despachos en su centro de negocios de la avenida de Francia, donde trasladó su sede y construirá un centro de convenciones.

«El promotor debe ser un profesional de ámbito local, que conoce a la perfección su plaza y construye sus edificios con mimo, sintiéndose orgulloso». Ese es el secreto, aseguran, para «competir con otros operadores del sector, que construyen de forma más industrial».

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