Marina d'Or aprovecha el boom turístico y compra 40 locales hosteleros en Valencia

Terrazas en la plaza de la Reina, donde hay un mayor número de locales de Jesús Ger. / M. Molines
Terrazas en la plaza de la Reina, donde hay un mayor número de locales de Jesús Ger. / M. Molines

La mayoría de las adquisiciones se han cerrado con pagarés sin aval bancario a un plazo que llega hasta los dos años

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

«Soy Jesús Ger y quiero hablar con el dueño». Así se ha presentado el propietario de Marina d'Or en cerca de un centenar de restaurantes, bares, cafeterías, pubs y locales de ocio de Valencia ciudad. Intensamente bronceado y vestido de un modo informal, estrechaba la mano de su interlocutor con una gran sonrisa e iba directo al grano: «Me ha gustado tu local y quiero comprártelo».

Así se ha hecho en medio año con más de 40 establecimientos de hostelería de todo tipo, convirtiéndose en el mayor propietario del sector en una ciudad donde lo máximo es tener siete u ocho locales. Su aparición venía precedida de otra persona que, sin identificar para quién trabajaba, tanteaba unos días antes si había posibilidades de cerrar un traspaso.

En el caso de que el dueño no viera con malos ojos esa opción, era cuando aparecía el propio Ger para arrancar la negociación. El precio no era el problema, aseguran diversos propietarios. «Me ofreció una cifra muy alta y, cuando le dije que no, aún me propuso una mayor», recuerda un hostelero.

La operación busca desestacionalizar su negocio, según apunta la empresa

Cuando se encontraba que su interlocutor no daba el brazo a torcer, le recordaba que seguiría contando con él en la gestión o le ofrecía alternativas laborales en la propia Marina d'Or... o que ellos mismos pusieran un precio. Ger demostraba que el local había sido analizado a conciencia y no importaba que el negocio estuviera en pérdidas, él tenía un plan para que funcionara.

«Fue muy insistente. Estuvimos hablando durante tres meses y comprendo que muchas personas hayan terminado por vender. Este trabajo es muy duro, los márgenes son estrechos, nos fríen a impuestos y cada vez hay más problemas con las terrazas. Para algunos, la venta ha sido una liberación», asegura el propietario de un restaurante.

Nada de bancos

¿Por qué decir que no? Diversos empresarios repiten la misma causa: La forma de pago. «Me ofreció pagarme a dos años y con pagarés no avalados por entidades financieras», apunta uno de los entrevistados. Otro asegura que «al final, ofrecía el 50% en efectivo y el resto con pagarés en los que Marina d'Or Hoteles era la garante».

Vista de Marina d'Or.
Vista de Marina d'Or. / Txema Rodríguez

No hacía falta bancos, insistía Ger, mientras destacaba el éxito de la Ciudad de Vacaciones, las garantías que daba el éxito obtenido, los centenares de miles de visitantes nacionales e internacionales del complejo, las buenas expectativas para los próximos años...

Entre las negativas más relevantes están la de la clásica coctelería Aquarium, cooperativa formada por los camareros del establecimientos, o Pub Café Balli, en Almirante Cadarso. En todo caso, el proceso de compras se da por cerrado, por lo que no se ve cercano un nuevo intento de adquisición por parte de Marina d'Or o la posibilidad de que prospere un replanteamiento por parte de los propietarios.

A muchos sí les ha convencido, tanto en los barrios del Carmen, como en el Ensanche, la Malvarrosa, las zonas universitarias de Xúquer, Blasco Ibáñez y Benimaclet, además de Campanar, como confirman fuentes de la propia Marina d'Or Hoteles.

El auge del turismo masivo ha impulsado los apartamentos turísticos y la hostelería

La intención declarada de la empresa de Jesús Ger es lograr la desestacionalización de sus ingresos, ya que el complejo de Oropesa del Mar tiene demanda en los meses de verano, pero deja de funcionar con el invierno, como todos los destinos de sol y playa.

Al margen de tener un importante mercado con la población local, la transformación de Valencia ciudad como destino turístico internacional ha disparado también el negocio hostelero durante prácticamente todo el año. La capital de la Comunitat superó el pasado año los dos millones de turistas (2.011.194 visitantes) y la mayor parte del incremento se debió a los usuarios de viviendas de alquiler, que en el apartado de las pernoctaciones aumentaron hasta un 31% en 2017, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Esa actividad se ha consolidado en unos pocos años en la ciudad y ha provocado protestas vecinales y el anuncio de regulación por parte del Ayuntamiento. En 2017 hubo 217.123 viajeros que eligieron esta forma de hospedarse, con 810.424 días de estancia.

Aunque el turismo 'low cost' gasta poco en líneas generales, lo cierto es que donde menos escatima es en bares y restaurantes, especialmente por los bajos precios del alcohol si se comparan con los del resto de países europeos. En ese sentido, la proliferación de establecimientos en el centro de Valencia o en la zona de Ruzafa se pone como ejemplo del dinamismo del sector.

En todo caso, Jesús Ger ha procurado no dejarse casi ningún perfil de negocio, aunque todos tienen en común facturar entorno a 350.000 euros anuales, según fuentes del sector. A partir de ahí, la línea de corte por el que pasan todas las adquisiciones hosteleras no se refiere ni al tipo de público, ni a las características de su carta, ni a ningún otros aspecto que no sea el ser un negocio asentado, en una buena ubicación, con posibilidades de crecimiento y que tengan mucho flujo de caja, destaca un conocedor de las operaciones.

Lo que compra Ger no es el bajo en el que está el establecimiento, sino el negocio con sus gestores, que, si hay mutuo acuerdo, pasan a ser empleados. La negociación con proveedores se mantiene prácticamente independiente, aunque para suministros básicos, como pueden ser las bebidas, sí se trabaja conjuntamente. Ahora, en la adquisición de los productos específicos se deja al buen hacer de los especialistas: «Las ostras de Rías Gallegas las compran los responsables de Rías Gallegas a sus propios proveedores», ejemplifican desde Marina d'Or.

Un poco de todo

Sí, ha comprado establecimientos gastronómicos de referencia como Rías Gallegas, en la calle Cirilo Amorós; así como el muy frecuentado por el mundo financiero Austria 7, de Pascual y Genís; Nou Avellanes, perpendicular a la calle del Mar; la arrocería La Valenciana, de la calle Juristes; La Gula, en Blasco Ibáñez...

Ger ha adquirido tanto restaurantes como bares, pubs y locales de copas

En algunos casos, el cambio de propiedad no se aprecia hasta que llega la cuenta y se lee la razón social de la empresa que la emite, mientras que en otros sí se ha acometido una reforma intensa, como es el caso del recién abierto La Selva, en Valle de la Ballestera, que era un asador argentino hasta el cambio de propiedad.

También se ha sometido a cambios Pepita Pulgarcita, de la calle Cavallers, o Ca Ninetta de la plaza Xúquer, que pasa a ser Pizza&Burger. Lo mismo ha ocurrido con su incursión en el Paseo de Neptuno de la Malvarrosa, donde ha abierto La Valenciana Playa, 'spin off' de la arrocería próxima al Palau de la Generalitat, en el espacio que ocupaba otro negocio, mientras que en la zona ha conservado como estaba Eslora 92.

Los establecimientos están repartidos por el Carmen, la Malvarrosa, el Ensanche o Facultades

Con tres docenas largas de establecimientos hay ejemplos de cocina internacional como Sushi Point, en la Galería Austria; Taco Chef, en Benimaclet; o La Rosa Negra, en la plaza de Honduras. De la misma manera, cuenta con Ca María y Gastrobar Aitana, contiguos en la calle Fuencaliente (próxima a la avenida de Francia), o una muy relevante presencia en la plaza de Reina y su entorno, donde dispone de La Alacena de la Reina, Mercat de la Reina, un segundo Sushi Point, Pico Fino o el pub irlandés Finnegan's.

Precisamente, los pubs y coctelerías son una de las líneas de actuación destacada, especialmente en la zona de Cánovas, donde ha adquirido Doce Gin Club, Bar Code o Bagoas, repartidos entre las calles Almirante Cadarso y Conde de Altea, el Ensanche.

Hasta ahora, la empresa había concentrado sus inversiones en el complejo Marina d'Or; en proyectos próximos que no salieron adelante, como su expansión a Cabanes; o de corte internacional, como una gran urbanización en Marruecos que tropezó con la crisis económica española y, después, la contención de la economía del reino norteafricano por el terrorismo yijadista.

En el proceso de Valencia se ha embarcado Ger una vez curadas las heridas que dejó la crisis en el grupo de empresas y que han concluido con la salida del concurso de acreedores de Comercializadora Mediterránea de Viviendas (Comervi), la inmobiliaria de Marina d'Or, después de cuatro años.

Jesús Ger El fundador de 'la ciudad de vacaciones'

Jesús Ger.
Jesús Ger. / Pau Bellido

Proveniente de Tarragona, comenzó su actividad empresarial a mediados de los años 60 con la venta de electrodomésticos, especialmente televisores, por la costa castellonense. Los beneficios que obtuvo los reinvirtió en la compra de terrenos para el desarrollo de promociones inmobiliarias, aunque la clave de su éxito llegaría en los años 90, al urbanizar un terreno al norte de Oropesa del Mar con apartamentos, hoteles y, lo que resulta fundamental, la creación de una imagen de marca: Marina d'Or, una ciudad de vacaciones familiar .

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