El pequeño comercio, en pie de guerra para regularizar las rebajas

Unos clientes en unos grandes almacenes durante la última campaña invernal de rebajas.
Unos clientes en unos grandes almacenes durante la última campaña invernal de rebajas. / igor aizpuru

Advierten de que los periodos de descuentos se han generalizado de tal manera que ponen en peligro las campañas de verano e invierno

LUCÍA PALACIOS Madrid.

El pistoletazo de salida de las rebajas de verano sigue siendo un clásico mediático: ese aluvión de gente entrando de golpe a unos grandes almacenes para pillar la gran ganga es noticia. Sin embargo, hay quien considera que están en peligro de extinción puesto que los nuevos tiempos están cambiando los hábitos de compra del consumidor a un ritmo trepidante. Cada vez menos gente espera para comprar, entre otros factores porque las promociones ahora no están acotadas a unas fechas concretas y porque prima la inmediatez: si se quiere algo, se quiere para ya.

Y así se confirma con los datos de la pasada campaña de invierno, calificada por la Confederación Española de Comercio (CEC) como «descafeinada, dispersa y muy decepcionante». La mayor parte de las pymes mantuvo un volumen de facturación similar e incluso inferior al de 2016, pese a que las expectativas eran de un incremento en ventas del 3%. Hasta el punto de que, tras dos años de crecimiento ininterrumpido, el comercio minorista vive una inestabilidad que pone en riesgo su recuperación. Según el Índice del Comercio Minorista del INE, en diciembre las ventas crecieron sólo un 0,9%, quedaron planas en enero (0%) y cayeron en febrero (-2,9%), el peor resultado desde agosto de 2013, algo paradójico en esas fechas. Y casi más llamativo resulta el avance en noviembre: un 3,9%, coincidiendo con el 'Black Friday', que cada vez cala más en nuestra sociedad.

Ante ese panorama, el comercio de proximidad se moviliza para tratar de regularizar los periodos de rebajas. «Hemos llegado al punto de que las rebajas de invierno comienzan en plena Navidad, lo que reduce los márgenes de venta y estropea la temporada», lamenta Manuel García-Izquierdo, presidente de la CEC, que se queja de que «se ha desvirtuado su finalidad como herramienta del comercio que daba salida al 'stock' de temporada».

Esta propuesta es «simplemente imposible» para Anged, la patronal de grandes distribuidores, que defiende que «imponer al comercio físico periodos estrictos de rebajas que no van a ser respetados por grandes operadores globales del comercio digital supone ofrecer una ventaja adicional a las compras on line». La patronal textil, Acotex, opina que desde la liberalización «hay una guerra de precios en el sector que no es sostenible», aunque se mantiene neutral sobre regularlas. Lo que sí defiende es que si se hace tiene que extenderse también a la venta por internet.

Sin lugar a dudas, la ropa es el producto estrella en los periodos de rebajas. Así, tres de cada cuatro consumidores (un 76%) adquirieron alguna prenda textil la pasada campaña, según los últimos datos difundidos por el Observatorio Cetelem. Le sigue el calzado y los complementos, que fueron adquiridos por casi la mitad de los encuestados. El tercer lugar del podio, aunque a mucha distancia, lo ocupan los perfumes (17%). El gasto medio que cada español dedicó fue de 284 euros, pues, aunque la mayoría destinó un presupuesto medio de 200 euros, casi dos de cada diez llegaron a los 1.000 euros.

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