La UCO halló billetes de 50 euros en la rueda de repuesto del todoterreno de Olivas

José Luis Olivas, expresidente de Bancaja y de Banco de Valencia. / Damian Torres
José Luis Olivas, expresidente de Bancaja y de Banco de Valencia. / Damian Torres

El vehículo de lujo estaba a nombre de una empresa que se lo dio como pago por un asesoramiento que se pactó de manera verbal

A. Rallo
A. RALLOValencia

José Luis Olivas, expresidente de Bancaja y de la Generalitat Valenciana, disponía de un Porsche Cayenne para sus desplazamientos. Un vehículo de lujo, pero asequible para un hombre que ocupaba un puesto de alta dirección en una importante entidad bancaria. El día que los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se presentaron en su domicilio, no les extrañó la presencia de un automóvil de estas características. Sin embargo, la sorpresa llegó tras la inspección del vehículo. La comitiva judicial halló un sobre con 101 billetes de 50 euros escondido en el habitáculo de la rueda de repuesto. No resulta muy frecuente guardar dinero en el maletero de un coche. Menos todavía esa cantidad, aunque no sea una cifra descomunal para sus bolsillos. Pero si algo llama la atención es el centenar de billetes de 50 euros. El dinero fue requisado.

Las pesquisas no se detuvieron con ese decomiso. Los agentes localizaron en la vivienda del matrimonio una multa de ese automóvil por exceso de velocidad en la AP-2. El conductor iba a 164 km/h. La fecha de la sanción era de noviembre de 2007. Según la base de datos de la Dirección General del Tráfico (DGT) ese coche no era, en realidad, del presidente de Bancaja. El vehículo pertenecía a la empresa Petrourbe, que era la misma que había informado a Tráfico de la identidad del conductor en el momento de ser cazado por el radar. Era la mujer de Olivas. El informe subraya que la esposa tenga el coche en el garaje de su domicilio cuando no tiene ninguna relación con la citada empresa.

La firma que compró el automóvil está administrada por un exconsejero del Valencia

La empresa Petrourbe, que tiene su domicilio en Vinalesa, se dedica al comercio al por menor de combustible para la automoción en diferentes establecimientos. Los administradores eran los hermanos Vicente Luis Alcaide y Salvador Gil. El primero de ellos es un empresario de la construcción que llegó a ser consejero del Valencia CF (2009-2013). En el curriculum del segundo destaca que formó parte de las listas del PP para ser consejero de Bancaja y Caixa Ontinyent, siempre según el informe de la UCO.

Los agentes pidieron una aclaración acerca de la titularidad del vehículo. La respuesta de la mercantil fue que el automóvil era propiedad de Olivas «en virtud de un contrato verbal de marzo de 2005». Al parecer, según los administradores, el expresidente de Bancaja ha sido siempre el abogado de esta familia y ha intervenido en asuntos de este tipo. Pese a que desde Petrourbe le insistieron en que pusiera el vehículo a su nombre, el directivo de Bancaja nunca lo hizo. Esto hacía, por ejemplo, que en ocasiones fuera la propia empresa la que pagaba las multas y luego las remitía para evitar recargos, según consta en la documentación enviada a la Guardia Civil. Ese mismo escrito recoge también que todas estas multas eran de su trayecto a Viella, capital del Valle de Arán y a unos 15 kilómetros de la elitista estación de esquí Baqueira-Beret. El expresidente de la Generalitat, según el informe, dispone de residencia en el municipio leridano.

Un administrador de la firma también viajó a Cuba a cuenta de los industriales Ferri y Baldó

Se da, además, otras circunstancias llamativas. Uno de los administradores de Petrourbe aparece en la nómina de viajeros que se desplazaron habitualmente a Cuba de la mano de Ferri y Baldó. El empresario valenciano lo hizo en al menos tres ocasiones. Estos desplazamientos comenzaron después de que los dos industriales alicantinos, Juan Vicente Ferri y José Salvador Baldó, obtuvieran sus primeras plusvalías millonarias en los negocios de Grand Coral, la marca en la que participaba Banco de Valencia y Bancaja y que supuso un negocio ruinoso para las entidades.

No es la primera vez que los asesoramientos de Oliva le suponen problemas judiciales. El expresidente fue condenado a un año y seis meses por cobrar 500.000 euros por la venta de unas acciones de Vicente Cotino en Parques Eólicos Valencianos a Endesa. Él dijo que fue un asesoramiento. La juez no le creyó, y resolvió que era un servicio ficticio para dar cobertura al ingreso.

Tal y como informó ayer LAS PROVINCIAS, Olivas fue agasajado con 14 viajes a Cuba sin que finalmente se llevara a cabo ningún negocio. Los desplazamientos, algunos en jets privados que superan los 100.000 euros de alquiler eran costeados por los dos industriales beneficiados. Bancaja nunca pagó esos desplazamientos supuestamente de trabajo. Tampoco se cerró nunca ningún negocio.

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