La huelga de la estiba hunde Algeciras, daña Valencia y dispara Barcelona

Vehículos a la espera de acceder al Puerto de Valencia durante las jormadas de huelgas de junio. / d. torres

Los datos del primer semestre muestran que la ciudad condal creció un 27% en contenedores y bajó un 9% el puerto andaluz y un 1,6%, el Grao

Á. M. VALENCIA.

La huelga de la estiba del pasado mes de junio y las presiones que se produjeron desde enero en la carga y descarga de buques ha dejado un escenario de vencedores y vencidos que va más allá de las partes del conflicto. Los resultados de las distintas autoridades portuarias españolas correspondientes al primer semestre muestra como ha habido puertos que se han dejado mucho por culpa de este enfrentamiento, mientras que otros han salido más que fortalecidos.

Este último caso es el del Puerto de Barcelona, que ha sacado partido de la situación de instalaciones como la de Valencia, disparando sus resultados. El recinto de la ciudad condal registró hasta junio un tráfico de contenedores de 1,3 millones de TEU (unidad de medida de este tipo de carga). Esto ha significado un incremento del 27,2% respecto al mismo periodo del año anterior. Tres puntos de este porcentaje corresponden directamente a los buques que fueron desviados desde Valencia en el conflictivo periodo que se mide.

Sin embargo, no se debe olvidar el efecto en la planificación que tuvieron las presiones de los estibadores en Valencia mediante la llamada 'marcha lenta' en el verano de 2016, que entorpeció la actividad portuaria. Es precisamente la menor conflictividad laboral del puerto catalán lo que ha inclinado la balanza de muchas compañías hacia ese destino.

Fuentes portuarias destacan como la actitud barcelonesa está siendo estos años poco beligerante, secundando las movilizaciones planteadas a escala nacional en alto porcentaje, pero alcanzaron pronto un acuerdo propio y no aplicando otras medidas de carácter ilegal como las huelgas encubiertas que sí se denuncian en Valencia. La razón que se atribuye a esta situación es que buena parte de los estibadores de la instalación han vivido la caída de actividad que se produjo la pasada década en beneficio de Valencia, tras un periodo muy conflictivo que no pudo evitar la aplicación ajustes laborales.

De hecho, el mayor aumento que ha vivido este semestre Barcelona ha sido en el apartado en el que Valencia era hasta ahora la favorita de las navieras: el transbordo de contenedores. Se trata del paso de los contenedores de un buque mayor a otros más pequeños con otros destinos. Pues bien, en ese apartado el crecimiento de Barcelona ha sido de un 101%, doblando el dato anterior.

La última autoridad portuaria que ha ofrecido sus número ha sido la de Algeciras que, además, resulta la más damnificada. La instalación andaluza perdió un 7% de tráfico total, hasta los 48,3 millones de toneladas, pero en contenedores la caída fue del 9%, hasta quedar con 2,1 millones de TEU y perder su carrera contra Valencia en este apartado.

En Algeciras se han sumado varios aspectos que no han sido tan graves para sus competidores. Además de la huelga, el efecto del ciberataque masivo de junio ralentizó hasta prácticamente la parálisis sus terminales durante días. La razón fue la infección que padeció Maersk, que gestiona la instalación. Además esta misma naviera no dudó en desviar carga durante las huelgas para no tener que sufrir sus efectos a Tánger-Med, también gestionada por ella. En total, 150.000 movimientos de contenedores a lo largo del año, como advirtió el Ministerio de Fomento.

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