Un millón de clientes, sin banco en sus municipios

Un millón de clientes, sin banco en sus municipios

El abandono de entidades se ceba con núcleos de menos de 1.000 habitantes, de los que un 70% ya no tiene sucursal

JOSÉ M. CAMARERO MADRID.

El erial financiero ha llegado a la vida de 1,1 millones de españoles, y no parece que haya vuelta atrás. Un 2,5% de la población (a cierre de 2016, últimos datos oficiales) ya no disponen de acceso a ningún servicio bancario físico en los municipios donde residen. Un problema que afecta a medio punto más del padrón en comparación con lo que ocurría hace una década, lo que ha implicado que casi 250.000 personas se hayan visto incluidas en este colectivo durante la crisis.

Centenares de miles de ciudadanos necesitan desplazarse a localidades diferentes a las que residen a diario para retirar dinero de sus cuentas, pagar un recibo u ordenar una transferencia. O, en algunos casos, tienen que esperar a que llegue semanalmente el autobús de su banco para realizar estas operaciones, consultar cualquier duda financiera o informarse sobre un producto determinado. En estos días de Semana Santa son millones de españoles los que se percatan de esta realidad, cuando acuden a sus pueblos desde las grandes ciudades y comprueban que ya no hay cajero automático para disponer de efectivo en sus vacaciones. Es el SOS que lanzan muchos municipios, relegados de los servicios financieros, pues precisamente son los núcleos rurales los que más precisan de ellos al tratarse de segmentos de población sin el hábito de usar internet para operar con sus entidades.

El problema es que el goteo de pueblos sin bancos no para de aumentar. Ya son cerca de 4.000 los municipios de menos de 10.000 habitantes los que pasan por esta situación en toda España. Representan prácticamente la mitad de las 8.100 localidades que existen actualmente. Y el cierre no para a medida que avanzan los meses, según las últimas estadísticas actualizadas del Banco de España, incluidas en el informe financiero publicado a finales de 2017 y que incorpora un capítulo específico sobre esta cuestión. Así, en 2007 esta situación afectaba a un 44% de los pueblos, con lo que el incremento de la salida de bancos de las zonas rurales ha sido del 13% durante la última década, justo desde que comenzara la crisis.

En una década han salido de la banca un tercio de las plantillas y disponen de un 20% menos de cajeros

La sangría de entidades financieras es más acentuada cuanto más pequeño es el municipio de que se trate. Por ejemplo, el abandono bancario es prácticamente total en los pueblos de menos de 100 habitantes, donde la falta de sucursales roza ya casi el 100% del total, según el informe del supervisor. Son casi 1.300 municipios sin bancos. En el caso de las poblaciones de entre 100 y 500 habitantes, la ausencia de sucursales alcanzaba un 75% en 2016, frente al 70% contabilizado una década antes.

Un informe reciente del catedrático de Análisis Económico Joaquín Maudos, de la Universidad de Valencia, ya anticipaba esta tendencia al cuantificar en 3.800 las localidades sin servicios financieros, con datos de 2015 que este mismo experto está actualizando. Ese análisis pronosticaba algunas de las provincias en las que la banca había cerrado más oficinas, entre las que se encontraban varias del arco mediterráneo.

Sangría de cajeros y plantillas

Ahora, con las estadísticas del Banco de España sobre la mesa, los territorios que más han sufrido el cerrojazo han sido Barcelona, Castellón, Tarragona y Gerona. En la parte alta de la tabla se han ubicado ya otras provincias como Madrid, Valencia y Málaga. Y en el lado opuesto se encuentran las que más sufren el abandono financiero al despojar a parte de su población del acceso a una sucursal: Cuenca, Ciudad Real, Teruel, Badajoz y Guipúzcoa. El proceso de reestructuración que han vivido todas las entidades subyace detrás de esta realidad, que también se ha llevado por delante una quinta parte de la red de cajeros. Y este proceso aún no ha concluido.

Todo ello sin olvidar los efectos laborales que ha tenido sobre el conjunto de trabajadores del sector. De los bancos han salido durante los últimos diez años casi 100.000 empleados, lo que ha implicado una reducción de un 30% en el número de profesionales de la banca. Las entidades cuentan ahora con una plantilla de algo más de 189.000 trabajadores frente a los 270.000 de 2008.

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