Inquietud en Ford Almussafes por el aumento de los aranceles al acero aprobado por Trump

Inquietud en Ford Almussafes por el aumento de los aranceles al acero aprobado por Trump

La producción de la Transit Connect está en el ojo del huracán por las 30.000 unidades que se producen en Valencia para taxis en Nueva York

Á. MOHORTE / A. LORENTE

Valencia/Bruselas. El anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer unos aranceles del 25% a la importación del acero y del 10% al aluminio en 15 días ha generado una seria inquietud sobre el impacto que esta medida pueda tener en la automoción y para la producción internacional de Ford con destino a EE UU.

En el caso de la factoría de Almussafes se piensa en el futuro de las 30.000 unidades de Ford Transit Connect, el 7% de la producción anual de la factoría y un tercio de este modelo, que tiene como destino la exportación a aquel mercado, entre los que destacan los que se producen para ser 'Yellow cabs', los taxis de Nueva York.

Aunque la medida anunciada sólo afecta a las materias primas y busca hacer más competitiva la producción nacional de ambos productos encareciendo la importación de la foránea, se teme que tenga un efecto mariposa en un sector como el de la automoción, muy globalizado y uno de los mercados clave del acero.

El presidente arremete contra la producción en el extranjero por parte de firmas americanas

Actualmente, de la producción de Ford en aquel país, un 90% es con materia prima nacional por lo que se prevé que no tenga un efecto relevante, pero se aprecia ya que Trump ha puesto el ojo en el sector y que su siguiente medida se refiera al producto ya elaborado con destino a aquel país. Ahí es donde entra la inquietud en Almussafes, tanto en la factoría como en la red de sus proveedores.

Escepticismo en Bruselas

Las sensaciones en las instituciones europeas son contradictorias. Nadie sabe muy bien si el anuncio es bueno, malo, regular... Porque oficialmente los ha firmado, pero lo escrito puede quedar en papel mojado. Un frustrante 'sí pero no' que se resolverá en un plazo máximo de 15 días. Porque así como los empresarios y trabajadores de los sectores afectados se están llevando las manos a la cabeza en las últimas horas, es posible que dentro de una semana todo quede en nada.

En eso está la Unión Europea, convencida de que al final correrá el mismo camino de Canadá y México y se librará del penúltimo arrebato de proteccionismo del magnate. Pero si no lo consigue, responderá con el ojo por ojo. La 'vendetta' será similar y siempre bajo el paraguas legal de la Organización Mundial del Comercio. «No tenemos nada que negociar, ni nada que ofrecer a EE UU. Se trata de una decisión unilateral que sobrepasa las reglas de la OMC. Sólo queremos saber a qué atenernos», aseguran fuentes comunitarias.

«No tenemos muy claro qué es lo que realmente se ha aprobado y cuáles son los criterios de exclusión que se usarán. Necesitamos claridad», recalcó el vicepresidente de Empleo y Crecimiento de la Comisión, Jyrki Katainen. Tras reiterar que «las compañías europeas no son el origen del comercio desleal ni una amenaza para la seguridad de EE UU», recalcó que la única relación de la UE y la OTAN es «colaborar de forma estrecha, nada más».

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