Nueva estrategia contra los robos de naranjas

Control de la Policía Local en un cruce de caminos de Villamarxant . :: En el círculo: coche repleto de naranjas robadas./POL. LOCAL VILLAMARXANT POL. LOCAL SEVILLA
Control de la Policía Local en un cruce de caminos de Villamarxant . :: En el círculo: coche repleto de naranjas robadas. / POL. LOCAL VILLAMARXANT POL. LOCAL SEVILLA

Los servicios de Sanidad inspeccionan centros de compra | La Policía Local de Villamarxant inmoviliza miles de kilos de fruta por deficiencias de salubridad y carecer de trazabilidad

Vicente Lladró
VICENTE LLADRÓValencia

La Policía Local de Villamarxant y la Conselleria de Sanidad y Salud Pública han invovilizado 6.000 kilos de naranjas de procedencia dudosa después de que la Sección de Seguridad Alimentaria de la conselleria realizara una inspección en una nave del polígono industrial de la localidad, donde se compra dicha fruta para fábricas de zumos.

Como resultado de dicha inspección se ha levantado «un acta de infracción» a la empresa responsable «por deficiencias sanitarias», según informa el Ayuntamiento de Villamarxant.

Lo funcionarios de la Conselleria de Sanidad y Salud Pública actuaron en coordinación con la Policía Local, detectándose en la empresa compradora de cítricos para zumo industrial «irregularidades de salubridad, así como partidas de naranjas sin registro fitosanitario y cuatro DATA (Documento de Acompañamiento y Trazabilidad Agraria) presuntamente falsificados».

La vigilancia clásica en los campos y el DATA son insuficientes para frenar la escalada

En días previos, todas las organizaciones agrarias con afiliados en Villamarxant se habían dirigido conjuntamente al Ayuntamiento para reclamar una atención especial ante la enorme escalada de robos de naranjas en el municipio. En respuesta a esta preocupación agraria se intensificó la actividad policial e inspectora.

A raíz de todo ello, la Sección de Seguridad Alimentaria de la Conselleria de Sanidad y Salud Pública «ha incoado un procedimiento sancionador y ha ordenado la inmovilización de un contenedor de grandes dimensiones con los 6.000 kilos de naranjas que estaban a punto de ser transportadas».

De acuerdo con la inspección, «la acumulación de infracciones de esta empresa podría derivar en la suspensión de su actividad», señala la nota oficial del ayuntamiento.

Estas actuaciones revisten una gran importancia que va más allá de los datos concretos de la misma y de la cantidad de naranjas aprehendidas, puesto que representan un salto cualitativo en la forma de afrontar al escandaloso problema de las sustracciones reiteradas de cosechas en los campos a lo largo y ancho de la geografía citrícola de la Comunitat Valencia (y también en otras regiones productoras). Representa un cambio de estrategia fundamental para poner coto a tantos desmanes que están sufriendo los productores, incapaces de frenar la avalancha de ladrones de naranjas sobre sus fincas.

Hasta el momento más bien se fiaba todo al cumplimiento o no de la legalidad en cuanto al código penal; es decir, a poder probar si la fruta era o no de procedencia lícita, si podía deducirse si quien llevaba un cargamento era o no el dueño del mismo o quien la había adquirido con toda la normalidad comercial, o cuanto menos contaba con algún documento que justificara su compra o su cesión por parte del propietario.

Porque muchas veces ocurre que se ha recolectado un campo y tras finalizar aparece alguien que le pide permiso al dueño para que le deje recoger las naranjas que han quedado por el suelo, antes de que se acaben pudriendo. Su destino es la venta en almacenes o solares donde se instalan compradores de temporada, que a su vez proveen a las fábricas de zumo industrial. El precio es atractivo (18-20 céntimos por kilo), lo que anima a recogerlo todo, y sin duda también cabe la tentación de alargar más la mano.

Para intentar garantizar el conocimiento de la procedencia, la Conselleria de Agricultura instauró el DATA, un documento obligatorio que informa sobre la parcela de procedencia de la fruta y el nombre del dueño. Pero hecha la ley, hecha la trampa. Los cuerpos policiales han encontrado en innumerables ocasiones un sinfín de DATAs falsificados. Como se descubren también facturas que tratan de encubrir que unas naranjas son compradas y se acaba viendo que no concuerdan fechas, cantidades ni la variedad.

Faltaba dar un paso más allá: en la línea del cumplimiento de los requisitos de Salud Pública -es un alimento- y también de la trazabilidad fitosanitaria, que es la que informa sobre los tratamientos contra plagas que se ha aplicado en cada campo de naranjas -¿o es que si son para zumo ya todo vale?- Y esto es lo que hemos visto que se ha hecho en Villamarxant. También en Sevilla, donde han pillado a una cuadrilla con más de 4.000 kilos que decían que eran para consumo propio, pero no había documentos de nada, ni de trazabilidad. Si acotan los lugares de compra, para que reine la normalidad, no habrá quien robe naranjas, porque no las podrá vender.

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