«Queremos ser el único interlocutor de la industria frente a la Administración»

Vicente Lafuente, presidente de Femeval y de Confeindustria./Damián Torres
Vicente Lafuente, presidente de Femeval y de Confeindustria. / Damián Torres

El presidente de Confeindustria y Femeval insiste en que la nueva patronal no pretende ser una amenaza para la autonómica CEV

ELISABETH RODRÍGUEZ VALENCIA.

El presidente de la Federación Empresarial Metalúrgica Valenciana (Femeval), Vicente Lafuente, trata de desterrar la polémica que ha suscitado la creación de Confeindustria, la primera patronal que aglutina al sector industrial y que opera bajo su mando. Lafuente niega que este nuevo lobby sea un contrapoder frente a la autonómica CEV. Es más, afirma que será una de las «bases potentes» de la organización presidida por Salvador Navarro, aunque, eso sí, señala que contará con voz propia cara a la Administración.

-¿Qué papel jugará Confeindustria con respecto a la CEV teniendo en cuenta que ha sido interpretado como un contrapoder?

-El recelo que se ha creado ha sido por ser un proyecto tan novedoso. Confeindustria es un espacio de cooperación para aprovechar las sinergias de cada compañía y, lo más importante, para tener visibilidad. Queremos ser el único interlocutor de la industria con la Administración porque eso despeja mucho el camino para poder tomar medidas.

-¿Eso significa que vais a marcar vuestra propia hoja de ruta de manera independiente a la CEV?

-Confeindustria quiere ser la comisión de industria de la CEV. Los sectores tenemos nuestra capacidad de trabajo pero necesitamos un interlocutor autonómico y el nuevo proyecto de la CEV es el camino adecuado para responder nuestras inquietudes.

-¿Sabe qué opinión tiene Salvador Navarro sobre esta nueva organización?

-Salvador Navarro y yo nos hemos criado juntos en el mundo de las organizaciones empresariales y hacia él hay una lealtad absoluta y, por lo tanto, que nadie vea en Confeindustria una amenaza. Al revés, es una de las bases potentes sobre la que se tiene que desarrollar la nueva CEV. Me gustaría señalar que nuestra aspiración es representar al 100% del PIB industrial. La hoja está en blanco aún y a partir del 31 de diciembre ya sabremos qué organizaciones se han sumado al proyecto.

-¿Cómo ve la sucesión de José Vicente González como vicepresidente de la CEOE al liquidarse Cierval?

-Son puestos de confianza del presidente y debe ser él quien lo elija. En la próxima composición me gustaría que hubiera un representante valenciano. El poder valenciano no se consigue por ser de donde eres, sino por trabajar más que los demás.

-¿Prevé una renovación en la patronal nacional?

-Juan Rosell por estatutos no puede volver a presentarse, por lo que habrá un cambio y debatiremos quién será. Antonio Garamendi, que dio un paso al frente en su momento, pensamos que sería una sustitución lógica. Si da ese paso, tendrá todo nuestro apoyo, ya que conoce los problemas del sector como presidente de Confemetal.

-¿Qué se puede aprender de la quiebra de Cierval?

-Cierval cumplió un papel durante muchos años y mucha gente trabajó en ese proyecto, que sirvió para poner en valor el mundo empresarial. Pero lo que ha quedado claro es que el concepto territorial de las organizaciones no sirve para nada. La economía no entiende de fronteras. Y por tanto, una organización autonómica basada en los sectores es el presente y el futuro. En ese sentido, la CEV es perfecta para desarrollar la actividad de las federaciones. La organización que quiera continuar con el modelo territorial, está abocada al fracaso.

-¿Se refiere a Coepa y CEC?

-Hay una apuesta clara general por el nuevo modelo, pero Coepa y CEC son reticentes a este nuevo sistema. Pero la lógica es muy cabezona y acabará imponiéndose este sistema nuevo de la CEV.

-¿Confía en que la nueva ley industrial se pondrá en marcha antes de que acabe la legislatura?

-Hay que agradecer la voluntad con la política industrial, pero vamos con seis años de atraso. La legislatura anterior se perdió en ese sentido por falta de financiación. En este momento llevamos dos años de estudios, burocracia, justificaciones y papeleo, pero es hora de la acción. Nos gustaría que a la vuelta de vacaciones viéramos ya unas líneas claras de dotación presupuestaria por parte del Consell. Sin presupuesto no deja de ser un brindis al sol. No podemos perder más tiempo. Y sobre todo, lo más importante es que se establezca un pacto entre partidos para que la nueva política industrial perdure gobierne quien gobierne.

-Aparte de la nueva política industrial, ¿qué más demanda a la Administración?

-La reactivación de la seguridad industrial, hacer inventario de infraestructura y de empresas, desarrollar la industria 4.0, entre otras.

-¿Con qué perspectivas cuenta el sector industrial para lo que queda de año?

-Siempre hay condicionantes macroeconómicos que no esperas. La tendencia es que a final de año haya una subida del PIB del orden del 2%. Hay subsectores con mayor dinamismo, como el automóvil, y otros con menos. La dinámica es que vaya al alza, aunque sin grandes alegrías.

-¿Encuentran la mano de obra que necesitan?

-Hay perfiles complicados de cubrir. El sector metalúrgico está muy avanzado y las nuevas tecnologías evolucionan a una velocidad tremenda, por lo que hay que hacer hincapié en el modelo de la formación. El sistema está caducado y hay que generar nuevos puestos de trabajo con la industria 4.0.

-¿La robotización es una amenaza o una oportunidad?

-No es una amenaza, sino una baza. Se destruye empleo tradicional pero se generarán otros más especializados y técnicos. En esta cuestión está claro que los empleos de baja cualificación son los más perjudicados.

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