Marisa Poncela: «En lugar del debate de horarios, hay que adaptar el pequeño comercio al siglo XXI»

La secretaria de Estado de Comercio, Marisa Poncela, antes de las jornadas sobre el CETA en Cámara Valencia. / M. Molins
La secretaria de Estado de Comercio, Marisa Poncela, antes de las jornadas sobre el CETA en Cámara Valencia. / M. Molins

La Secretaria de Estado de Comercio insta a que los comerciantes locales se sumen a la venta online para poder competir con los grandes pese a que cierren en festivo

ELISABETH RODRÍGUEZ Valencia

El comercio atraviesa por su propio proceso evolutivo con internet como motor del mismo. Por eso, la secretaria de Estado de Comercio, Marisa Poncela, insiste en que la digitalización es el principal reto para el sector, que además supone una herramienta para que el pequeño comercio rompa las barreras de lo local y pueda competir con las grandes infraestructuras. Otro gran desafío reside en el desarrollo de las relaciones comerciales sobre todo tras el giro proteccionista de EE UU. Precisamente, el acuerdo entre la Unión Europea y Canadá (CETA) está en plena adaptación tras su entrada en vigor el pasado mes de septiembre. Poncela expuso en Cámara Valencia las ventajas de este tratado para la Comunitat Valenciana.

-¿A qué sectores valencianos beneficia el CETA?

-Venimos a contar a la Comunitat Valenciana cómo puede beneficiarse de este tratado; estoy hablando del sector cerámico, al cítrico, donde se producirá una disminución arancelaria, habrá menores trabas aduaneras, eliminación de barreras no arancelarias que permitirán que la empresa valenciana sea mucho más competitiva.

-Los críticos al acuerdo hablan de un perjuicio de los derechos laborales, sociales y medioambientales...

-Si algo recoge este acuerdo es, precisamente, el concepto de desarrollo sostenible; deja en manos de las partes contratantes la posibilidad de esgrimir legislación propia por razones sociales, medioambientales, laborales, de educación, salubridad...y, de ese modo, exigir los mismos estándares de la UE al otro país. No se produce una pérdida de soberanía; todo lo contrario.

-¿Hay alguna estimación del impacto del acuerdo en la región?

-No hay datos como tal pero la Comunitat se va a beneficiar de las bondades de este acuerdo por el tipo de tejido productivo que tiene. Hay aranceles que van a pasar del 18% al 0%, perderán menos tiempo en las aduanas y no necesitarán certificaciones adicionales a las de aquí.

Las claves

Ventajas del CETA.
«La Comunitat se va a beneficiar del acuerdo con Canadá por el tejido productivo que tiene»
Competidores.
«Los productos chinos comienzan a ser una amenaza porque cada vez tienen más calidad»
Relevo generacional.
«Los hijos pueden ver espacios de negocio que sus padres no ven. Pueden hacerlo más atractivo»
Globalización.
«La digitalización rompe la barrera de lo local. Hay negocios de barrio que venden por todo el mundo»

-¿Cómo deben orientarse las políticas de horarios comerciales?

-Nosotros, desde el Ministerio, somos defensores del pequeño comercio, creemos que forma parte de nuestra idiosincrasia y tenemos que hacer todo lo posible para protegerlo. Lo que pasa es que estamos buscando unas vías de protección ancladas en la forma de vida del siglo XX. Mientras nosotros estamos aquí enredados en hablar si abrir en festivo o no, ha salido un competidor al que es difícil ponerle puertas que se llama internet. Ahora puedes comprar a cualquier hora del día y de la noche y, además, a cualquier precio. En lugar del debate de horarios, hay que trabajar en cómo adaptar el pequeño comercio al siglo XXI. No quiere decir eso que todos los comercios sean digitales. Si no que tiene que haber comercio pequeño que se mantenga como es, otro que mute hacia digital y otro que combine las dos experiencias. De este modo, un comercio puede tener su tienda cerrada pero estar abierta en internet; esto es lo que tratamos de animar.

-¿Qué papel juegan las instituciones públicas en este reto o es algo que depende de la iniciativa privada?

-Estamos impulsándolo desde las instituciones públicas porque a veces la iniciativa privada no tiene las herramientas adecuadas ni el conocimiento suficiente para ello. España es un país de pymes y por su tamaño no tiene la capacidad suficiente para hacer una vigilancia permanente de su entorno. La digitalización rompe con esa barrera de lo local y lo global. Vemos que hay negocios de barrio que están vendiendo por todo el mundo. Con la nueva economía, el comercio no tiene fronteras.

-¿A qué más retos se enfrenta el comercio?

-El relevo generacional. La digitalización puede ayudar mucho. Los hijos de los dueños de pequeñas tiendas seguro que son capaces de ver espacios de negocio que sus padres no lo ven. Pueden hacer el negocio mucho más atractivo y esto además tiene especial potencial para los negocios en espacios rurales, ya que pueden estar conectados y ser más visibles al mundo.

-¿Cómo ha afectado al sector el proteccionismo de Trump?

-EE UU era el adalid del libre comercio y ha sido un gran aliado de la UE sin embargo, ahora vemos una administración americana que pone en cuestión estos principios y que quiere revisar paradigmas en los que hasta ahora se basaba. Por ejemplo, frenó el acuerdo transpacífico, está renegociando el acuerdo entre Canadá, México y EE UU y paralizó el TTIP (pacto entre UE y EE UU). Trump se ha proclamado en contra de los acuerdos multilaterales, que son menos costosos, y solo quiere bilaterales. Y sí, ahora tenemos procedimientos abiertos por la administración americana que afectan a productos españoles como las aceitunas de mesa.

-¿China es una oportunidad o una amenaza para el mercado español?

-La economía china se está transformando de una manera tremenda y el comercio es mucho más sofisticado. Sin embargo, no ha quitado cuota de mercado a España, porque las empresas también salieron fuera a buscar clientes. Sí es cierto que sus productos comienzan a ser una amenaza porque van mejorando en calidad, por eso nosotros tenemos que invertir más en diferenciar el producto, con procesos productivos más eficientes.

Fotos

Vídeos