Air Nostrum abre la puerta para que los socios puedan vender sus acciones

El presidente de Air Nostrum, Carlos Bertomeu.
El presidente de Air Nostrum, Carlos Bertomeu. / Irene Marsilla

La compañía no prevé cambios a corto plazo, pero fija la fórmula a los tres años de que los Serratosa dejaran el control de la compañía

Á. MOHORTE valencia.

La compañía aérea Air Nostrum ha decidido ordenar el procedimiento que permitirá a sus socios vender sus acciones en el momento que decidan hacerlo. Como señalaba el Boletín Oficial del Registro Mercantil (Borme) en su edición de ayer, la empresa ha modificado la redacción del artículo sexto de los estatutos sociales relativo a la transmisión de las condiciones en las que se podrá producir un cambio de propiedad de sus títulos.

En respuesta a LAS PROVINCIAS, la aerolínea asegura que se trata de una medida que «simplemente determina ciertos aspectos a cumplir por los accionistas para la transacción de acciones de la compañía, así como el método de valoración de los títulos». Este aspecto es fundamental para conseguir que la salida de una compañía con tan pocos socios como la aerolínea valenciana pueda producirse de forma ordenada y con las menos complicaciones posibles para los que se van y para los que se quedan.

Desde la empresa se relaciona esta medida con la necesidad de toda empresa de fijar claramente sus procedimientos internos, especialmente al haberse transformado significativamente su accionariado hace tres años, al dejar de ser la familia Serratosa los máximos accionistas. En todo caso, se insiste en que no se prevé «movimiento accionarial alguno a corto plazo».

En todo caso, hay que tener en cuenta que fue en mayo de 2014, cuando Carlos Bertomeu, fundador y hasta entonces consejero delegado de Air Nostrum, se convirtió en presidente y accionista mayoritario de la compañía tras concluir el proceso de ampliación de capital que le encargó la familia que fundó la aerolínea en 1994.

El directivo se hizo con el 53,47% del accionariado de la empresa resultante a través de la sociedad Befemar Investment & Mediación y, junto a él, entraron los fundadores del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), Antonio Pellicer y José Remohí, a través de las sociedades Nurolu y Dapala 2014, respectivamente, con el 14,74% cada uno.

En la nueva composición de la empresa, la familia Serratosa quedó con el 7% de la firma y desvinculada de la gestión, siguiendo un proceso de reordenación de la sociedad gestora de sus inversiones, Nefinsa - Pool de activos. Con mucha menor relevancia quedan el Banco Ceiss (que heredó la participación de Caja Duero y que hoy es filial de Unicaja), con un 2,04%, y un grupo de directivos de la aerolínea, que se reparten el 8,02% restante.

Cuando llegue el momento, sea quien sea el que desee salir, la medida evitará malas experiencias pasadas. «Cuando buscamos comprador para la empresa en 2014, vinieron fondos con muchos nombres de pájaro... y ninguno era bonito», reconocía Carlos Bertomeu al recordar aquel momento, en el que sus entonces jefes le encargaron la búsqueda de un nuevo socio. Algunos de estos visitantes preguntaban directamente cuánto valía en hangar con vistas a venderlo, lo que predispuso a Bertomeu a buscar la forma para que no peligrara la compañía que propuso fundar hace 20 años.

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