Las Provincias

Un sueño llamado “Cepas Viejas”

Un sueño llamado “Cepas Viejas”
  • “Devolver a la tierra todo lo que nos ha dado en estos años” es, en palabras el enólogo Víctor Marqués, uno de los objetivos que persigue Bodegas Murviedro con la adquisición de la finca de 10 hectáreas de cepas viejas que corrían el riesgo de ser arrancadas.

“Devolver a la tierra todo lo que nos ha dado en estos años”, es en palabras el enólogo Víctor Marqués, uno de los objetivos que persigue Bodegas Murviedro con la adquisición de la finca de 10 hectáreas de Cepas Viejas que corrían el riesgo de ser arrancadas.

Se trata de un viñedo de baja producción al que se le va a aplicar una viticultura respetuosa con el medio ambiente y de mínima intervención, con la finalidad de obtener vinos que expresen la tipicidad de la parcela. Con la variedad Bobal como protagonista indiscutible del viñedo propio de Utiel-Requena, la finca simboliza la apuesta más decidida de la bodega por este varietal autóctono, con el que hasta el momento ya ha recibido múltiples reconocimientos a nivel internacional.

La bodega dispone desde hace muchos años de referencias elaboradas con este varietal puro, entre los que podemos encontrar Cueva de la Culpa, Murviedro Colección Reserva Bobal, teniendo su máximo exponente en el vino que abandera el nombre del proyecto: Cepas Viejas.

Cepas Viejas es el núcleo vertebrador del proyecto. Un auténtico homenaje de Murviedro a la autóctona Bobal, el más auténtico de todos, proveniente de viñedos viejos de poca producción en los que se percibe la máxima tipicidad de la variedad. Tipicidad y esencia marcan la diferencia de un producto único. Un auténtico buque insignia de la bodega.

La Bobal ha sido una uva que siempre ha trabajado la bodega con muy buenos resultados. Pero ahora a la ilusión por el nuevo proyecto, y la posibilidad de pisar y cuidar el terruño, se suma el interés del mercado. De un mercado ya conocedor, preparado y receptivo, que ansía nuevos vinos de calidad que sean capaces de sorprender al consumidor.

La nueva parcela va a permitir a Bodegas Murviedro experimentar y buscar vinos con carácter propio, interviniendo lo menos posible. El viñedo ha estado cuidado con mimo y se le ha hecho un seguimiento durante todo el año, siguiendo de cerca su evolución. Los técnicos han apreciado que es un duro frente a las plagas e inclemencias del tiempo. Que su producción es baja como ya sabíamos, porque con este proyecto no buscamos productividad, que es un objetivo ya consolidado para Murviedro, sino exquisitez y calidad, propia de unos racimos muy compactos con un fruto muy dulce y un grano muy pequeño, debido a la escasez hídrica de la zona.

Bodegas Murviedro, que es la filial del Grupo Schenk en España, completará su proyectos en un futuro con la rehabilitación de una construcción ubicada en el barrio de La Villa, que incluye un pequeño entramado de cuevas en las que se atestigua la elaboración de vino en la antigüedad. El proyecto incluye la construcción de una zona de visitas y catas y la recuperación de unas viejas tinajas de barro instaladas en el subsuelo. Un ambicioso proyecto que permite recoger el legado de la tierra y llevarlo a su máximo exponente, generando entre todos una marca común, la de la variedad Bobal que ofrezca una propuesta de valor a la zona que desde siempre la ha visto nacer.