Naranjas y melones de calidad 365 días al año

Trabajadores en las instalaciones de Bollo International Fruits. / LP
Trabajadores en las instalaciones de Bollo International Fruits. / LP

Bollo International Fruits complementa sus cultivos del arco mediterráneo con explotaciones propias en Brasil y Senegal

INÉS HERRERO

valencia. «Lo importante es ofrecer fruta buena los 365 días del año, hacerlo un mes o dos tiene mérito pero lo difícil es poder dar siempre la misma calidad». Así resume José Vercher, gerente de Bollo International Fruits, una de las claves del negocio que fundó su abuelo en 1922 y que, casi un siglo después, «no deja de sorprender». Desde Benifairó de la Valldigna, la empresa ha ido conquistando mercados con sus cítricos, melones, caquis, sandías y otras frutas exóticas de alta gama, con las que hoy factura más de 150 millones de euros en una treintena de países.

Sus orígenes se remontan a los viajes en carro de José Vercher Cuñat en busca de las mejores uvas moscatel, para trabajarlas, cargarlas en el 'trenet' y hacerlas llegar a Carcaixent primero y, más adelante, a Barcelona o Madrid. El alma del negocio era su mujer, Concha, a quien su nieto recuerda como «una adelantada a su tiempo, con una visión de ventas increíble». De su abuelo, destaca los seis repasos que daba a las uvas para cogerlas a medida que maduraban, práctica hoy extendida a todos los cultivos para «ofrecer siempre fruta en su punto».

José Vercher, hijo de los fundadores, y su esposa Matilde Company modernizaron la compañía con una nueva flota de vehículos. Del mundo de las uvas dieron el salto al de las naranjas, en el que les costó hacerse un hueco. «Nos costó muchísimo despegar porque siempre hemos querido hacer fruta buena y si se ha vendido menos, se ha vendido menos, pero el mercado acabó reconociendo esa calidad y, desde hace diez años, nunca hemos crecido menos de dos dígitos», apunta el gerente, una de las últimas incorporaciones a la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE).

La firma de Benifairó de la Valldigna es líder en producción y venta del melón piel de sapo

La entrada de la tercera generación se produjo en los años 80, tras una etapa en la que la empresa centró su actividad en la zona de Madrid. Con José, Juan, Sergio y Óscar Vercher, que hoy se reparten distintas áreas de gestión, llegaría también la apertura de nuevos mercados en toda la cornisa cantábrica y, años después, el salto a los mercados europeos.

A finales del siglo pasado ampliaron sus instalaciones, con unos crecimientos de un 30% anual en kilos, y en el año 2000 se lanzaron a producir en el hemisferio sur, en Sudáfrica, Argentina, Chile o Uruguay. Un lustro después se constituía su filial brasileña, especializada en melones, Bollo afianzaba su crecimiento en las grandes cadenas de distribución europeas y se consolidaba como productor de melones piel de sapo, del que hoy es líder mundial en producción y ventas.

En 2009 llegó su expansión a Senegal, con nuevas plantaciones para el melón contraestación que, junto a las 8.000 hectáreas que posee en el estado brasileño de Río Grande del Norte, le permiten complementar sus cultivos del arco mediterráneo y ofrecer fruta de calidad, de producción propia, todo el año. En octubre, cuando termina la temporada del melón en España, empiezan en Brasil y con Senegal cubren el periodo entre ambas campañas.

Con esa estrategia, y una filosofía de «trabajo, esfuerzo, seriedad y querer ser los mejores» que se transmite de generación en generación, Bollo produce 170 millones de kilos anuales entre naranjas, melones, sandías y otras frutas tropicales. Unos cien millones de kilos corresponden a cítricos, el 60% para exportación, mientras que el melón copa cerca del 85% de sus ventas en España, donde su clientela abarca desde el mercado mayorista, medianas y grandes superficies, hasta las tiendas especializadas, cada uno con su gama de producto.

En cómputo global, las ventas se reparten de forma equilibrada entre el mercado nacional y la exportación, a países como Holanda, Alemania, Italia, Bélgica, Francia, Noruega, Rusia, Brasil, Canadá, Emiratos Árabes Unidos, China o Singapur.

Según Vercher, no hay más secreto que la obsesión por la calidad para ser justos con el consumidor, con los proveedores, con sus 800 trabajadores y con la sociedad, aparte de ganar dinero. «Y eso sólo se consigue teniendo las cosas muy claras y con un equipo humano buenísimo», recalca, con un 80% de mujeres, presencia equilibrada en puestos directivos y la cuarta generación de la familia fundadora ya incorporada para garantizar la continuidad en el tiempo del negocio.

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