Automóviles Palma: La aventura que comenzó en un taller de vehículos

Central de Automóviles Palma en Fuente del Jarro. Abajo, Palma junto a jugadores del Valencia en su primer establecimiento./LP
Central de Automóviles Palma en Fuente del Jarro. Abajo, Palma junto a jugadores del Valencia en su primer establecimiento. / LP

La empresa cumple 35 años como germen de un grupo con centros sociales, colegios y negocios inmobiliarios

INÉS HERRERO

El lunes 13 de diciembre de 1982 abría sus puertas Automóviles Palma, la aventura empresarial en la que un jovencísimo Manuel Palma invirtió el dinero ahorrado comprando y vendiendo coches de segunda mano en la calle, a la vuelta del servicio militar. Las primeras instalaciones del negocio puesto en marcha por el empresario cordobés en la avenida Pi i Margall de Burjassot, contaban con poco más de 200 metros cuadrados, una exposición de vehículos de ocasión y un pequeño taller mecánico.

Con motivo del 35 aniversario de la compañía, Palma recordaba que supuso una inversión de 18.000 euros y cómo el primer día contrató a su primer empleado, un aprendiz que le ayudaba a reparar los vehículos. «Automóviles Palma hoy es un referente en el sector del automóvil en Valencia gracias a los clientes que han confiado en nosotros y han adquirido más de 100.000 vehículos en estos 35 años y lo más importante, gracias a la implicación y profesionalidad de las personas que han trabajado y trabajan en Palma», subrayó su fundador.

Antes de poner en marcha esa pequeña instalación, que en su primer año vendió 200 vehículos, Palma compraba coches, los arreglaba y después los vendía. A partir de 1982, el negocio fue creciendo, hasta convertirse en una corporación empresarial, en 2006, que hoy da trabajo a cerca de 400 personas y ronda los cincuenta millones de euros de facturación entre sus divisiones de automoción, servicios sociales, colegios y proyectos inmobiliarios, la mayoría centrados en el alquiler.

Según relata, la diversificación del negocio resultó clave para capear la dura crisis que recuerda como un auténtico «tsunami, en el que se pasó de 1,6 millones a 800.000 coches en España y hubo que tomar medidas, como un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) importante». De hecho, 2008 fue el único ejercicio de la historia del grupo que se saldó sin ganancias.

Según su presidente, la empresa cumple 35 años «en beneficios, muy capitalizada y muy solvente, con muy poca deuda, nunca superior al 25% sobre fondos propios» y, además, centrada en aquellos sectores en los que posee «experiencia, buena reputación y demostrada solvencia», tras haber contado con gasolineras e incluso con un club de fútbol, a lo largo de una trayectoria marcada «muchas veces por la casualidad o las oportunidades» surgidas.

Crecimiento prudente

De cara al futuro, apuesta por la diversificación y la prudencia, aunque en principio no tiene intención de entrar en más sectores. Manuel Palma sitúa las mayores perspectivas de crecimiento en el área de servicios sociales, primera del grupo en términos de empleo y última en beneficios, donde se impone su división inmobiliaria, a cargo de alguna promoción pero, sobre todo, de la gestión de viviendas, oficinas, naves y locales en alquiler.

Dentro de servicios sociales, cuenta con dos centros de enfermos mentales en Alicante y Valencia, otros dos de discapacitados en San Marcelino y Velluters, dos más de mujeres en riesgo de exclusion en Valencia y Castellón, así como viviendas tuteladas y una empresa de limpieza de instalaciones. No obstante, sus planes pasan por «quedarse alguna residencia de tercera edad y estudiar también algún proyecto fuera de la Comunitat».

En 1997 inició su andadura el Colegio Palma, de los tres años al acceso a la universidad, al que se sumó hace un par de ejercicios la escuela infantil Palma Kids, con el sistema Montessori. Ambos centros están ubicados en La Cañada, con algo menos del centenar de trabajadores de Automóviles Palma y planes de equipar las cuatro líneas de negocio en volumen de empleo.

El fundador, a cargo de la división inmobiliaria

El empresario Manuel Palma, fundador de un grupo empresarial que llegó a incluir gasolineras e incluso un club de fútbol, el de su Córdoba natal, apuesta ahora por ceñirse a los sectores de actividad en los que cuentan con «experiencia, buena reputación y demostrada solvencia».

De momento, se da por satisfecho con los cuatro sectores en los que están presentes, con sus respectivas direcciones generales: automoción, a cargo de su hijo Javier Palma; servicios sociales, responsabilidad de María José García; centros educativos, con Silvia Folch al frente, y la división inmobiliaria, que dirige él mismo, además de ser presidente y único propietario. Según explica el también expresidente de EDEM, su intención es seguir haciéndose cargo personalmente de ese área, al ser la que conlleva las inversiones más importantes.

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