El nuevo plan de envases es 38 euros más caro por persona y daña el medio ambiente

La consellera de Agricultura y Medio Ambiente, Elena Cebrián, en el Fórum Europa.
La consellera de Agricultura y Medio Ambiente, Elena Cebrián, en el Fórum Europa. / damián torres

La Cátedra Unesco revela que el SDDR proyectado por el Consell tendría más coste económico, social y ambiental

ELÍSABETH RODRÍGUEZ VALENCIA.

Otro mazazo para el nuevo Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) que la conselleria de Medio Ambiente quiere poner en marcha el próximo año. Esta nueva fórmula para el reciclado supondría un coste de 38 euros más por habitante al año respecto al sistema actual y, además, sería más perjudicial para el medio ambiente, según reveló ayer la Cátedra Unesco en Valencia durante la presentación del 'Estudio de sostenibilidad sobre la introducción del SDDR'. Este estudio, que la cátedra inició hace año y medio, se suma a otros ya publicados, como los realizados por Ecoembres, la Universidad de Alicante y la de Castellón, que también han constatado la falta de eficiencia económica e incluso ambiental del SDDR.

En concreto, el coste por persona del sistema actual es de 10,5 euros mientras que el del SDDR sería de 48,7 euros. La cuantía media por familia sería de 96 euros más al año, según el informe. En total, el coste adicional de esta nueva fórmula es de 1.784 millones de euros anuales en España, que se sumarían a los 491 millones que cuesta el reciclaje actual. Además, obligaría a los ciudadanos a dedicar un 50% más de espacio y 6 veces más de tiempo en la gestión de los residuos en sus hogares pese a que, en el mejor de los casos, el reciclado sólo mejoraría 1,5% respecto a la fórmula actual.

¿A qué se debe el incremento del coste? Según explica el informe, la clave está en los gastos extra en maquinaria, etiquetado, transporte, conteo y tratamiento. En ese sentido, los envases sometidos a SDDR se gestionarían con un coste 11 veces superior al actual. La manipulación en los puntos de venta supondría 1.508 millones de euros y, además, llevaría asociado un incremento de 138,3 millones por la gestión de residuos de envases que no pueden someterse al SDDR.

Por lo que respecta a la implantación, sería necesario comprar 38.752 máquinas para la devolución automática en los establecimientos. Sin embargo, un 54% de los envases se gestionarían manualmente, lo que conllevaría un gran incremento de los costes en mano de obra, espacio y transporte, según indica la cátedra. Adicionalmente también sería necesario disponer de 45 plantas de conteo para estos residuos. Cabe destacar que el alto porcentaje de gestión manual se debe a la estructura comercial española, con más presencia de comercios pequeños y medianos, en comparación con el Norte de Europa donde predominan las grandes superficies.

Para más inri, el perjuicio no es sólo económico, sino ambiental. El informe supone todo un varapalo para el principal objetivo del Consell al constatar que en cinco de los seis indicadores ambientales estudiados se observaría un aumento del impacto ambiental tras la introducción del SDDR. El indicador en el que el perjuicio es más claro es la eutrofización -un fenómeno que incrementa el crecimiento de plantas acuáticas y que agota los niveles de oxígeno- con un incremento del 64,1 %. A este le sigue la lluvia ácida, con un 31,4 %; el calentamiento global, con un incremento del 19,4 %; y el agotamiento de la capa de ozono en un 18,9% más. Solo para el Agotamiento de Recursos, la introducción del SDDR supondría una ligera mejora del 10,2%. «Incluso con una tasa de reciclado del 90%, algo que nunca se ha conseguido, el SDDR implica un incremento de la contaminación», sentenció ayer Pere Fullana i Palmer, director de la Cátedra Unesco de Ciclo de Vida y Cambio Climático.

Este perjuicio ambiental se debe a las externalidades provocadas por la implantación de toda la infraestructura necesaria para el SDDR. Es decir, fabricación de máquinas, el CO2 emitido por el transporte, entre otras. De este modo, según explicaron los ponentes, el leve incremento del reciclaje no se vería compensado por el aumento de los costes ambientales, muy superiores a los generados por la fórmula que se emplea a día de hoy. «El sistema actual es mejor tanto por el ahorro en recursos como por la protección de la salud», afirmó Fullana i Palmer.

El estudio ha contado con la participación de un comité de seguimiento, integrado por más de 30 entidades y organizaciones representativas de las partes involucradas en la gestión de los residuos. Asimismo, ha sido analizado por un panel de nueve expertos independientes de universidades como la Técnica de Dinamarca, la Rovira i Virgili y la Pompeu Fabra.

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