José Luis Lanuza, un hombre de empresa

José Luis Lanuza, un hombre de empresa
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El Consejero ejecutivo del Grupo Keraben entró en la compañía con la familia Benavent, pero el fondo Tensile le mantuvo y el nuevo propietario quiere conservarlo

Álvaro Mohorte
ÁLVARO MOHORTEValencia

La azulejera castellonense Keraben cuenta ya con un nuevo propietario. La compañía británica de alfombras y moviliario Victoria adquirió la compañía por 274 millones al fondo estadounidense Tensile Capital y a la familia Benavent, fundadora de la compañía.

Sin embargo, este cambio de manos no significa un cambio de timonel. Tanto Tensile Capital como ahora Victoria han contado como un valor de la compañía el equipo gestor, el frente del cual está José Luis Lanuza en el puesto de CEO o consejero ejecutivo desde 2008.

Yerno del fundador, Rafael Benavent, su entrada en la empresa se produjo en 1996, proveniente de Henkel Ibérica, la compañía alemana que está detrás de marcas como pegamentos Loctite, detergente Persil o tintes de cabello Schwarzkopf. Allí había ejercido de 'product management', responsable de encajar el producto con la estrategia de precio, promoción y distribución.

Licenciado en Ciencias Empresariales, especializado en marketing, por la Universidad de Zaragoza en 1991 y MBA por la IESE Business School, en 1996 ya entra en Keraben en el área de exportación. Después de dos años en esa función, da el salto a la dirección comercial y de marketing en 1998, donde permanecerá 10 años.

Las cosas están cambiando mucho en ese momento. La crisis ha empezando a hacer estragos entre las compañías azulejeras castellonense, arrastradas por la crisis inmobiliaria y financiera. No es el mejor momento para convertirse en primer ejecutivo de una empresa en España, pero es lo que le pasó a José Luis Lanuza.

Su trabajo en la compañía es analizado con detenimiento por los compradores que van apareciendo por la instalación hasta que en 2014 el fondo americano Tensile Capital Management adquiere el 75% de la empresa y decide seguir confiando en los gestores.

Lo único en lo que los americanos sí entraron y revolucionaron la actividad fue en el departamento financiero, ante la importante carga de deuda que la compañía arrastraba de los tiempos de la burbuja inmobiliaria. Desde Nules se remitía mensualmente un informe detallado de la situación de la empresa y una vez al trimestre una delegación del fondo visitaba las oficinas y analizaba la marcha de la empresa con los máximos responsables de su día a día.

Desde principios de este año el diagnóstico de Tensile pasaba ya por considerar que la vía actual de crecimiento de Keraben, tras completar su saneamiento financiero, era que la sociedad iniciara el proceso para la adquisición de otra empresa que le resulte complementaria en su actividad. Como es práctica habitual entre los fondos del perfil de Tensile Capital, cada sociedad participada tiene un máximo del 10% del capital invertido por el fondo. Así, si entrara en un proceso de adquisición, este porcentaje se alterarían y la sociedad no cumpliría las normas que la rigen y en las que confían sus partícipes.

Ahí es donde aparece Victoria en el relato hasta consumar la compra del 100% de la empresa este mes de noviembre. Fundada en 1895, es una compañía internacional de producción y distribución de moquetas y alfombras. Actualmente opera en el Reino Unido, Bélgica, Holanda y Australia, dando trabajo a 1.800 personas en 20 sedes. En Gran Bretaña es la primera productora de alfombras y moquetas y la segunda de Australia, según afirma en su porfolio de actividades.

«Creemos que Keraben es un adquisición de primer nivel para el grupo. Teniendo en cuenta las fuertes expectativas de crecimiento orgánico con las que cuenta, la adquisición de Keraben aumentará las ganancias en el primer año de propiedad y continúa aumentando nuestra área geográfica», destaca el presidente de Victoria PLC, Geoff Wilding.

La gestión de Lanuza se confirma, por lo menos durante los tres próximo años, y afortunadamente con viento a favor. El pasado año, la azulejera castellonense Keraben situó su facturación en 118,3 millones de euros, con un beneficio bruto de 36 millones que quedaron en 27,5 millones tras los impuestos. Además, la previsión es que su actividad crezca este año un 10%.

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