Gourmet: Una empresa que renace de sus cenizas

Gourmet prevé reabrir su fábrica en julio, después de invertir 13 millones en reconstruirla tras el incendio de hace un año | Las llamas redujeron a escombros la fábrica en Fuente del Jarro, al extenderse desde el vecino almacén de la firma química Indukern

«Hasta los bancos han confiado en nosotros», comenta Jaime Álvarez, director general de la empresa Gourmet. Su satisfacción salta a la vista, pero no es para menos. La mañana del 8 de febrero de 2017 pasó de dirigir una potente empresa familiar de patés y otros productos cárnicos a enfrentarse a una montaña humeante de escombros y un futuro lleno de incertidumbre en el que parecía que todo lo que tenía que salir mal, había salido mal.

A varios kilómetros a la redonda se pudo ver la columna de humo del incendio generado de forma accidental en la química Indukern y cuyas llamas se contagiaron a la vecina Gourmet, al igual que a la productora de comida para animales Arppe, a la de productos de limpieza Caselli, a una de las dos naves de Artesanía Aitana y a las instalaciones de Albir Producciones.

En el caso de Gourmet, empresa conocida por sus marcas la Cuina y Picken , el desastre no dejó nada en pie y ocurrió, posiblemente, en el peor momento, después de haberse completado una inversión de tres millones de euros y encontrarse en plena fase de expansión, con una facturación de once millones en el último año.

Conserva el 85% de sus clientes con las marcas La Cuina y Picken, al subcontratar producción

Desde el primer momento, la familia propietaria, los Corell-Temprano, decidieron que se volviera a abrir la empresa con todos y cada uno de sus trabajadores, que se vieron afectados por un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) con compromiso de retorno. A continuación, llegaba el momento de enfrentarse a lo desconocido para cumplir con ese encargo que tenía mucho de sentimental y no poco de heroísmo.

«Por mucho master y mucha formación que tengas, nunca estudias una cosa como esta. Nunca se incluye en el plan de contingencias que se produzca un incendio y qué hacer: seguir la producción como se pueda o parar; estimar cuanto cubre el seguro...», destaca Álvarez, que ahora lo recomienda en las clases y conferencias que está dando al tiempo que levanta de nuevo la empresa que dirige.

El primer objetivo fue mantener a los clientes y consumidores. Para ello, alcanzaron a la carrera a cuerdos con ocho fabricantes afines a los que les cedieron sus recetas y las especias ya mezcladas. Una vez elaborados los productos, se los compran para venderlos a los clientes con los que estaban comprometidos. No es un buen negocio, porque lo que les termina costando 2, tienen que venderlo a 1,5. Sin embargo, Álvarez apunta estas pérdidas como inversiones porque, de este modo, han conservado el 85% de los clientes, una fidelidad que agradece. «Lo único que no pudo ser fue mantener a los que producíamos con su marca, ya que no puedes actuar como distribuidor de terceros», señala.

Otra cosa fue el seguro. Aunque tenían pólizas bien negociadas, finalmente sólo les ha servido para cubrir un 65% de la inversión necesaria para volver a la actividad, un montante total de 13 millones de euros. Pero no hay mal que por bien no venga. «Vamos a volver mejor y más fuertes», asegura Álvarez, porque todo el equipo será ahora nuevo y más mecanizado. En paté fresco aspiran a ser referente europeo y no mucho menos en salchichas, huntables y charcutería al corte.

Sin embargo, Álvarez insiste en que el mérito en este proceso es compartido. «No habría sido posible sin el compromiso de los trabajadores, los cuales han mostrado una especial determinación e implicación por devolver a Gourmet a la primera línea lo antes posible». De hecho, al cumplirse un mes del incendió, la plantilla sorprendió al director general y a diferentes directivos el 9 de marzo con una camiseta en la que podía leerse el nuevo lema de la compañía: #Gourmet3.0. Todos los empleados la llevaban como una señal de motivación e incluso obsequiaron al equipo directivo con un cuadro con las siglas de Gourmet 3.0, un detalle que la empresa valoró de forma emotiva.

Este mes, al cumplirse un año del desastre, los trabajadores se acercaron a la fábrica para comprobar la evolución de las obras y leer un pequeño manifiesto en el que recordaron que «ante la dificultad de volver a resurgir de las cenizas, los trabajadores interpusimos las ganas de que este proyecto llamado Gourmet siguiera adelante».

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