El Puerto de Valencia perderá el 10% de los contenedores en favor de Barcelona

Una de las terminales de la Autoridad Portuaria de Valencia.
Una de las terminales de la Autoridad Portuaria de Valencia. / Irene Marsilla

La naviera MSC desviará 500.000 unidades a la Ciudad Condal tras la crisis de la estiba

ELÍSABETH RODRÍGUEZ VALENCIA.

El pacto de paz en los puertos, sellado entre las empresas y los estibadores tras cinco meses de pugnas por el decreto ley que liberaliza el sector, no consigue ahuyentar la imagen conflictiva de algunos recintos como la del Puerto de Valencia. Tanto es así que la naviera MSC, que posee una de las tres principales terminales de la instalación valenciana, ha decidido desviar 500.000 contenedores al Puerto de Barcelona, según ha podido saber LAS PROVINCIAS de fuentes portuarias.

En concreto, la mercancía partirá de Sines (Portugal) y su llegada está prevista para el último trimestre de este año, según afirman las mismas fuentes. Esta decisión de la compañía italiana supone un duro varapalo para la Autoridad Portuaria de Valencia (APV), que perderá un 10,6% de su tráfico anual con este desvío si se cogen como referencia los 4,7 millones de unidades que registró a cierre de 2016. Cabe señalar que esta flexibilidad en las rutas es posible cuando se trata de transbordo de contenedores a buques más pequeños, algo que pueden hacer otras instalaciones portuarias y que no son el destino final de la carga que se transporta.

La decisión amenaza al Grao con la pérdida de su liderazgo entre los recintos del Mediterráneo

Este cambio en el trayecto responde al temor de la naviera a que se repitan medidas de presión como la marcha lenta, que consiste en la reducción del ritmo de trabajo de los estibadores y que únicamente se produjo en el Puerto de Valencia al margen de las huelgas convocadas en los meses anteriores. Este hecho convirtió al recinto valenciano en el escenario principal del conflicto estatal, donde los trabajadores han realizado su mayor demostración de fuerza en comparación con otros puertos.

Como consecuencia, esas marchas lentas se saldaron con una veintena de buques desviados a otros recintos competidores y la pérdida de 2,5 millones de euros diarios, según denunciaron las compañías terminalistas el pasado mes de febrero.

Sin embargo, el presidente del recinto del Grao, Aurelio Martínez, minimizó el impacto que supuso para el negocio portuario en general al cifrarlo en tres millones de euros a cierre de ese mismo mes. No obstante, a ese dato habría que sumar los perjuicios ocasionados posteriormente por los dos días de huelga y los cuatro paros parciales ejecutados en junio. En ese sentido, el Ministerio de Fomento cifró unas pérdidas directas de 50 millones para todos los puertos de España -así como para las empresas de los recintos- tras el paro de 48 horas. Solo en las tres mayores instalaciones, -Valencia, Barcelona y Bahía de Algeciras- el coste de global de la huelga fue de 10 millones de euros.

Además, a esta circunstancia hay que añadir que el Puerto de Barcelona fue el primero en llegar a un acuerdo con los estibadores y se evitó, así, una jornada de huelga convocada que sí llegó a celebrarse en otros puertos como el valenciano. A esto se suma otro rasgo fundamental: la mayor flexibilidad que siempre ha caracterizado a los estibadores catalanes a la hora de negociar condiciones laborales, según explican fuentes portuarias.

Negociación actual

La huelga de la estiba no ha terminado. Aunque los sindicatos comunicaron que suspendían las jornadas de huelga aún previstas, no lo hicieron porque dieran por acabado el conflicto, sino como una «demostración de buena voluntad» a cambio de seguir negociando. La concesión no ha sido gratuita sino que se basa en la firma por parte de las empresas del sector de un documento no exento de polémica.

En el caso de Valencia, las tres grandes operadoras del recinto valenciano (Maersk, MSC y Noatum) se han comprometido a respetar una serie de puntos para cuando se haga efectiva la liberalización del sector que van más allá de lo que establece el real decreto aprobado el pasado mes de mayo.

El escrito obliga a las empresas a contratar a través de los nuevos centros portuarios de empleo o CPE, las ETT en que se convertirán las actuales sociedades de estiba. Además, se garantiza la continuidad de los puestos de trabajo por medio de la subrogación de los estibadores y se permite que estos participen en la formación y acceso a la profesión.

A cambio, los sindicatos aceptan una rebaja salarial del 10%, pero por ello no dan por terminada la negociación. De hecho, esta continúa tanto por separado con cada empresa como con la patronal, profundamente dividida tras este nuevo episodio.

Fotos

Vídeos