El empeño por innovar en un sector de éxito

La firma castellonense está en pleno proceso de implantación de un sistema de industria 4.0 para digitalizar sus instalaciones y servicios | Colorker celebra sus 30 años en una fase de crecimiento que le ha hecho aumentar su facturación un 20% en 2016

ÁLVARO MOHORTEValencia

«Todo el mundo tiene un azulejo que le representa», asegura Manuel Ángel Murillo, consejero delegado de Colorker. Esta es la idea a partir de la que trabajan en la compañía castellonense que cumple ahora 30 años y que decidió dar un cambio a sus planteamientos cuando la crisis de la construcción conmocionó su mercado hace 10 años.

Aunque se insiste en que el sector cerámico ha sido uno de los primeros en superar la onda expansiva del estallido de la burbuja inmobiliaria, lo cierto es que muchas compañías pequeñas y medianas saltaron por los aires entre 2007 y 2011. Está claro que actualmente son muy fuertes las compañías supervivientes, pero para saltar la barrera han tenido que trabajar con ahínco y enhebrar con precisión la aguja de su oferta en el mercado.

Murillo reconoce que el posicionamiento de marca ante el cliente siempre fue uno de los ejes sobre los que trabajar y es esa proximidad a las exigencias de la demanda lo que explica el crecimiento en ventas del 18,96% en 2016 hasta superar los 50 millones de euros y después de aumentar un 7% en 2015. La marcha no se detiene y al cierre de mayo ya está aumentado su actividad en un 12%.

La compañía está invirtiendo en mejoras cerca de 15 millones desde el año pasado

Al mismo tiempo, la empresa está inmersa en un plan de refuerzo que le llevó a invertir 9,5 millones el pasado año para incrementar su capacidad productiva y en este ejercicio su previsión es destinar otros cinco millones para afinar otros aspectos.

Entre otras decisiones, el pasado octubre lanzaron una marca, ZYX, destinada al nicho de mercado de los profesionales de la arquitectura, el interiorismo y la decoración, muy basado en aspectos decorativos como los volúmenes y el color.

En todo caso, Murillo reconoció en un reciente encuentro sobre liderazgo empresarial, organizado por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) en Valencia, que una de las asignaturas pendientes de la empresa y de prácticamente todo el sector azulejero es la digitalización. El hecho es paradójico, teniendo en cuenta que se trata de uno de los sectores que se pone como ejemplo de innovación en España.

En todo caso, reconocerlo permite dar el primer paso para solucionar la situación y la compañía tiene puesto el foco en aplicar esta vertiente de la modernidad en la parte industrial y de producción, además de querer desarrollar ese ámbito en la relación con el cliente.

«Estamos inmersos con el Instituto Tecnológico de la Cerámica (ITC) y el Ivace en un proceso de implantación de Industria 4.0 con el objetivo de implantar, entre otros aspectos, facilitadores digitales con sensores en el proceso productivo, haciendo seguimiento pieza a pieza (y eso que producimos 10.000 piezas diarias). También estamos aplicando herramientas de análisis para tener un conocimiento anticipado del proceso y poder mejorar el desempeño de la maquinaria, reducir los fallos en el proceso...», apunta Murillo. Después vendrá trabajar para el mantenimiento predictivo y que los ajustes del sistema pueda darse antes de producirse, concluye.

Fundada en 1987 por un grupo de directivos de la industria cerámica, Colorker comenzó su actividad en l'Alcora (Castellón), fabricando gres de pasta roja, con una capacidad media diaria de 2.000 metros cuadrados.

La buena marcha del proyecto, pese a la crisis del 93, les permitió ampliar sus instalaciones en 1994 y casi doblar la producción. Sin embargo, optaron por hacerlo con la construcción de una planta de revestimientos y pavimentos en pasta blanca, contigua a la que ya tenían, y llevando su producción a 11.000 metros cuadrados diarios.

A punto a acabar el siglo XX, entra en funcionamiento su nueva planta de gres porcelánico en Chilches, también en la provincia de Castellón. Esta decisión significa un paso de gigante porque, a diferencia de lo que producían hasta entonces, desarrollan un producto con texturas, elementos gráficos, nuevos formatos y diseños que posicionan la marca en el sector Premium del azulejo y el desarrollo de recubrimientos exteriores.

Las continuas inversiones en esa planta hacen que en 2009 se traslade toda la producción a dicha sede, pero entre medias los frutos del avance se empiezan a cosechar en forma de premios y de proyectos, como el recubrimiento del pabellón de China en la Exposición Internacional de Shangai.

Más

Fotos

Vídeos