El empresario Enrique Ballester entra en el accionariado de la antigua promotora Astroc

El edificio Sorolla Center, uno de los activos de Enrique Ballester en Valencia. / lp

La sociedad Inmobiliaria Guadalmedina (IGSA) se hace con el 1,5% del capital de Quabit al cobrarse en acciones un crédito de 1,1 millones

Á. M.

VALENCIA. El histórico promotor valenciano Enrique Ballester ha entrado en el capital social de Quabit Inmobiliaria, la antigua Astroc, a través de Inmobiliaria Guadalmedina (IGSA), la empresa que agrupa sus sociedades en ese sector. En concreto, la compañía valenciana ha tomado una participación del 1,51%, equivalente a 1,1 millones de acciones.

La manera en la que lo ha hecho ha sido con el cobro en acciones de autocartera de Quabit del crédito que mantenía con una de sus filiales, según se recoge en la comunicación a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que presentó el pasado 17 de enero. «La entrada de Igsa en nuestro accionariado es una muestra más de la confianza del mercado en el Plan Estratégico de Quabit y en nuestra gestión para volver a posicionarnos en un referente claro de la consolidación del sector», asegura presidente de la compañía, Félix Abánades.

La familia Ballester es una de las grandes del negocio inmobiliario valenciano. En el caso de Enrique Ballester y su hijo, concentran activos tanto en la zona centro de la ciudad de Valencia como en las de expansión. A través de Inmobiliaria Guadalmedina (IGSA) asumió buena parte del patrimonio que compartía con su hermano Andrés tras la división de la empresa familiar.

Una de sus propiedades más icónicas es el Sorolla Center, junto al Palacio de Congresos. Ballester también es dueño del Edificio Lucini (en la calle Pintor Sorolla), el palacio de los Condes de Buñol (en la calle Isabel la Católica), el edificio Ciudad de Brujas (frente al Mercado Central) o el Trade Center (junto a la Estación de autobuses). Fuera de la capital posee la colosal torre Crea de Burjassot o el complejo Parque Albufera, en Alfafar.

El año 2017 está siendo un ejercicio clave para Quabit. La compañía está en pleno proceso de expansión, adquiriendo nuevos suelos residenciales y cumpliendo con los objetivos de su plan estratégico para llegar a finales de julio con más de 1.600 viviendas en comercialización. «Eso supone haber dado un salto cualitativo muy importante, porque en muy poco tiempo hemos puesto toda la maquinaria de Quabit en el nivel más alto de producción», según asegura Abánades.

En el segundo trimestre Quabit cerró trece operaciones de suelo por valor de 39 millones para promover más de 1.000 viviendas. Sumando a esta cifra las 1.200 viviendas que tiene previsto desarrollar en activos propios, da por hecho el cumplimiento de un 56% el objetivo de promoción que se había fijado hasta 2022: más de 4.000 viviendas.

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