EMPLEO, BIENESTAR Y SERVICIOS

VICENTE LLADRÓ

El tratamiento de choque que ha anunciado en Ademuz el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, para afrontar el problema del despoblamiento en comarcas del interior, se asienta sobre estas tres patas: creación de empleo, generación de bienestar y disponibilidad de servicios públicos de calidad.

Es bien seguro que la gente se ha ido, y continua yéndose de los pueblos, por la falta de alguna de estas tres cosas, que a menudo se entrelazan y no van en solitario. Quien emigra lo hace en busca de trabajo o mejores condiciones de vida. Lo habitual es que una cosa lleve a la otra. Si no hay trabajo tampoco hay sueldo y consiguientemente hay que salir a buscarse la vida. También puede ser que, habiendo trabajo, no rente lo suficiente porque fallan otras condiciones alrededor. Por ejemplo: se está lejos de clientes o proveedores, las comunicaciones son malas, ni siquiera hay buen servicio de internet, que es hoy herramienta indispensable, no hay cobertura de móvil... O simplemente porque han cerrado la escuela.

No pierdan de vista lo de la escuela. Muchas veces es el factor definitivo, el desencadenante. Si los chicos han de ir cada día a un pueblo lejano, lo que obliga a levantarse pronto, regresar tarde..., ¿para qué quedarse la familia, si a lo mejor el padre también trabaja fuera? No es lo mismo que se traslade a diario el padre o la madre que deban hacerlo todos. La escuela es el elemento indispensable de integración de la población rural que permanece en sus pueblos de origen. También el médico, un buen servicio permanente y de confianza de atención primaria. Si la educación y la sanidad de primer nivel quedan lejos, se pierden elementos esenciales, la cola que mantiene unido lo principal. Da igual que haya actividades económicas que aún justifiquen algunos empleos, porque pueden ser más residuales, lo que no quisieron otros. Si se va el médico y el maestro, se irán muchos de golpe. Y ambas cosas están en manos de la Generalitat: mantener abiertos colegios y consultorios médicos, independientemente del número de habitantes, con el convencimiento de que es el primer paso para mantener a los que quedan y quizás atraer a nuevos pobladores.

Crear empleo es fundamental, naturalmente, pero ahí está la parte más difícil. Si la emigración se disparó muy en serio hace seis o siete décadas, por algo sería. ¿Y qué ha cambiado? Nada. Aún ha ido a peor la rentabilidad agraria. ¿Se van a construir grandes polígonos industriales, invertirán multinacionales? Pues no será fácil, claro. La vicepresidenta del Consell, Mónica Oltra, ha reconocido que «la política habla mucho y escucha poco, y vamos a a escuchar a los alcaldes». Buen camino, desde luego. Pero escuchen también a más gente, nunca se sabe dónde anida una idea acertada.

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