Países contrarios al glifosato dicen que buscarán alternativas

V. LL. VALENCIA.

Bélgica, que ha votado en contra de renovar la autorización para el herbicida glifosato en la UE, deploró la posición adoptada por una mayoría cualificada de los estados miembros y anunció que se pondrá en contacto con otros países que han votado en contra de la renovación para buscar alternativas a dicha sustancia.

Una noticia, sin duda, que, de confirmarse al final, será muy del agrado de todos los agricultores, porque a ninguno le gusta ni le interesa gastar en la compra de productos para combatir los enemigos de sus cosechas (plagas y malas hierbas), de manera que si pudieran contar con alternativas viables y económicas serían adoptadas de inmediato; que nadie lo dude.

Sin embargo, la representación oficial de Bélgica, ni tampoco la de Luxemburgo, que pidió a la UE «una señal clara para eliminar progresivamente el glifosato», ni la de ninguno de los demás países (o mejor dicho gobiernos de los países) que votaron en contra han detallado ni un ápice sobre el tipo de alternativas a que se refieren. ¿Serían alternativas químicas, es decir, otros herbicidas? De hecho existen cientos de herbicidas, y resulta bien curioso que no se ponga en cuestión ningún otro. ¿Sólo el glifosato les resulta potencialmente peligroso?, ¿los demás compuestos químicos para matar hierbas y malezas no representan peligros, toxicidades, amenazas..? ¿Hasta dónde llega la carga de desconocimiento e hipocresía general?

También existe, por supuesto, la vieja alternativa de eliminar con medios mecánicos y a mano la vegetación espontánea que compite con las plantas cultivadas. Pero aplicar a rajatabla la vuelta atrás supone encarecer la producción. ¿Estarían dispuestos los consumidores a pagar los sobrecostes inducidos?, ¿comenzarían los supermercados por reconocerlos en sus precios?

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