Atitlan Capital: El gran fondo valenciano afina su mecánica

Oficinas de Ahorro Corporación, gestora bursátil adquirida por Atitlan junto al banco británico Strom Harbour./EFE
Oficinas de Ahorro Corporación, gestora bursátil adquirida por Atitlan junto al banco británico Strom Harbour. / EFE

La sociedad inversora reordena su estructura societaria después de más de una década de organización y compra de empresas | Empezó respaldando el crecimiento de los proveedores de Mercadona y hoy es uno de los inversores valencianos más punteros

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

Al sur de Guatemala y a los pies de tres volcanes se extiende el lago Atitlan. Por su envergadura y riqueza natural fue durante siglos una fuente de ingresos económicos clave en el área, que se suman hoy a los que genera por su atractivo turístico. Agricultura, industria, ocio... son muchos los sectores vinculados a este accidente geográfico que surgió de la concentración de las aguas de tres ríos por efecto del surgimiento de los cráteres del San Pedro, el Toliman y el pico que comparte nombre con el lago.

Sin embargo, en la economía valenciana este nombre remite a uno de los actores más dinámicos de los últimos años en muy diversos sectores productivos y surgido de la confluencia de tres personas. Hace más de una década, el presidente de Mercadona, Juan Roig, decidió crear una sociedad que respaldara el crecimiento de los proveedores de sus marcas como distribuidor, o interproveedores, y al frente de ella puso a su yerno, Roberto Centeno, que trajo consigo a Aritza Rodero.

Más allá de que el primero estuviera casado con Carolina Roig (única hermana entonces en la empresa), ambos ejecutivos traían a sus espaldas la experiencia de haber trabajado en la gran banca de inversión internacional. Centeno pasó 11 años en la sede londinense de Goldman Sachs, mientras que Rodero le acompañó cuatro años en esa entidad para pasar después a la división de mercado de capitales de Merrill Lynch, también en Reino Unido.

La entidad controla compañías alimentarias, industriales, financieras e inmobiliarias

Es en 2005 cuando ponen en marcha Atitlan, que desde entonces ha invertido más de 700 millones y que actualmente tiene inversiones y proyectos tanto en el sector industrial y de servicios, como el grupo Obinesa (que aglutina los negocios de la familia Batalla, fundadora de Lubasa), igual que del sector primario, con Elaia y Sea8. También dispone de presencia en la actividad inmobiliaria con la firma Ares y cuenta con activos en toda su cadena de valor, «a los que aporta 'know-how' y presencia a largo plazo», según la propia compañía.

Estos días la sociedad inversora ha sido noticia porque sus responsables han decidido simplificar la estructura de Atitlan y agrupar todas las sociedades de inversión que poseen en distintos sectores, mediante una fusión por absorción. En concreto, Atitlán Grupo Empresarial absorberá sus sociedades Atitlan Beta SL, Incola Ciudad SLU, Atitlan Solar Capital SLU y A Hundred & One Business SL. Con esta operación, se pretende optimizar los recursos y agilizar procesos, además de mejorar su control del negocio.

A este paso le seguirá una ampliación de capital, que suscribirán en su totalidad los socios actuales de la compañía, que dará oxígeno a una mercantil que en el último año ha crecido con fuerza. Atitlan Grupo Empresarial registró en 2016 unos beneficios de 5,8 millones de euros, dejando atrás las pérdidas de 70.502 euros de un año antes. Las ganancias se destinaron en su totalidad al epígrafe 'Resultados negativos de ejercicios anteriores'. Un claro ejemplo de ordenar las cuentas antes de ordenar la casa.

Más allá de ser la firma «del yerno de Juan Roig»

Cuando Roberto Centeno llega a Valencia desde Londres lleva añadido a su nombre la condición de yerno de Juan Roig. El empresario confía en el ya ex ejecutivo de Goldman Sachs para impulsar empresas que pudieran ser proveedoras de las marcas propias de Mercadona. Fuente conocedoras del proceso señalan que Centeno planteó en diversas ocasiones ampliar el radio de acción a compañías ajenas al negocio de su suegro, pero esto no ocurrió hasta que se puso fin a esa dinámica en 2013. Es entonces cuando, en unos meses, terminó la vinculación con sus primeras participadas Bynsa (alimentación animal), Dafsa (zumos y horchatas), Ibersnacks (frutos secos) y Naturvega (salsas). Desde esa fecha, comenzó a llevar su propia cartera, caracterizada por la diversificación de sectores y un dominio de la gestión de deuda.

En ese ejercicio realizó diversas operaciones, como la entrada en Hospitales Nisa, que terminó por reportarle importantes beneficios en enero al vender su parte al grupo Vithas. También entró en el accionariado del Nuevas Actividades Urbanas (Nau), comprando a Bankia las acciones de Bancaja en esta sociedad impulsada por la empresa de la familia Ferrando, Gesfesa. En todo caso, fue en la primavera pasada cuando encadenó una serie de movimientos claves.

Ese fue el caso de la compra en julio junto al banco de inversión internacional con sede en Londres StormHarbour de Ahorro Corporación Financiera. Aunque la valenciana asume el 10%, dispone de la posibilidad de incrementar su participación en la entidad en el futuro hasta llegar al 50%, al mismo precio al que se cerró la operación.

A la vez, se adjudicaba 100.000 metros del terreno que ocupó el circuito urbano de Fórmula 1 de Valencia, y que sumaba a otras inversiones en locales, con clientes como Mercadona y Bankia, u hoteles, como el Rey Don Jaime de Valencia. Su último gran movimiento corporativo, ya en agosto, fue comprar el 55% del Grupo Obinesa. Logró una quita de 360 millones de la deuda, situada en 420 millones, y garantías por 60 millones de euros.

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