José Manuel González-Páramo, Consejero ejecutivo del BBVA: «La incertidumbre retrasa inversiones importantes y decisiones que crean empleo»

El consejero ejecutivo de BBVA y exconsejero del BCE, José Manuel González-Páramo. /Irene Marsilla
El consejero ejecutivo de BBVA y exconsejero del BCE, José Manuel González-Páramo. / Irene Marsilla

Disipar incertidumbres y fortalecer Europa son las claves del futuro para el último consejero español del Banco Central Europeo

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

El economista y banquero José Manuel González-Páramo (Madrid, 1958) es uno de los hombres clave en el consejo del BBVA y el último español que ha sido miembro del Comité Ejecutivo y del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE).

-España atraviesa un momento de evidente inestabilidad, ¿cómo puede influir en la recuperación?

-Podríamos crecer dos décimas más sin incertidumbre, según cálculos de BBVA Research hasta junio 2017. La falta de certidumbre retrasa inversiones importantes y decisiones que crean empleo. Todo lo que se haga por restablecer la certidumbre es fundamental. Existen cuestiones de fondo, como el efecto desigual de la crisis económica, ante las que hay que favorecer la reincorporación al mercado laboral de las personas; pero la certidumbre política se adquiere cuando las instituciones funcionan, la ley se respeta y se dialoga para resolver los problemas. Creo que pertenecemos al mundo que funciona así y estoy convencido de que éste es nuestro futuro.

-¿Cómo valora el escenario económico español?

-La recuperación es una buena noticia. Sin embargo, no debemos olvidar que está ocurriendo gracias, en parte, a factores externos, como un precio del petróleo asequible y unas condiciones monetarias muy favorables para el crédito, especialmente cuando la economía está muy endeudada. Pero también se han impulsado reformas como la flexibilización del mercado laboral y la reestructuración el sistema financiero, reequilibrando las cuentas públicas. Así, estamos creciendo una media del 3% al año desde hace cuatro. La expectativa es que este año crezcamos por encima del 3% y en 2018, algo menos del 3%, pero lo suficiente como para reducir la tasa de paro al final del año en torno al 15%.

-Tras la victoria de Trump y el 'Brexit' en 2016, ¿las victorias de Macron y Merkel nos llevan ahora a un escenario menos incierto?

-Estos hechos han sido un revulsivo para que Europa llegue a la convicción de que es mucho lo que se puede hacer para dar a los ciudadanos más. No se trata sólo de cuestiones económicas, como completar la unión bancaria, sino también de seguridad, política de migraciones, defensa y lucha contra el cambio climático. Estos son los ejes a partir de los cuales se puede reconectar con la ciudadanía. Esta nunca ha flaqueado ante la idea de Europa.

-¿Cómo ve la digestión que se está haciendo del 'Brexit'?

-Una vez que los británicos han hablado, quedaba resolver cómo afrontar esa separación. Contra del escenario más pesimista que hacía prever un efecto dominó en Europa, lo que nos hemos encontrado es que los 27 actúan unidos. La vacilación y la poca claridad sobre lo que se pretende está en el lado del Reino Unido.

-De puertas adentro, usted es partidario de una Europa a dos velocidades, ¿cómo debería articularse?

-Hay distintas ambiciones en la construcción europea. Un conjunto de países decidió darse una moneda única. Esta ambición no era compartida por otros nueve países, pero debería ser compatible con lo que nos une: la confianza en la apertura hacia el exterior para prosperar. A partir de aquí, es necesario definir políticas en defensa, seguridad , política de fronteras y cambio climático, que constituyen otra velocidad.

-¿Cómo ve la línea que está tomando el BCE en el contexto actual?

-La economía europea se fortalece y hace menos necesarios los estímulos que viene desarrollando en los últimos tiempos. Pero tenemos incertidumbres ante las que tenemos que ser cautos. El tipo de cambio se ha apreciado bastante en los últimos meses y esto daña la exportación. Los precios del petróleo empiezan a repuntar y, aunque esto viene bien en lo que se refiere a la inflación, no es tan positivo desde un punto de vista de actividad económica. El BCE empezará a anunciar dentro de poco cuál es el camino que va a recorrer para ir normalizando la política monetaria, deteniendo la compra de activos, lo que se espera el año que viene; y, si todo sigue sin novedad en Europa, los tipos empezarán a aumentar a comienzos del año 2019.

-¿Cómo valora la implicación española en los grandes foros internacionales como el BCE?

-La realidad es que no hay ningún miembro del comité ejecutivo que tenga DNI español y quiero pensar que esta reflexión la está haciendo alguien en la alta administración. España no tiene la prominencia que debiera en instituciones internacionales. Sin embargo, no se soluciona presentando candidaturas a cualquier puesto que queda vacante.

-¿Cómo prevé que evolucione la estructura bancaria española?

-Existe un exceso de capacidad bancaria en el mundo. A esa situación sólo se puede responder con más consolidación. Para ello, tiene que haber oportunidades de negocio y claridad regulatoria y supervisora. Algo hace que algunos bancos que quisieran actuar en ese sentido se vean disuadidos y vean preferible mirar fuera de Europa. La existencia de operaciones transfronterizas sería una confirmación de que la Unión Bancaria va por buen camino, pero el hecho de que no se produzcan debería hacer pensar a las autoridades el porqué no sucede.

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