Renault marca su máximo bursátil en más de una década ante la posible fusión con su socia Nissan

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El presidente de ambas, Carlos Ghosn, lideraría una operación que podría ser vetada al final por los gobiernos de Francia y Japón pese a mantener sedes en ambos países

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Fechas y más fechas. Y todas selladas con el membrete que la historia reserva paras las grandes ocasiones. Hoy, 645 días después de aquel 23 de junio de 2016 en el que los británicos sembraron de incertidumbre su futuro en un referéndum del que ahora muchos se arrepienten, arranca la verdadera cuenta atrás del 'brexit'. Dentro de un año, tal día como hoy, Reino Unido dejará de ser oficialmente el 28 Estado miembro de la UE casi medio siglo después de adherirse al gran club de clubes. 365 días... Y bajando. Tictac.

Dentro de un año, a las 00.00 horas y un segundo del 30 de marzo, la Unión comenzará a escribirse a Veintisiete. Por primera vez desde su creación, las puertas de salida del club, el llamado Artículo 50 de los Tratados, se abrirán de par en par para dejar salir a los británicos. Resulta paradójico cómo ese artículo fue incluido en su día casi con desgana porque nadie (y nadie es nadie) pensaba que se aplicaría alguna vez. Craso error. Ese imposible llamado 'brexit' o ese otro llamado Donald Trump son realidades antieuropeas que han llegado para quedarse. El renovarse o morir ha cobrado todo su sentido en los cuarteles generales de la UE, donde poner la mano en el fuego por algo ha quedado terminantemente prohibido.

¿Qué pasará con el 'brexit'? Hay líderes como Donald Tusk, el presidente del Consejo, que siempre suele aprovechar la coyuntura para abonar ese «sueño» que supondría la reversión del 'brexit' incluso antes de que se produjese. Sin embargo, fuentes diplomáticas consultadas por este periódico sí defienden que esto podría pasar pero a medio plazo, cuando «Londres sufra el frío que hace ahí fuera y compruebe, pese a sus muchas críticas, lo bien que vivía dentro de la UE en un contexto internacional de lo más convulso».

La batalla del relato

Que el futuro está teñido de negros nubarrones y que Reino Unido tiene todas las de perder es algo que Theresa May ya ha comenzado a comprobar durante las negociaciones de salida con la UE. Si se ha avanzando ha sido porque la primera ministra británica se ha visto obligada a ceder en casi todo, logrando apenas algunas migajas como poder negociar e incluso firmar acuerdos comerciales con terceros países durante el llamado periodo transitorio.

Porque no hay que olvidar que Reino Unido dejará de ser formalmente un socio de la UE dentro de exactamente un año, pero seguirá ligado al acervo comunitario hasta el 31 de diciembre de 2020. Una prórroga que May pidió a los 27 para evitar el caos y que se convertirá en un suplicio para los británicos. 21 meses en los que estará sin estar, en los que carecerá de voz y voto pese a estar sometido a las mismas obligaciones que el resto, como respetar la libre circulación de personas que lleguen hasta final de 2020 o acatar la figura del Tribunal de Justicia de la Unión, quizá la institución comunitaria más odiada entre los 'brexiters'.

Así lo anunciaron el pasado día 19 los negociadores jefe de ambos bloques, el francés Michel Barnier y el británico David Davis, y así lo ratificaron los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete en la reciente cumbre celebrada el día 23 en Bruselas. «Hemos aprobado las nuevas directrices de la negociación en menos de medio minuto», zanjó, rotundo, el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker.

Irlanda y Gibraltar

La batalla del relato es clave y la UE tiene muy claro que el mensaje de unidad es fundamental para cortar de raíz cualquier intento británico de torpedearles. Londres ha jugado con éxito al divide y vencerás pero ahora, sin embargo, se abre una nueva ventana de oportunidad para que la unidad de los 27 se resienta al comenzar la negociación sobre el futuro comercial entre ambos bloques. Los intereses económicos de los Estados miembros son muy diferentes y todos intentarán barrer hacia casa.

Comienza la gran cuenta atrás y lo hace bajo las dos mismas premisas que siempre han guiado esta negociación: «Nada está acordado hasta que todo está acordado» (aviso a navegantes británicos) y «el 'brexit' jamás será una historia de éxito» (aviso a navegantes de otros países con ansias de salida). Entre los elementos de fricción destaca, sobre todo, el encaje legal de Irlanda del Norte y el futuro de Gibraltar. España tiene capacidad de veto para hacer y deshacer y, sin el plácet de Madrid, el Peñón saldrá de la UE dentro de un año sin posibilidad de acogerse al periodo transitorio.

Solo quedan 365 días. La cuenta atrás era esto. Cuando Barnier insiste día sí y día también en que no hay tiempo que perder se refiere a esto. Porque aunque dentro de un año se produzca el 'brexit' oficial, todo debe quedar atado mucho antes. La fecha clave es octubre. ¿Por qué? Porque el posible acuerdo de salida debe ser refrendado por el Parlamento Europeo, los 27 legislativos nacionales y varios regionales (entre ellos el belga de la región de Valonia, que ya puso sobre las cuerdas el acuerdo comercial con Canadá, el CETA).

Reino Unido pagará la multimillonaria factura de salida, respetará los derechos de los europeos que vivían en su territorio, acatará la figura del Tribunal de Justicia de la UE durante el periodo transitorio, se quedará fuera del mercado interior... El 'brexit' era esto. Tictac.

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