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Brasil aprueba la compra de GVT por la filial de Telefónica

César Alierta, presidente de Telefónica
César Alierta, presidente de Telefónica / EFE
  • Los reguladores exigen compromisos de mantener algunas tarifas para ciertos clientes y la expansión de la red

La Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel), reguladora del sector en Brasil, aprobó este lunes la adquisición integral por parte de Telefónica Vivo, filial de la multinacional española, de la operadora GVT, que era controlada por la francesa Vivendi.

Entre las exigencias del órgano regulador brasileño para la aprobación definitiva del negocio están las de mantener los actuales planes para los clientes de GVT en contratos por 18 meses, además de evitar sobreponer el servicio de telefonía fija ofrecido por Vivo y GVT en algunos municipios. En ciudades del estado de Sao Paulo en las que se podría dar una concentración del mercado por parte de Vivo, como Suzano, Votorantim, Arujá y Varzea Paulista fue exigido que se mantenga la actual oferta de precios.

De igual manera, Anatel exigió que en un plazo de noventa días Vivo deberá expandir su red en por lo menos diez ciudades por fuera del estado de Sao Paulo, una condición que "no representa gran impacto en el plan de inversiones de Telefónica", según el consejero relator del proceso de compra, Igor de Freitas. El negocio fue anunciado en septiembre pasado y le costará a la matriz española 4.663 millones de euros (cerca de 6.000 millones de dólares al cambio), cifra que deberá ser pagada a Vivendi.

Gracias a la compra de GVT, Telefónica Vivo pasará a liderar el mercado brasileño de banda ancha, con el 30,73 % de los clientes, y duplicará su presencia en el de televisión de pago, en el que llegará a una cuota de mercado del 7,06 %. GVT es una compañía de gran presencia en el sur y sureste del país, principalmente en el estado de Paraná (fronterizo con Argentina y Paraguay).

En un comunicado, Telefónica Vivo señaló que la decisión del Consejo de Dirección de Anatel "será de gran relevancia para el mercado brasileño de telecomunicaciones". "La aprobación demuestra que el resultado de la futura operación conjunta de las dos empresas será benéfico para el mercado brasileño en términos técnicos, de mercado y competencia ya que las operaciones son ampliamente complementarias", apuntó.

En ese sentido, la filial brasileña de Telefónica consideró que la operación permitirá el "surgimiento de un nuevo competidor nacional caracterizado por la innovación de soluciones técnicas y robustez financiera y de gerencia". De la misma manera, creará las "condiciones" para la "expansión de la infraestructura de telecomunicaciones" del país, particularmente en la oferta de internet de banda ancha, subrayó la compañía.

Telefónica en Brasil

Así, Telefónica "reafirma su confianza en Brasil y en el desarrollo del sector de telecomunicaciones, elemento fundamental para el crecimiento y competitividad del país". La operación incluyó la venta de las acciones de Telefónica en Telecom Italia, situación que según Anatel será evaluada por la reguladora en "una segunda etapa de análisis del negocio".

Anatel determinó también la disolución del grupo Telco, pero condicionó esa decisión a la salida de Telefónica de Telecom Italia, controladora de la operadora brasileña TIM, en un plazo de 18 meses. En ese plazo, Telefónica tendrá suspendidos sus derechos políticos en Telecom Italia, debido a que con la disolución de Telco, la empresa española se convierte en el mayor accionista individual de la compañía italiana, controladora en Brasil de TIM.