Iberdrola prevé alcanzar un beneficio récord de 3.000 millones a final de año

El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, a su llegada a la junta de ayer en Bilbao. / EFE/ Miguel Toña
El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, a su llegada a la junta de ayer en Bilbao. / EFE/ Miguel Toña

Ignacio Galán se muestra «optimista» con las previsiones del grupo por la mejoría del mercado eléctrico en España gracias a las hidráulicas

JOSÉ M. CAMARERO BILBAO/MADRID.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, ha anticipado que la compañía puede mejorar hasta un 7% sus beneficios este año, situándose en cerca de los 3.000 millones de euros frente a los 2.804 millones obtenidos en 2017. Supondrían las mayores ganancias anuales registradas por la compañía en toda su historia. Así lo indicó en el marco de la junta de accionistas que el grupo celebró en Bilbao, encuentro en el que Galán se mostró «optimista» con respecto a la evolución del negocio para este ejercicio.

Si las previsiones del ejecutivo se confirman, Iberdrola recuperaría un ritmo de crecimiento de sus resultados que doblaría al del año pasado, cuando los beneficios aumentaron un 3,7%. Este nuevo escenario se debe, en buena medida, a que las condiciones de los mercados de los territorios en los que opera la firma «se han normalizado», según explicó Galán. El resultado del año pasado se vio afectado fundamentalmente por la menor aportación de España, en un ejercicio marcado por la baja producción hidroeléctrica.

Pero ahora las circunstancias han cambiado. Después de un primer trimestre con las renovables liderando la producción, tras el paso continuo de temporales por la península, se abre ya la posibilidad de que el beneficio de explotación de Iberdrola (Ebitda) crezca más de un 20% hasta superar los 9.000 millones, frente a los 7.319 millones de 2017.

El presidente del grupo reclama «transparencia y las mejores prácticas» en Siemens Gamesa

Durante su discurso ante los accionistas, Galán evitó profundizar en el enfrentamiento con el ministro de Energía, Álvaro Nadal, a cuenta del cierre de las dos últimas centrales de carbón que tiene el grupo (Asturias y Castilla y León), así como por las cargas que soporta el negocio de las nucleares. El presidente de Iberdrola se limitó a señalar que la transformación a la que se enfrenta el sector «vendrá motivada por la demanda de la sociedad de acelerar la reducción de emisiones contaminantes». Además, insistió en que «será imprescindible» el desarrollo de más fuentes de generación renovable para alcanzar la descarbonización del país. Galán respaldó las conclusiones del informe de expertos sobre la transición energética para alcanzar un modelo «sostenible, seguro y competitivo que sustituya las fuentes de producción contaminantes por energías renovables».

A raíz de varias preguntas de los accionistas sobre el conflicto de Iberdrola con Siemens en Gamesa -donde ostenta un 8% del capital-, Galán puso su mirada en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), al indicar que si el supervisor «considera que no se cumplen los términos» del acuerdo entre ambas corporaciones «son los que tienen que tomar una decisión». Se refería a la excepción que permitió la CNMV para que Siemens no tuviera que lanzar una OPA sobre el 100% de Gamesa, aunque se quedó con un 59% del capital, casi el doble de lo establecido por la ley para realizar este tipo de operaciones.

Galán insistió en que Iberdrola es un accionista «minoritario pero reforzado» y pidió «transparencia y que se realicen las mejores prácticas corporativas que no beneficien a uno solo», en referencia a la gestión que realiza la firma alemana.

La junta, a la que acudió un 76% del capital social, aprobó todas las propuestas de acuerdo con una media de votos a favor del 98,5%. Entre otras, un aumento del 4% de la retribución al accionista, a 0,323 euros brutos por acción, lo que supone repartir más de 2.000 millones.

Galán recordó los objetivos a medio plazo con los que prevén alcanzar un beneficio de explotación cercano a los 12.000 millones en 2022 y un beneficio neto alrededor de un 30% superior al del pasado ejercicio. «Con estas previsiones, podremos mantener nuestra política de retribución en línea con el crecimiento de los resultados, lo que supondrá incrementar el dividendo por acción hasta los 0,4 euros en 2022» y repartir un total de 2.500 millones.

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