Rafael Torres: «Comercio no debería encender fuegos para que el sector los apague, falta diálogo»

Rafael Torres, presidente de Cecoval y de los Comerciantes del Centro Histórico de Valencia. / j. signes
Rafael Torres, presidente de Cecoval y de los Comerciantes del Centro Histórico de Valencia. / j. signes

El dirigente de Cecoval reclama al Consell «más transparencia» sobre el reparto de subvenciones y reprocha a Compromís que no les haya recibido

Inés Herrero
INÉS HERRERO

Rafael Torres (Valencia, 1967), economista y gemólogo, lleva dos décadas al frente de la joyería familiar tras sus inicios como asesor financiero en Bancapital y jefe de producto en Gillette. Desde 2012 preside la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico de Valencia y toma ahora el testigo de Isabel Cosme en Cecoval, decidido a culminar la fusión con Covaco.

-¿Con qué retos afronta esta nueva etapa en la confederación?

-Una vez cerrado el debate de los horarios, por fin, se trata de hablar de temas que afectan al comercio, en positivo, no sólo de fricciones. Hay que replantearse la desregulación de los periodos de rebajas, que afecta a las ventas y al empleo, ya no se hacen las mismas contrataciones en Navidad. Y abordar en serio la venta ilegal, no puede ser que la administración mire hacia otro lado porque sean colectivos desfavorecidos, debe solucionar los problemas sin hacer competencia desleal al comercio legalmente establecido. Sin olvidarme del impacto del comercio electrónico o de la subida del IBI.

Las claves

Fusión con Covaco
«Queremos que se nos tenga más en cuenta como sector, tanto en la patronal como en la administración»
Modelo de ciudad
«No podemos pasar de ser Valencia a ser Amsterdam en cuatro años, las medidas sin consenso generan caos»
Vuelta a los periodos oficiales
«La desregulación de las rebajas afecta al empleo, ya no se hacen los mismos contratos en Navidad»
Frenar la venta ilegal
«Los políticos no pueden mirar a otro lado porque los vendedores pertenezcan a colectivos desfavorecidos»

-¿En qué punto se encuentra el proyecto de fusión con Covaco?

-Hay buena sintonía pero nada cerrado, es lento porque hay que encajar las diferentes maneras de hacer las cosas y ajustar piezas, como el nombre, que no está decidido aún, hay varios sobre la mesa. Lo importante es diseñar un proyecto bueno para el sector, no si se llama Confecomercio, Cecovaco o como sea.

-¿Qué papel tendrá la nueva entidad en la patronal autonómica?

-Queremos tener un sitio en el comité ejecutivo, como sector generador de empleo y PIB, y que se nos tenga mucho más en cuenta no sólo en la CEV, sino en la administración.

-¿Qué echan en falta por parte de la administración?

-A la administración, y más concretamente a la Dirección General de Comercio, le pediría más diálogo, más transparencia y decisiones que respondan a un acuerdo del sector.

-¿Se refiere a los criterios del reparto de ayudas de la Diputación?

-La base está en que se intentó certificar la representatividad de cada federación sin diálogo y eso es un desastre porque enfrenta al sector. Afecta a la distribución de convenios, que se está haciendo de manera arbitraria, y a las ayudas de Diputación, sobre las que presentamos alegaciones por considerar que están hechas de manera arbitraria, con criterios que no explican ni son claros, y no responden a la realidad. Le dije al director general -Natxo Costa- que debe sentarse a hablar, no tomar decisiones que pongan al 80% en contra porque puede dar a entender que gobierna para un sector.

-¿Cómo fue ese contacto, confía en solucionarlo a través del diálogo o acabarán en los tribunales?

-Siempre defenderemos el diálogo, aunque llegaremos donde sea necesario. Pedimos reuniones a los grupos parlamentarios y todos nos han dado cita menos Compromís. Lo mínimo que debe haber es diálogo, llevamos meses reclamándolo. La administración no debería encender fuegos para que el sector se dedique a apagarlos porque se pierde tiempo y esfuerzo que deberían ser para retos urgentes. Falta diálogo y transparencia, más allá de simpatías o antipatías deben gobernar para todos.

-¿Y a nivel municipal, aprecian las mejoras que reivindicaron junto a una decena de colectivos?

-Tenemos más comunicación pero reclamamos mayor coordinación y tener en cuenta al sector, las decisiones no consensuadas y precipitadas generan caos y expulsan a la gente del centro. Estamos de acuerdo en el fondo, pero no podemos pasar de ser Valencia a ser Amsterdam en cuatro años. Podemos ir hacia ahí, con diálogo y esa participación que tanto se dice que hay y no existe.

-¿Cree que el cierre en festivos pactado durará o se repetirá lo sucedido con el acuerdo local de 2016?

-Ojalá pudiera decir que no va a pasar nada pero no depende de nosotros, sino de los que no firmaron o de si algún grupo político quiere sacar rédito. Nosotros habríamos querido lograr muchas más cosas, como todos, pero con la legislación existente era lo mejor que se podía lograr y permite cerrar ese tema ya.

-¿Abrir en festivo ayuda a impulsar las ventas, tras la crisis, o no es determinante, en vista de las experiencias de Madrid y Barcelona?

-La crisis ha cambiado el modelo, crece el consumo pero nosotros sufrimos porque la gente encuentra muy fácil comprar a las once de la noche desde el sofá y tenemos que adaptarnos. El problema no es tanto abrir en domingo o no, Barcelona funciona de maravilla y no tiene un modelo liberalizador, Madrid sí y curiosamente ha vivido mucho cierre de pequeño comercio y no tiene tanto tirón como Barcelona.

-¿Y qué puede aprender Valencia de ambas, qué modelo prefiere?

-Necesitamos un equilibrio de formatos, nosotros tenemos que pagar el doble por trabajar un domingo, otros no, y aparte del tema económico está la conciliación. Hace diez años en agosto parecía que la ciudad cerrara por vacaciones, ahora cada vez vienen más turistas pero hay que trabajar el binomio turismo-comercio. No va a venir nadie sólo para comprar pero podemos servir para atraer a un turista de mayor poder adquisitivo, convendría ir a mercados como el ruso y el chino pero también al belga o los nórdicos, que dejan mucho más dinero donde van.

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