Prueba piloto para reflotar tierras sin cultivar

Campo de naranjos en Camp de Turia que dejó de cultivarse hace años, plagado de maleza y con los árboles muertos. / V. lladró
Campo de naranjos en Camp de Turia que dejó de cultivarse hace años, plagado de maleza y con los árboles muertos. / V. lladró

El proyecto se basa en adquirir parcelas o lograr que sus dueños las cedan para formar grandes unidades de gestión común y profesionalizada La Politècnica apoya un plan de la cooperativa de Benaguasil para producir más cítricos recuperando campos abandonados

VICENTE LLADRÓ VALENCIA.

La Cooperativa Rural San Vicent Ferrer de Benaguasil tiene en marcha un ambicioso proyecto de gestión común de parcelas agrícolas que en gran medida se adelanta a los postulados previstos en la futura Ley de Estructuras Agrarias, que se encuentra en fase de tramitación parlamentaria en Les Corts. Cuenta además con el apoyo técnico de la Universidad Politécnica de Valencia y de Cajamar, entidad que financiará las inversiones necesarias.

Del mismo modo que la Ley de Estructuras señala que el problema de fondo del abandono de campos en la Comunitat Valenciana se debe a la caída incesante de su rentabilidad, la Cooperativa de Benaguasil parte también de una situación adversa de deterioro productivo a la que quiere hacer frente para recuperar lo perdido, por lo que su iniciativa bien puede considerarse una prueba piloto que sirviera de ejemplo a seguir.

José Vicente Navarro Arnal, presidente de la entidad, señala que «nuestro plan de viabilidad es necesario para defender, en un principio, la continuidad de los socios que quedan en la cooperativa, y a partir de ahí procurar ir ganando tamaño de nuevo con criterios de competitividad y profesionalización».

Se confía en recuperar la capacidad productiva con variedades de cítricos más tardías

José Mª García Álvarez-Coque, catedrático de Economía Agraria de la Politécnica, ha reconocido que la cooperativa de Benaguasil «se ha quedado sin buena parte de la producción que tenía; ahora se ve obligada a comprar naranja a terceros para seguir su actividad; al mismo tiempo tenemos un porcentaje del término municipal plagado de campos sin cultivar, y lo que se intenta conseguir es precisamente lo lógico, lo de sentido común: reflotar la mayor parte que sea posible de estas parcelas, recuperar su capacidad productiva, pero orientando la producción a variedades que puedan ser más rentables, para afianzar el futuro empresarial de la entidad».

Apoyos europeos

El proyecto está encuadrado al mismo tiempo en el Grupo Operativo supraautonómico Innoland, que cuenta con apoyos económicos de la UE a través de la Asociación Europea de la Innovación, cuya finalidad primordial es impulsar la competitividad del medio rural y de las empresas cooperativas dedicadas al cultivo y la comercialización de cítricos, frutales y hortalizas.

El primer objetivo de la cooperativa de Benaguasil es aumentar la producción propia, recuperar el terreno perdido. En cítricos, «ir hacia variedades tardías -según explica el presidente-, porque nosotros tenemos hasta ahora sobre todo naranja navelina y clementinas, para los meses de noviembre y diciembre, que están muy saturados de oferta, y debemos orientarnos hacia la parte más tardía de la campaña».

¿Pero cómo conseguir ese aumento de dimensión, recuperar lo que se perdió, si muchos socios abandonaron sus campos, se jubilaron, y sus descendientes se dedican desde hace tiempo a otras profesiones?

Sin descartar posibles adquisiciones de tierras por parte de la cooperativa, a corto plazo se busca convencer a los dueños de tierras que quedaron sin cultivar para que las cedan a la entidad, que se encargará de invertir lo necesario para rehabilitarlas, plantarlas de nuevo e integrarlas en unidades grandes de cultivo con una gestión común y profesionalizada.

Según ha detallado Álvarez-Coque, la fórmula será de cesión con contrato y por un tiempo determinado, comprometiéndose la cooperativa a mantener las fincas en buenas condiciones. Los propietarios no cobrarán en principio, pero se estipulará un precio de arriendo que se irá contabilizando a cuenta en la capitalización de las inversiones realizadas (plantones, riego a goteo, etc.)

Los responsables de la cooperativa y los técnicos que apoyan este plan confían en que se podrá revertir la situación de deterioro económico que llevó al abandono de esas mismas parcelas. Se basan en estas premisas, detalladas por Álvarez-Coque: «Se producirán variedades tardías, más comerciales, por tanto de mejor precio en el mercado; a la vez se ganarán economías de escala que permitirán abaratamientos de costes en las fases de producción, y al mismo tiempo la cooperativa ganará en competitividad y en ahorros de costes generales al contar con mayor suministro propio para comercializar».

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