En guardia por dos bacterias

Olivo seriamente afectado por el ataque de la Xylella fastidiosa, la bacteria que seca las ramas y lo hace improductivo.
Olivo seriamente afectado por el ataque de la Xylella fastidiosa, la bacteria que seca las ramas y lo hace improductivo. / lp

La situación obliga a extremar la vigilancia en todos los frentes para descubrir de inmediato el mínimo brote, eliminarlo e intentar que no se expanda Tras detectarse la Xylella en almendros se teme que llegue el Greening de los cítricos

VICENTE LLADRÓ VALENCIA.

Todo el mundo daba por descontado que era cuestión de meses para que la Xylella fastidiosa acabara detectándose en la Península Ibérica, como ha confirmado la Conselleria de Agricultura, una vez que todos los análisis han ratificado la infección en un campo de almendros en Guadalest (Alicante).

La enfermedad estaba oficialmente declarada desde hace meses en las Islas Baleares, luego era cuestión de tiempo, y no mucho, para que diera el 'salto'. ¿Cómo lo ha hecho? Nadie lo sabe. Quizás con una planta ornamental, un ramo de flores, unas frutas... Hay tanto trasiego aéreo y marítimo entre las islas y la península que es prácticamente imposible impedirlo. Además, a diferencia de otros países, aquí brilla por su ausencia la cultura de esmerarse con los cuidados y controles en el trasiego de alimentos, animales y cualquier tipo de material vegetal. No hay conciencia del riesgo entre la población en general, pero es que tampoco existe entre la mayoría de los propios agricultores, que muchas veces se tiran tierra a los ojos sin saberlo.

También es posible, según señalan algunos expertos, que la subespecie de la dolencia que se ha detectado ya estuviera por aquí desde hace tiempo; sólo que ahora se extreman las labores de control. Y es bien llamativo que el primer caso en la Península no haya sido en olivos, como era de esperar, sino en almendros.

Lo que toca ahora es extremar al máximo la vigilancia, y no sólo desde los estamentos de la Administración, donde se da por supuesto, como se ha anunciado, que están en marcha todos los protocolos previstos; también es precisa la colaboración ciudadana, de agricultores y de cualquier particular que tenga árboles susceptibles de sufrir la Xylella, o el Greening de los cítricos, que es la otra enfermedad que ahora se teme que acabe llegando a España.

Recordemos que en el caso confirmado en Guadalest fue el propio agricultor quien se percató de que algo les pasaba a sus almendros y lo comunicó a la Ocapa (Oficina comarcal agraria), que a su vez dio cuenta a los servicios de la conselleria, hasta llegar a ratificar que se trata de Xylella y movilizar de inmediato los planes de contingencia previstos.

Tanto la Xylella como el Greening son enfermedades causadas por bacterias peligrosísimas, en el sentido de que no hay en estos momentos cura posible para los árboles afectados; tampoco alternativas para utilizar especies o patrones que puedan ser resistentes o tolerantes. La diferencia respecto a lo que pasó con el virus de la 'tristeza' de los cítricos, que arrasó las plantaciones valencianas, que eran mayoritariamente sobre pie amargo y otros patrones sensibles, estriba en que entonces se contaba ya con patrones tolerantes a la enfermedad y al menos se sabía que, si morían los campos, se podían replantar con seguridad de futuro.

Ahora, en cambio, no existe todavía alternativa: los almendros, olivos, vides, naranjos... que sean infectados por Xylella o Greening, y también los que estén alrededor, deben ser arrancados y quemados, como única vía de intentar frenar el avance, hasta que haya plantas tolerantes o resistentes, quizá por ingeniería genética.

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