La falta de oficinas adecuadas en Valencia entorpece la llegada de firmas catalanas

Acceso al Edificio Europa de Valencia, uno de los más demandados por las empresas. / Jesús Signes
Acceso al Edificio Europa de Valencia, uno de los más demandados por las empresas. / Jesús Signes

Las empresas que decidieron salir de Cataluña con el desafío soberanistas tardan en encontrar buen emplazamiento en la ciudad

Á. MOHORTE Valencia

La situación del mercado de oficinas de Valencia está entorpeciendo la llegada de firmas catalanas que escapan de la inseguridad jurídica provocada por el desafío soberanista y optan por la capital del Turia. Fuentes inmobiliarias reconocen que son decenas las compañías que han decidido trasladar su sede para instalar sus empresas en Valencia, pero no encuentran adónde hacerlo.

Los que lo tuvieron más fácil y ejecutaron el traslado más rápido fueron los bancos. Ese fue el caso de Caixabank, que optó por el histórico edificio que culmina la Calle de las Barcas, o Mediolanum, que se instaló en el Edificio Park de la Calle Roger de Lauria, donde ya contaba con oficinas.

En otros casos se optó, fruto de la urgencia, por poner la dirección de un centro operativo mientras que encontraba un espacio adecuado o se recurría a lo que había, aunque estuviera fuera de zonas, como ocurrió con Pirelli a finales de noviembre, cuando cambió la dirección de su central de l’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) a un bajo comercial de la calle Fontanars dels Alforins de Valencia, una perpendicular a Archiduque Carlos en Valencia. En el caso de Idilia Foods, propietaria de marcas como Cola Cao, Nocilla, Paladin y Okey, el traslado no se ha hecho efectivo hasta enero, lo mismo que el de grifos Ramon Soler. En ambas compañías el lugar elegido ha sido el Edificio Europa, propiedad de Pedro Sentieri, empresario inmobiliario madrileño que en Valencia también es duelo del Edificio América, situado en al plaza del mismo nombre.

Oficinas en Valencia

Sin embargo, a lo largo del año, en el mercado de oficinas valenciano se ha encontrado arrendatario a unos 20.000 metros cuadrados, una superficie notablemente menor a la registrada en 2016, cuando se alquiló unos 30.000 metros cuadrados. Según el estudio anual que elabora la consultora inmobiliaria CBRE, esta caída no se debe a la falta de demanda, sino «a la escasez de producto de calidad en el mercado». De hecho, se ha observado un notable incremento de la demanda, especialmente de espacios de más de 500 metros cuadrados.

Asimismo, la mayoría de las operaciones del año se han producido en edificios de altas calidades, gracias a los trabajos de rehabilitación y acondicionamiento que se han implementado en inmuebles como el Green Building, situado en la calle Pintor Sorolla frente a Banco de Valencia, que aumentó la ocupación hasta el 85% en tiempo récord y se ha convertido en el inmueble con la renta más alta de Valencia.

Las operaciones en espacios destinados a oficinas de mayor extensión han sido protagonizadas, sobre todo, por empresas multinacionales que, además de demandar espacios de gran tamaño, buscan que estén localizados en edificios emblemáticos y con altas calidades, fijándose en menor medida en la renta del inmueble.

En este sentido, se ha observado un repunte de las rentas, fundamentalmente en edificios bien localizados y que cuentan con especificaciones adaptadas a las exigencias del mercado.

Sin embargo, desde CBRE, se advierte que «todavía hay parte del ‘stock’ que requiere de una renovación que le permita seguir siendo absorbida, ya que aquellos edificios de oficinas rehabilitadas y adaptadas a las exigencias del mercado cuentan con un mejor posicionamiento, lo que se acaba traduciendo en una mayor ocupación, además de mayores rentas».

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