AVA critica el «autoritarismo» del Consell y urge a Puig a reconducir la Ley de la Huerta

El presidente de AVA, Cristóbal Aguado, ayer en rueda de prensa junto al secretario general, Juan Salvador Torres. / juan j. monzó
El presidente de AVA, Cristóbal Aguado, ayer en rueda de prensa junto al secretario general, Juan Salvador Torres. / juan j. monzó

Aguado acusa a Vivienda de usurpar competencias de Agricultura e ignorar al sector para convertir el campo en «un teatro» y a quienes lo trabajan en «tontos idílicos»

VALENCIA.

«Una ocurrencia de Urbanismo que quiere que el campo sea un teatro, una especie de decorado donde el agricultor es el tonto idílico». Así definió Cristóbal Aguado, presidente de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA), la Ley de la Huerta de Valencia planteada por la Conselleria de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio que dirige la socialista María José Salvador, a quien reprochó que «ha escuchado a todo el mundo pero ahí está haciendo lo que quiere, sin hacer caso a nadie».

Desde AVA cargan contra el «autoritarismo impropio» del Consell y cuestionan que Vivienda siga adelante con la norma, «al margen de Agricultura» y sin atender «ni una propuesta» de las realizadas por la organización, el Comité Económico y Social o la CEV. Es más, exigen al presidente Ximo Puig que intervenga para reconducir una ley que, a su juicio, «establece excesivas limitaciones e incluso amenazas de expropiación forzosa», además de restringir la libertad del agricultor para elegir el cultivo idóneo, limitar las construcciones vinculadas a la explotación o imponer el sistema de riego por gravedad en alguna zona.

«Puig debe decirle a Urbanismo que se ponga en Urbanismo y que deje que Agricultura diseñe Agricultura. Y luego si quieren sentarse y consensuar algo, perfecto, pero a nivel del presidente de la Generalitat, no una conselleria que habla de todo», reprobó Aguado. Así, exigió a Puig que «modere este debate, que no tiene sentido, ponga a cada uno en su sitio y escuche a los agricultores de AVA, parece ser que otros tienen otra opinión», dijo en alusión a las discrepancias con La Unió, que achaca a su cambio de criterio.

La entidad rechaza los «experimentos con agricultores», que reivindican «un precio justo, trabajar con tranquilidad, tener agua y productos para tratar las plagas y una calidad de vida que hoy no tienen».

Para lograrlo, urge a consensuar un plan de desarrollo con «medidas de apoyo, no restrictivas, presupuesto suficiente para llevarlas a cabo y, sólo entonces, aprobar una ley de protección de la huerta». «Es una cosa viva, no un cuadro colgado en una pared, que cambia de cultivo según las necesidades del mercado y no puede ser que para arrancar un árbol haya que pedir un permiso que cueste más que el campo», recalcó. Según AVA, sin un replanteamiento a fondo, «la huerta puede acabar convertida en un escaparate, en una especie de reserva india, donde los agricultores ejerzan como meros figurantes y prisioneros». O abandonen sus tierras, como las 391 hectáreas perdidas en la última década en la huerta de Valencia, equivalentes a la superficie de Ciutat Vella y el Ensanche, teniendo en cuenta que la edad media de los responsables de esos cultivos supera los 60 años.

El presidente de AVA repasó las promesas electorales todavía pendientes de los partidos que sustentan el Gobierno valenciano y defendió que «el campo hay que incentivarlo» para que las explotaciones ganen tamaño, se sientan respaldadas ante crisis como el veto ruso, el «espectacular aumento de los robos» que podría atajarse con más controles también en los pagos, la irrupción de plagas como la Xylella o las desventajas de la Política Agraria Común (PAC) para frutas y hortalizas.

«Un año difícil»

Tras un 2017 «difícil para los agricultores», que tuvieron que soportar unas pérdidas de 450 millones por la sequía y las inclemencias meteorológicas, Aguado reclama mayor implicación pública y una firme apuesta por el consenso para afrontar los distintos retos. Entre ellos, cita la necesidad de «un gran cambio» en el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) que «ha perdido el tren», la recuperación de la interprofesional citrícola y la creación de una del caqui, que cierra una campaña «bastante buena» pero necesita «planificar mejor la entrada al mercado». En cítricos, las pérdidas rondaron los 131 millones y en hortalizas se vivió la peor campaña de los últimos años.

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