Fomento rescata la quebrada R-4 y dice que la próxima será la circunvalación de Alicante

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, en el AVE. / EFE/Emilio Naranjo
El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, en el AVE. / EFE/Emilio Naranjo

De la Serna destaca que su departamento asumió en la madrugada de ayer la radial Madrid-Ocaña «sin que los conductores lo notaran»

EP / EFE

madrid. La autopistas AP-7 circunvalación de Alicante y la AP-7 Cartagena-Vera serán las dos próximas infraestructuras quebradas que revertirán al Estado, según anunció ayer el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, tras completar de madrugada el 'rescate' por el que su departamento pasó a gestionar la autopista radial R-4 Madrid-Ocaña.

«Todo ha ido muy bien, con normalidad absoluta», destacó De la Serna, quien afirmó que «la gente está utilizado la autopista sin darse cuenta de la que gestiona el Estado y no una concesionaria española como hasta ahora». Es más, indicó que ese primer rescate «ha pasado desapercibido», pese a constituir un «hecho histórico en la historia de las infraestructuras del país».

Se trata de la primera ocasión en que el Estado tiene que asumir la explotación de una autopista por la quiebra de la sociedad concesionaria. No obstante, ese hecho se repetirá en los próximos meses, en los que Fomento se irá haciendo con las otras ocho autopistas quebradas desde 2012 a medida en que los concursos de acreedores en que están inmersas vayan desembocando en su liquidación. Cuando complete el proceso, el Ministerio volverá a ceder su explotación a empresas privadas a través de concurso público.

«Hay interés y atractivo en estas autopistas», aseveró el ministro, quien apuntó que «presentan un sostenido crecimiento del tráfico en los últimos años», tras presentar en Arco las dos nuevas sedes permanentes de Fundación Enaire.

El 'rescate' arrancó ayer con la R-4, una vía que cada día utilizan unos 5.700 conductores. A través de su sociedad Seittsa, Fomento asumió de madrugada la vía y su plantilla de 90 trabajadores, y pasó a hacerse cargo de su explotación y mantenimiento, así como del cobro del peaje a sus usuarios.

Fomento toma así el relevo de la actual concesionaria de la autopista, una sociedad participada por Ferrovial, Sacyr y Liberbank, declarada en liquidación con una deuda de unos 530 millones de euros.

Con la resolución del contrato con la actual concesionaria, comienza un plazo de seis meses para que Fomento calcule y pague la responsabilidad patrimonial de la administración. Se trata del importe que, por contrato, debe pagar a los actuales concesionarios de la vía por la inversión realizada en su construcción que aún no habían amortizado.

Tras la R-4, Fomento asumirá el tramo de la AP-7 entre Cartagena y Vera, la circunvalación de Alicante, el resto de las radiales (la R-2 Madrid-Guadalajara, la R-3 Madrid-Arganda y la R-5 Madrid-Navalcarnero), la M-12 que une Madrid con Barajas, la AP-36 Ocaña-La Roda y, por último, la AP-41 Madrid-Toledo.

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