Del impacto del veto ruso a la preocupación por el 'Brexit'

V. LL. VALENCIA

El veto ruso ha supuesto un gran hándicap para los planes de expansión de Anecoop, como de gran parte del sector hortufrutícola español, porque desde siempre se centraron grandes expectativas de crecimiento allí, primero en la antigua URSS y después en Rusia. El cierre, que ya dura años, ha supuesto una barrera importante que se nota en casi todo, lo que obliga más que nunca a buscar nuevos mercados. Anecoop tiene puesta la mirada, sobre todo, en los países árabes y en Asia, y las primeras iniciativas están dando resultados prometedores.

Rusia era el destino del 19% de los caquis valencianos, según explicó Joan Mir; ahora podría estar ya por encima del 20%, y lo que no se vende allí ha tenido que desviarse a otros países, hasta saturar mercado y provocar caídas de precios. Pese a todo, Anecoop le ve a esta fruta buen porvenir, al menos en La Ribera, donde se marca la diferencia de calidad. En otras zonas están arrancando plantaciones.

Pero tras el veto de Rusia se despliega la nueva «preocupación» del 'Brexit', porque, según Monzón y Mir, «pasa el tiempo y no se concreta nada, por lo que es de temer que se pudiera acabar resucitando viejas complicaciones de aranceles y burocracia aduanera».

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