Muere José Picó Ramón, fundador de la fábrica de muebles de lujo que lleva su nombre

El industrial valenciano recibió en 2007 la medalla de oro al mérito en el trabajo por su labor en una empresa familiar con más de 70 años de historia

J. L. Valencia

El industrial valenciano, José Picó Ramón, fundador de la histórica fábrica de muebles clásicos y de lujo ubicada en la localidad de Silla, ha fallecido en Valencia a los 99 años de edad.

Fundada en 1945, Muebles Picó ha sido un referente para los fabricantes y ebanistas valencianos y un exponente de los años dorados cuando Valencia era el epicentro del mueble español y gran parte de su producción se exportaba a todo el mundo, como sigue siendo el caso de Muebles Picó.

Todo empezó en Castelar en 1928, cuando José Picó contaba sólo diez años e inició su vida laboral en un taller de muebles del pueblo, donde estuvo cuatro años. Picó contó a este diario que «a los 14 años me fui a Valencia para progresar, porque decían que por las torres de Quart había fábricas y quería saber qué hacían. De Valencia sólo conocía la plaza de toros y la estación del Norte, no Guillem de Castro», recordaba.

En la segunda fábrica a la que llamó esgrimió como carta de presentación, con sus 14 años : «Hola, soy un alumno adelantado». Le admitieron con la condición de que no llegara tarde porque a las siete y media de la mañana tenía que estar ya trabajando. La caminata de seis kilómetros entre la fábrica y su casa no fue obstáculo, porque nunca se retrasó. Pero si quería hacer realidad el proyecto que tenía en su mente sabía que necesitaba formación y empezó a compaginar el trabajo con la escuela de dibujo de la calle Carniceros que amenizaba con las caminatas que se daba cada día. «De allí, pasé a trabajar con Vicente Sabater y me hice ayudante de primera a los 17 años y antes de los 18 ya era oficial de segunda. Es la etapa en la que más aprendí porque no había máquinas, todo era manual», afirmó.

La clave de su éxito estuvo en su firme voluntad y en la cantidad de horas que dedicó a su sueño. «Cuando me ponía a trabajar no sabía si era de noche o de día. En algunas ocasiones llegué a perder la noción del tiempo. Empezaba a las cinco de la mañana y terminaba a las once de la noche». En sus inicios, libraba dos días al año: el primer día del año y el 19 de marzo «porque es el día de mi santo».

Tras el paréntesis del servicio militar, que hizo en Pamplona y donde estuvo en un taller de ebanistería haciendo muebles de radio, Picó decidió, al volver a Valencia, empezar a fabricar muebles de estilo clásico de nivel medio alto y con diseño propio. Su imperio empezaba a coger forma.

No fue casualidad que en 1963 fuera uno de los socios fundadores de la Feria del Mueble, Madera, Mimbre e Internacional de Maquinaria de Valencia, una iniciativa que lideró Fernando Mateu de Ros, quien también falleció hace menos de dos meses a los 97 años.

En 2007, recibió de manos del entonces ministro Jesús Caldera, la medalla de oro al mérito en el trabajo, una distinción que valoró como un reconocimiento a su empeño para que su firma encontrara siempre un hueco en el mercado nacional e internacional y evolucionase con los tiempos. Son ya tres generaciones de la familia al frente de Muebles Picó.

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