Pescado congelado 'made in Parc Sagunt'

Pescado congelado 'made in Parc Sagunt'

La compañía fundada en 1993 por Eino Brand y Rafael Campuzano fue una de las primeras en instalarse en este polígono empresarial Inlet Seafish cerró 2016 con una facturación de 46 millones y ampliará sus instalaciones con otra parcela de 6.500 metros

INÉS HERRERO

valencia. La compañía Inlet Seafish, fundada en 1993 por valenciano Rafael Campuzano y su socio holandés Eino Brand, importa y distribuye productos del mar congelados desde sus instalaciones en Parc Sagunt, donde desembarcó en 2008, tras quince años en un congelador de alquiler en Mercavalencia.

Está especializada en la importación y distribución de pescado congelado para hostelería, restauración y catering, en su inmensa mayoría, pero también para enseñas comerciales como la cooperativa Consum. De sus 25.000 metros cuadrados de instalaciones frigoríficas, con capacidad para 5.000 palés, salen 11.500 toneladas de producto al año, el 80% procedente de la pesca extractiva, salvaje, y el resto de la acuicultura.

Eino Brand, copropietario y responsable de las compras y la gestión financiera, relata a LAS PROVINCIAS cómo en muchas especies la demanda supera con creces a la oferta y cita, en este punto, la merluza de Sudáfrica, Namibia o Argentina.

La clave del negocio, subraya, son los sólidos vínculos que mantienen con productores con capacidad de captura, las relaciones humanas con proveedores y clientes construidas durante más de dos décadas, con las que difícilmente puede competir un recién llegado al sector o alguien que busque producto por internet.

Sin olvidarse, claro está, de los lazos de amistad que unen a los dos fundadores. Sobre esta cuestión, asegura que no hay más secreto que compartir la gestión pero siempre respetando la delimitación de funciones. «Cada barco tiene su capitán, no podría funcionar con dos capitanes, así que la última palabra en Comercialización y Recursos Humanos siempre la tiene Rafael, como la tengo yo en Compras», apunta.

Inlet Seafish, que cerró 2016 con una facturación de 46 millones de euros y da trabajo a una treintena de personas, tiene oficinas en Madrid, Sevilla y Burgos, así como en Italia, en concreto en San Benedetto del Tronto, instalaciones que completa con un almacén frigorífico en Génova. Su extensa red de compras abarca desde Canadá e Islandia a países como Argentina, Estonia, Bulgaria, Uganda, Namibia, China, India, Vietnam o Nueva Zelanda.

Sus responsables señalan la mudanza a Parc Sagunt como el punto de inflexión en su trayectoria, ya que su creciente volumen de negocio requería unas instalaciones propias, con suficiente capacidad logística para flexibilizar el servicio y alcanzar su 50% de palés mixtos actual, con diversidad de productos.

A precio de Holanda

En 2003, Inlet manifestó su voluntad de instalarse en el llamado a ser el mayor polígono de Europa y, cinco años más tarde, compró el terreno que le convertiría en una de las apenas tres empresas instaladas hasta la fecha en ese enclave. «Siempre creímos en este polígono», recalca Brand, convencido de que «comprar en Parc Sagunt fue un acierto, y eso que el precio estaba a la altura del suelo libre en un buen sitio en Holanda, segundo país más poblado».

Tras encadenar varios años con un ritmo de crecimiento del 10% anual, gracias al recobrado impulso de la hostelería, los 8.000 metros cuadrados de sus instalaciones pronto se quedarán pequeñas. Y, de ahí, que haya adquirido la parcela contigua, de 6.500 metros cuadrados y por la que ofertó 621.355 euros, para seguir creciendo mientras ve cómo crece el listado de vecinos, a raíz del desembarco de Mercadona, y confía en que se traduzca en una mejora de los accesos al parque.

Fue la buena marcha del negocio la que les llevó a pensar en ampliar su gigantesco congelador en Parc Sagunt, inaugurado en 2010, echando mano del suelo situado entre su sede y la firma de logística Jofemene, que también compró nuevos terrenos ante la inminente subida de precios.

En la actualidad, el 95% de las ventas de Inlet Seafish corresponden al mercado español, con 450 clientes en todas las provincias, mientras que el otro 5% restante se reparte entre Portugal e Italia. Envasados bajo las marcas Exkimo y Seawork, sus bogavantes, cigalas, gambas, calamares y filetes de pescado congelados llegan a los lineales de supermercados de toda España y también a las cocinas de reputados cocineros, sobre todo a raíz de la creciente tendencia a adquirir las materias primas previamente congeladas para poder servirlas crudas.

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