Las muñecas de Onil que resisten a China

La juguetera Antonio Juan celebra su 60 aniversario en un momento dulce tras incrementar un 20% sus ventas | Uno de sus grandes éxitos es la figura llamada Leonor, inspirada en la princesa de Asturias

Un trabajador de la compañía alicantina Muñecas Antonio Juan en el proceso de fabricación. /LP
Un trabajador de la compañía alicantina Muñecas Antonio Juan en el proceso de fabricación. / LP
ELISABETH RODRÍGUEZ

Las empresas jugueteras se encuentran desde hace semanas sumergidas en la campaña de Navidad, que este año trae un dato curioso: la categoría que más está creciendo es la de las muñecas, con un incremento superior al 20% y, dentro de la misma, las que más se venden son las muñecas bebés, que crecen un 51%. Es decir, un clásico de toda la vida está tirando del carro del sector pese a la fuerza de los dispositivos tecnológicos entre el público infantil.

Esto es una buena noticia para la Comunitat y, más en concreto, para la industria alicantina, donde el comercio de juguetes tiene un peso significativo. Pero lo es aún más para empresas como Muñecas Antonio Juan, una compañía que apostó por mantener la producción en Onil (Alicante) en lugar de deslocalizarla a otros países con menores costes ante la irrupción de la crisis.

Ahora, las cifras reflejan ese buen comportamiento del sector en su negocio: la firma ha incrementado su facturación un 20% respecto al ejercicio 2016 y ya tiene el 100% de la producción vendida a día de hoy.

La mercantil atribuye su crecimiento a la apuesta por no deslocalizar su producción y por mantener un proceso artesanal y propio

Para el administrador de la compañía, Marco Antonio Juan, estos datos responden a la «calidad del producto que ofrecen», elaborado de manera artesanal en Onil y que, además, cuenta con el sello de origen y calidad Origin. «Nuestra experiencia, somos la tercera generación de tradición familiar en el sector, nos permite ser flexibles y crear productos adaptados al mercado actual. Seguimos manteniendo nuestro empeño por innovar y ofrecer juguetes de calidad a un precio competitivo», sostiene el empresario de esta compañía que cuenta con una presencia en 30 países repartidos por todo el mundo y con una cuota de ventas del 50% del total. «A pesar de estar en la era de los juguetes tecnológicos la muñeca clásica, de siempre, vive una época de bonanza», destacan desde la mercantil valenciana.

La historia de Muñecas Antonio Juan se remonta a 1958, cuando su fundador, Antonio Juan Sempere, dio un paso pionero al fabricar las primeras muñecas de plástico, ya que en aquella época todavía eran de cartón y tela. Con la crisis juguetera de los 80, muchas empresas de muñecas cierran, pero Antonio Juan Sempere mantiene la fabricación desde un pequeño taller artesanal que monta en casa y con la ayuda de su mujer.

«Los tres hijos de Antonio Juan, hoy al mando de la dirección de la compañía, crecieron rodeados de muñecas, apenas había diferencia entre la vida personal y profesional. Recuerdan merendar entre piezas de muñecas e, incluso, cómo la hermana pequeña se llegaba a dormir dentro de alguna de las cajas», narran desde la empresa familiar.

Objetivo: consolidar mercados y crecer en América

El 40% de la producción de Muñecas Antonio Juan se destina a la exportación. A día de hoy, vende a más de 30 países, repartidos en los cinco continentes y su estrategia de futuro pasa por potenciar la marca como referencia de prestigio, calidad, diseño y artesanía. Según explican desde la firma, en el plano internacional aspiran a consolidar los mercados en los que ya se está trabajando, con especial fuerza en el americano de Canadá y EE UU, donde se ha empezado a introducir con «muy buenas perspectivas de futuro». Otra de sus metas es continuar con la implantación continuada de I+D+i, aunque, como siempre han defendido, manteniendo una fabricación estrictamente artesanal. Actualmente, tiene 25 empleados dirigidos por los tres hermanos Juan y fabrican más de 300.000 piezas anuales.

A partir de 1995, los hijos de Antonio Juan, Marco Antonio, Darío y Teresa van incorporándose de forma progresiva al negocio. En esa época Antonio Juan decide ampliar la compañía, al sentirse respaldado por la siguiente generación, y toma la decisión de trasladar la empresa a una nave industrial. Sin embargo, no es hasta el año 2000 cuando el nombre de Antonio Juan pasa a la categoría de marca.

En aquella época es cuando la firma empieza a especializarse en la fabricación del muñeco bebé. Y, precisamente, la marca de Antonio Juan es la que está detrás de una de las muñecas bebé que más sensación ha causado en los últimos años en el mercado español: la famosa Leonor, en referencia a la primera hija de los todavía Príncipes de Asturias y hoy Reyes de España. «La muñeca fue un éxito sin precedentes y tuvo varias versiones, como colegiala tras su primer día de escuela. Con la segunda hija de los Reyes, Sofía, se repitió la acción y el éxito», relatan desde la mercantil.

Pocos meses después de la buena acogida de la muñeca Leonor, Antonio Juan fallece, por lo que sus tres hijos asumen la dirección de la empresa. Y, en su carrera por seguir innovando sin dejar a un lado la elaboración artesanal, la juguetera se lanzó en 2016 al que sería su segundo hito: los Reborns. Se tratan de muñecas hiperrealistas que se asemejan de forma notable a un recién nacido. «Piezas de auténtica artesanía que se convierten en un boom de ventas», afirman desde la compañía con sede en Onil, que el próximo 2018 cumplirá 60 años de trayectoria profesional.

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