El Estado se enfrenta a un golpe de hasta 2.000 millones por el IRPF de las bajas por maternidad

El Estado se enfrenta a un golpe de hasta 2.000 millones por el IRPF de las bajas por maternidad
M.A. Fernández

Apoyada en los tribunales administrativos, Hacienda dice que las prestaciones deben tributar pero las discrepancias persisten y el Supremo resolverá

J. A. BRAVO

El controvertido ‘cheque bebe’ desapareció hace siete años, pero los hogares con niños pequeños o que esperen uno en poco tiempo pueden terminar recibiendo una gratificación parecida. Incluso si la justicia se diera mucha prisa para algunos podría ser otra paga extra por Navidad, aunque lo más probable es que haya que esperar al menos hasta los primeros meses de 2018. El asunto está en manos del Tribunal Supremo, la más alta instancia judicial del país, que tiene sus propios plazos y no suelen ser precisamente ágiles.

Lo que se dirime es si las prestaciones por maternidad deben tributar en el impuesto de la renta (IRPF). De hecho, aquel ‘cheque bebe’ tenía un carácter no contributivo y los 2.500 euros que el Estado abonaba por cada recién nacido iban de forma íntegra a sus progenitores.

Hay similitudes entre ambas situaciones, pero también diferencias. Y por eso los propios tribunales administrativos no se pusieron de acuerdo tras recibir las primeras reclamaciones de padres y madres que interpretaban que, conforme a la ley, el dinero que recibían durante la baja por maternidad estaba fiscalmente exento. La Agencia Tributaria, sin embargo, ha defendido lo contrario. No fue hasta marzo de este año cuando el Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC), que depende del Ministerio de Hacienda, trató de unificar criterios estableciendo que el dinero que la Seguridad Social abona a las madres trabajadoras por las 16 semanas de baja previstas por maternidad -1.600 millones de euros al año- ha de tributar.En concreto en el IRPF, conforme al artículo 7 de la Ley de 2006 que lo desarrolla (letra h), donde se afirma que «también estarán exentas las prestaciones por maternidad percibidas de las comunidades autónomas o de entidades locales». El problema, y aquí radica el motivo principal que sustenta esta controversia, es que justo en la frase anterior se afirma que «igualmente estarán exentas las demás prestaciones públicas por nacimiento, parto o adopción múltiple, adopción, hijos a cargo y orfandad».

En ambos casos no se nombra expresamente a la Seguridad Social, pero tampoco se la excluye. Por eso varios tribunales administrativos consideraron en un principio que las prestaciones por maternidad sí podían quedar exentas, e incluso en la vía judicial el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) refrendó ese criterio en varias sentencias y ordenó a Hacienda devolver el dinero percibido con ellas, e incluso pagar los intereses devengados.

Su principal argumento es que el uso de la palabra «también» en el citado artículo de la Ley del IRPF viene a «reconocer tal beneficio tributario con carácter general», al tiempo que apunta que el Instituto Nacional de la Seguridad Social es «una entidad gestora con personalidad jurídica propia». Por eso entiende que la interpretación de la norma que hacen Hacienda y el TEAC es «parcial».

Se apoya, asimismo, en que la exposición de motivos de la Ley 62/2003 que incluyó por vez primera esas exenciones en el IRPF se hace referencia a las prestaciones por maternidad en general, sin diferenciar qué organismo público las pague.

Como una renta del trabajoLa tesis del TEAC, sin embargo, es totalmente distinta. Esto es, si no está recogido «expresamente» que no debe tributar por IRPF, «no hay razón para contrariar el criterio seguido» por la Dirección General de Tributos, que la considera una renta derivada del trabajo. Y es que, subraya dicho tribunal, «la causa real de concesión de estas prestaciones no es la maternidad en sí, sino la suspensión de la relación laboral que origina» aquella.

En el mismo sentido la Asociación de Técnicos de Hacienda (Gestha) estima que debería pagar impuestos, al igual que la prestación por paro. De lo contrario, apuntan, podría darse el caso de que con ingresos similares -la cuantía para la maternidad deriva de la base de cotización- tributara menos por ser madre, además de que ya cuenta con una deducción extra de 1.200 en la cuota del IRPF.

El impacto de devolver lo ingresado por Hacienda de esas prestaciones entre 2012 y 2016 (el plazo para reclamar el primero venció en junio) se aproxima a 1.300 millones de euros -el fisco ingresa 256 millones por año-, con un millón de contribuyentes afectados. Pero si se aplicara igual criterio a los 15 días de permiso por paternidad, el número de implicados superaría los dos millones y el total a compensar si todos reclamaran se iría a 2.000 millones. Los asesores fiscales, eso sí, prefieren esperar al Supremo y no litigar salvo que el año de la ayuda esté cerca de prescribir.

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