El déficit comercial se dispara un 31%, por encima de los 24.000 millones de euros

Ocho de cada diez euros del descuadre estatal se deben a la necesidad de adquirir productos energéticos

JOSÉ M. CAMARERO

madrid. La actividad económica vive en un doble estado de gracia impulsado por las empresas, que cada vez colocan más productos y servicios en otros países; pero también por un consumo interno, que explica el grueso del crecimiento del PIB y que obliga a comprar cada vez más bienes al extranjero. Por mucho que las exportaciones batieran su máximo histórico tras aumentar un 9% en 2017, España registró un déficit comercial (diferencia entre compras y ventas al extranjero) de 24.744 millones de euros, lo que supuso un incremento del 31,9% frente al año anterior.

El descuadre de la balanza comercial creció hasta tres veces más de lo que lo hicieron las exportaciones. La razón se encuentra en que, al mismo tiempo, las importaciones también marcaron su propio récord tras avanzar un 10,5%. Esa es la verdadera sombra que dejan los datos publicados por el Ministerio de Economía, aunque la secretaria de Estado de Comercio, Marisa Poncela, restó importancia al aumento del déficit. «Estamos en un buen momento», dijo para explicar que «crece la economía y por eso lo hacen tanto las importaciones como las exportaciones».

Las adquisiciones desde el exterior alcanzan los 301.870 millones, nuevo máximo histórico propiciado por la mayor necesidad de comprar productos energéticos en paralelo a la recuperación. Ocho de cada diez euros del déficit se deben a esas adquisiciones por la mayor demanda y la subida de costes de materias primas que, como el crudo, subieron un 17% en 12 meses.

Históricamente, España ha necesitado comprar del exterior, con una balanza comercial muy descompensada, cuyo descuadre llegó a superar los 94.000 millones antes de la crisis. La tendencia ha cambiado de tal forma que ya ha alcanzado su propio hito en cuanto a ventas al extranjero por valor de 277.126 millones. Hace apenas una década, exportaba bienes por unos 100.000 millones menos de los que ahora pone en el mercado internacional.

Más protagonismo

Con la recuperación, España ha conseguido aumentar su protagonismo como economía exportadora. En la recesión, las empresas lo hacían por pura necesidad, ante la crisis del mercado doméstico. Pero ahora lo siguen haciendo por el «dinamismo del mercado mundial», combinada con la mejora de la situación interna, según Poncela.

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