Las Provincias

Las empresas valencianas disparan sus precios hasta un 14% en Reino Unido tras el 'Brexit'

Interior de una fábrica de azulejos de Castellón. :: JUAN J.MONZO
Interior de una fábrica de azulejos de Castellón. :: JUAN J.MONZO
  • La medida perjudica las ventas en ese mercado, pero cubre el riesgo de devaluación de la libra, que lleva perdido un 13% del valor

La decisión de los británicos de abandonar la Unión Europea ha pasado factura a las exportaciones valencianas a aquel destino, pero también ha traído consigo una subida en el precio de la bolsa de la compra para los consumidores de aquel país. Desde que el 23 de junio de 2016 la opción mayoritaria de los anglosajones fue cortar amarras con el continente, la libra ha sufrido una devaluación que, al cambio de ayer jueves 17 de marzo, señalaba una caída del 13%. Aunque el dato es impactante, no es el mayor, ya que hubo días en los se llegó a registrar una diferencia del 18%, como ocurrió entre octubre y noviembre del pasado año.

Esta situación ha hecho que las empresas valencianas hayan tenido que tomar medidas de distinta índole, pero una de las más llamativas ha sido la modificación del precio de venta para los clientes anglosajones, teniendo que actualizar los catálogos con alzas de precio de hasta un 14%. Y es que, aunque el cambio ha crecido algo menos, los precios se fijan con antelación y deben cargar con los seguros de cobertura de riesgo de cambio.

Hasta ahora, este tipo de medidas no eran necesarias, ya que el Banco de Inglaterra y Banco Central Europeo estaban coordinados. Sin embargo, entre octubre y diciembre se sufrió las fluctuaciones de forma intensa, llegando a casos en los que la devaluación se comió la ganancia que ofrecían operaciones acordadas con antelación y para las que no se había previsto un seguro.

El director del Departamento Internacional en la Cámara de Comercio de Valencia, Vicente Mompó, advierte que esta situación no va a ser temporal ni ofrece visos de mejora a corto plazo. Aunque «el futuro siempre es incierto», Mompó apunta que el británico es el único gran país hacia el que las exportaciones se redujeron en los últimos meses y la previsión es que la senda continúe en ese sentido. Los sectores más afectados por esta situación son los de componentes de automoción, la cerámica, el calzado, la alimentación, las energías alternativas y la cosmética, según señala el analista.

En ese sentido, el consumidor británico se ha encontrado con un encarecimiento generalizado de los productos importados que, en el caso de las frutas y verduras, llegaron a someterse a racionamiento con la ola de frío que azotó a principios de febrero el Mediterránea.

Así, la Comunitat cerró 2016 con un nuevo máximo histórico en exportaciones, al superar los 28.679 millones de euros, según los datos del Ministerio de Economía, pero ese registro fue apenas un 0,4% superior al de un año antes, cuando el crecimiento rondaba el 15%, entre otras razones porque las ventas a Reino Unido repuntaban entonces un 60,7% y el pasado año cayeron un 2,2%.

El efecto del 'Brexit', creciente desde el referéndum, hundió un 29,6% las exportaciones al mercado británico en diciembre, por sexto mes consecutivo. A cierre de 2016, alcanzan los 2.886 millones y confirman el cambio de tendencia, con 65,9 millones menos que en 2015. De hecho, desde Cámara Valencia apuntan al 'Brexit' como una de las causas de la desaceleración económica prevista para este año en la Comunitat, con una tasa de crecimiento entre el 2,1% y el 2,2%, por debajo ya de la media estatal.

La hucha británica

Un fenómeno que se ha producido en paralelo a esta devaluación es el freno a la repatriación de capitales de grandes empresas valencianas que cuentan con sociedades comercializadoras de sus productos para Reino Unido. «El cambio está tan bajo que hemos decidido dejar allí los rendimientos generados», reconoce un directivo de una relevante compañía valencianas. Si no hay prisa, se puede esperar a tiempos mejores.

Por otro lado, aunque la caída de ventas y el encarecimiento no hace gracia, lo cierto es que tampoco beneficia a los competidores. Por ejemplo, el presidente de la feria de la cerámica Cevisama, Manuel Rubert, señalaba que los italianos están en las mismas circunstancias, al trabajar en euros. Así, lo que se pierde, no lo gana nadie.